El miedo a que la inteligencia artificial (IA) destruya empleo ya no es ciencia ficción y arroja una nueva nube de incertidumbre que … se acerca cada vez más al territorio vasco. Al menos así lo alega la francesa Capgemini. La consultora tecnológica ha anunciado esta semana un proceso de despido colectivo que impactará en los centros que tiene repartidos por España, desde Asturias hasta Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Cádiz.

La empresa vincula el ERE al impacto que ha tenido esta tecnología y marca el primer proceso de este tipo en el entorno, aunque el fenómeno ya es bien conocido en Estados Unidos. Allí se ha cobrado miles de empleos, algo que también ha desatado un fenómeno conocido como ‘AI Washing’, una tendencia que consiste en culpar a la IA de unos despidos que se podrían atribuir a otros motivos. Así lo ve CC OO en este caso, que rechaza esta causa y culpa de la medida a «una nula gestión estratégica» por parte de la empresa, así como a la «falta de previsión» y a una «deslocalización agresiva».

Hasta ahora el precedente más próximo era la sentencia que dictó en septiembre el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Ésta recogía por primera vez la irrupción de la IA como un efecto transformador en el mercado en el que operaba una empresa de servicios de traducción e interpretación de Valladolid. «El argumento central de la carta de despido era que el sector se veía afectado porque una gran parte de las traducciones que los clientes encargaban había desaparecido, ya que usaban sus propios medios usando la traducción automática disponible en internet», explica a EL CORREO el director del departamento de Derecho Laboral de RocaJunyent, Pere Vidal. Se trata de la primera resolución conocida en España que aborda directamente la inteligencia artificial. «No es que la empresa sustituyera a una trabajadora por una máquina, sino que la IA destruyó la demanda de su servicio», aclara el experto judicial, quien también vaticina que «sin duda, veremos más casos así».

Punto de cambio

En el Basque Artificial Intelligence Center (BAIC) se muestran prudentes antes de sacar cualquier conclusión. «Estamos en un momento de transformación en el que ya estamos viendo como tareas y roles evolucionan a medida que se va incorporando el apoyo de la IA», apunta su directora general, Laura Marrón, quien señala que la adopción de esta tecnología debe abordarse «situando la capacitación de las personas como un eje clave en todos los niveles». La directora del BAIC remarca que la formación y su uso responsable es clave para «transformar este momento de cambio en una oportunidad de innovación ética y sostenible».

El investigador de la facultad de informática en la Universidad Pública Vasca (EHU) y profesor del grado de Inteligencia Artificial, Borja Calvo, considera que todavía es pronto para que la IA repercuta de esta forma en el empleo. «Irá mejorando la eficiencia en muchos puestos de trabajo y a medio plazo sí se irá viendo dónde repercute, si en aumentar la productividad de las empresas, en mejorar la calidad de vida de los trabajadores o aumentar los beneficios prescindiendo de gente; pero hoy por hoy parece la excusa perfecta para justificar las reestructuraciones que se producen por muchos motivos», advierte el experto.

Frente al remplazo de la mano de obra que muchos pronostican, el investigador de la EHU recuerda que esto generaría un consumo eléctrico en los data center que actualmente es insostenible. Además, sus índices de fiabilidad actuales obligan a una revisión por parte de los trabajadores senior –los que más cobran– que no justifica prescindir de los junior –más baratos para las empresas– que serían sustituibles. Y hay otro fantasma que también quiere alejar, el de su afección al tejido vasco. «En realidad todas las empresas que están presentando despidos por estas causas son muy grandes –en el caso de Capgemini cuenta con 11.000 trabajadores solo en España y casi 358.000 en todo el mundo–, ya que son las que se pueden permitir una reestructuración de este tipo», y cita a Google, Meta o Microsoft. «Esto no sucede en las más pequeñas que tenemos aquí», recuerda.

Menos contrataciones

El director de inteligencia artificial de la consultoría de servicios empresariales PKF Attest, Unai Martínez, apunta que la intensificación de esta tecnología se debería materializar antes en una desaceleración de las contrataciones, algo que podría estar sucediendo ya en algunos sectores, más que en procesos de despidos masivos como el anunciado ahora. «Es una tecnología que va a impactar en muchas profesiones y que ayudará a suplir todo tipo de perfiles, pero todavía no sabemos cómo va a quedar la balanza con los profesionales que vamos a ganar en otras áreas», recuerda. Ante esta pregunta, todavía no ve que haya suficientes datos para avalar una tesis u otra. En todo caso, señala que estar preparados sí puede ser un factor clave como ya ocurrió con la reciente implementación de la industria 4.0, que incorporó la automatización en los procesos de producción.

Por su parte, el consultor de IA generativa y socio director de Bilbao AI, Ricardo Devis, es más tajante y señala claramente que este proceso de despidos fruto de la IA «ya está pasando» y cita sectores tan delicados como el de las consultoras, el software, el financiero y hasta el jurídico, donde la tecnología «demuestra una eficiencia tremenda» que ya ha hecho caer la contratación de trabajadores junior. «La efectividad ha aumentado una barbaridad y las alucinaciones –como se denominan los errores atribuidos a la IA– ya son cosa del pasado», subraya.