Para muchos españoles, Pedro Delgado Robledo (Segovia, 15-4-1960) fue el hombre que les enganchó durante horas y horas a la televisión en esas … tediosas tardes de verano en las que el ciclismo se convierte en el mejor motivo para no dormitar en el sofá y para sentirse orgulloso al ver cómo un deportista algo menudo somete a todo un pelotón en una prueba tan prestigiosa como por ejemplo el Tour de Francia. Perico Delgado firma a sus recién cumplidos 66 años casi tantos autógrafos como cuando fue el rey de Francia en 1988 (fue segundo en la ronda de 1987 y tercero en 1989) o cuando se metió en el bolsillo dos Vueltas a España (1985 y 1989). Que en 1995 se convirtiera en una de las voces de referencia de TVE con sus comentarios y anécdotas de las grandes citas ciclistas ha hecho que su leyenda permanezca a día de hoy muy viva.
«Salgo un par de veces por semana pero si hay una paella de por medio, lo que haga falta», afirma sonriente cuando le dicen que mantiene un físico envidiable. Amigo de Javier Castellar, el exciclista y emprendedor valenciano tira del segoviano siempre que puede para promocionar un Gran Fondo (2 de mayo) que este año arrastra un fin tremendamente solidario, ya que el dinero recaudado por la venta de los maillots irá a financiar la investigación contra el cáncer infantil a través de la Fundación CRIS.
–Lo veo firmar autógrafos como si tuviera treinta años. ¿Se cansa o disfruta más ahora?
–Bueno, antes cuando corría quizás me podían coger en un momento que podía estar cansado físicamente y en esos momentos a veces quieres cortar antes. Ahora es una fatiga diferente.
–¿Cómo lleva esos 66 años que tiene desde esta semana?
–Pues muy bien, la verdad es que yo alucino. Cuando era un chaval veía a un señor de 66 años y tengo que decir que no son los mismos que ahora. La calidad de vida de la gente ha mejorado bastante. Aunque cumplamos años, algunos todavía estamos muy activos y en mi caso la salud me respeta.
–De hecho va a participar este 2 de mayo en el Gran Fondo Valencia y por segunda vez.
–Es lo que le decía de la salud. Me meto a hacer marchas cicloturistas y cuando toca una cita de estas salgo un poco más a entrenar. Mi entrenador me dice, ¿por qué andas metiéndote en las marchas todavía?
–¿Y qué le responde?
–Le digo ‘tío, es que me gusta’. Yo hago deporte porque para mí es salud, salud física y, salud mental.
–Vamos, que no le importa madrugar.
–Me resulta muy agradable salir en bici.
–Hay algunos que acaban hasta el gorro de la bici cuando dejan de ser profesionales.
–Yo nunca he dejado el ciclismo porque desde siempre me he dado cuenta que para mí es un momento de paz, una paz interior.
–Es como su refugio.
–Cuando tengo problemas, para mí la bici es como un refugio y me vuelvo entonces más reflexivo. Veo en ese momento las cosas diferentes cuando voy pedaleando y acabo. Después de una ducha, la sensación que me queda es que soy otra persona.
–Aún como cicloturista, la bici sigue siendo un deporte muy sacrificado.
–Pues mira muchas veces cuando estoy con catarro o lo que sea lo mejor que puedo hacer es salir con la bicicleta. Me pego una buena sudada, llego a casa, me tomo una aspirina, me meto en la cama y casi siempre lo curo. Por eso para mí la bicicleta es sinónimo de salud, y también desde el aspecto mental.
–Algunos compañeros de profesión no piensan así.
–Me da pena que algunos acaben rebotados como decía. Pero hay que explicarlo todo también. ¿Qué les pasa en esos casos? Pues mira, puede ser un chico joven que llega a los 34 o 35 años y tienes una vida todavía por delante, estás casado, tienes hijos y parece que estás en ese momento ante un abismo.
–¿Y?
–Pues que entonces es normal que eches la culpa muchas veces a la bicicleta. Se te olvidan entonces las alegrías que te ha dado y en cambio te quedas con la situación que vives en ese momento diciendo, ‘ostras, ¿qué va a ser de mí a partir de ahora? Que yo no sé hacer nada, solo le doy a los pedales’.
–Eso pasa en muchas prácticas deportivas de alto nivel.
–La gente tiene que aprender a cambiar el chip y buscarse un futuro inmediatamente y ese paso en ocasiones es traumático. Pero luego, curiosamente, a esa gente, yo he conocido varios, les veo montar en bici diciendo, ‘coño, pero no decías tú que renegabas’ y me contestan: ‘No, no, tío, joder, necesito la bicicleta porque me da ese punto de calma’.
–¿Usted mira mucho el pasado?
–Cuando un deporte te ha dado tanto… Yo miro y digo ‘joder, qué infancia, qué divertido, he hecho lo que he querido’.
–¿Qué le parece el recorrido de este Gran Fondo Valencia?
–Muy cicloturista, para la gente que nos gusta la bicicleta y no morir en el intento. Está el Garbí que en nuestra época eran unas rampas imposibles y Segart. Pero lo mejor de todo es que habrá mucha compañía.Lo clave para los que participamos es encontrar un buen grupo en la parte final, que es muy llana y son muchos kilómetros. Para los que venimos de fuera, es un auténtico lujo.
–Sigue siendo reconocido allá donde va. ¿Lo valora más ahora que antes?
–Se valora siempre, lo que pasa es que hay que ver en qué momento llega ese contacto con el aficionado. Cuando uno está en la cima, todo son requerimientos, presión y todos necesitamos nuestra parcelita para estar solos y tranquilos.
–¿Le costaba gestionar eso?
–Quiero pensar que lo gestionaba bien. Algunas veces se ha dicho, ‘joder, Perico era un poco antipático’, sobre todo con mis relaciones con la prensa.
–¿Qué contesta a eso que se ha dicho de usted en alguna ocasión?
–Yo digo, a ver, dime una cosa ¿por qué se dice eso? ‘Es que te hice una entrevista y ponías un morro… ¿Qué quieres, que fuese de colega? No tío, tú estabas haciendo tu trabajo y yo hacía el mío. Yo tenía que defender mi espacio pero al mismo tiempo respetaba el tuyo.
–¿Ha negado alguna entrevista alguna vez?
–No, pero era mi manera de defenderme porque ya sabemos todos, el amiguismo te obliga a muchas cosas. Una vez que todo se va relajando, pues la relación es mucho más fluida y ya no tiene que estar uno con la cara larga.
–¿Lo ve ahora todo diferente al estar a este lado, en su trabajo en televisión?
–Fíjate, yo viví lógicamente la época de Lance Armstrong que era un tipo arisco que con la prensa se llevaba siempre fatal. Yo le digo, a ver, por mucho que le critiques, si él te gana un Tour, tú vas a estar detrás de él, y él en cambio necesita tenerte lejos. A veces, cuanto menos contacto, más felicidad para él porque él sabe que si él gana, tú le vas a tener que hablar un día sí y otro también. Y tú le haces le entrevista porque gana el Tour, no porque sea míster simpatía. En la tele, muchas veces me decían ‘Perico, ve tú a hacerle una entrevista que a ti te conoce y digo, joder… Les tenía que todo esto.
–Pues Pogacar parece que aguanta todo lo que le echen, no sólo encima de la bici sino también fuera.
–Para mí es sorprende que un corredor de su talla sea un tío tan llano, tan fácil de entender, siendo una auténtica estrella como es porque imagino que tiene que estar hasta el gorro de todo.
–Parece un carácter afable.
–No es mal tío, ha demostrado que es súper bueno. Está bendecido y es un tío normal. Incluso Vingegaard, que es mucho más serio y más seco, también es buen tío. Se le ve algo más distante porque necesita mantener su intimidad. Por eso digo yo que yo no he cambiado mucho.Entiendo muchas veces a los deportistas y me cuesta ver que la gente no lo comprenda. Tenemos que ponernos en su pellejo.
–¿Qué echa de menos Perico Delgado de su pasado?
–Nada, estoy agradecido por todo. Nunca pude pensar que estaría tantos años así, como diríamos en el candelero, haciendo algo que yo no sabía ni que me gustaba, que era lo de comentar las carreras o seguir tan ligado en el ciclismo. La época de deportista, igual que viene, se va. Son ciclos que con el tiempo te vas dando cuenta de que pasa a todos. Le pasará también a Pogacar. Dentro de diez años habrá otro.
–Dígame la verdad, ¿no se pone imágenes de sus triunfos?
–Alguna vez lo veo por You Tube porque siempre alguno cuelga algo. Me hace ilusión por ver las bicis, el pedaleo… Yte das cuenta cómo ha cambiado el ciclismo.
–Algo más rústico por así decirlo.
–Más romántico que el de ahora. Ahora todo son datos, es todo milimétrico, todo es comunicación, todo es tecnología.
–¿Cree que el Perico treinteañero tendría fácil adaptarse?
–Algunos me dicen que no, pero lo que todo el mundo quiere es ganar carreras. Si tienes calidad y otros te ganan… Todo el mundo te marca la pauta y si no te subes al carro te descuelgas. Ahora te dicen cómo tienes que entrenar, hay concentraciones en altura, están los vatios.
–Hablaba antes de Pogacar… un fenómeno así ¿tardará años en verse de nuevo?
–No lo sé, fíjate, este ciclismo actual no lo pronosticaba para nada. Todo es tan medible… antes corríamos a ciegas y se cometían muchísimos errores.Esta generación de corredores que son capaces de atacar a cien kilómetros de la meta y dan este espectáculo, es increíble.
–Es el ‘efecto Pogacar’.
–Este tío es tan su superior respecto a otros que ya de por sí son superiores a su vez… es un prodigio y tiene todos mis respetos.Si han pasado cincuenta años de Eddy Merckx a Pogacar, yo creo que igual el siguiente paso no lo voy a ver ya.Este es capaz de ganar carreras de un día de pavés o Lieja y ganarte también grandes vueltas.
–¿Cuál es la salud del ciclismo español?
–Flojilla diría yo. Tenemos corredores como Ayuso, Carlos Rodríguez o Iván Romeo, pero no esa estrella que quiere el ciclismo como podría haber sido yo, Induráin o Contador.
–¿Por qué?
–Porque el ciclismo se ha hecho mucho más internacional. Antes se podía decir que competías un grupo de Europa y hoy estás australianos, eslovenos… ¿Quién nos iba a decir que un esloveno iba a ganar?. Hasta hay ciclistas en Estados Unidos. En mi época, por ejemplo, británicos había dos, americanos otros dos, cero australianos. Ahora el ciclismo es muy global.
–Le tengo que preguntar por Juan Ayuso y sus posibilidades de presente y futuro.
–Como carácter de campeón es el mejor del panorama español. Es por así decirlo el más campeón que tenemos.
–Pero…
–Lo que pasa es que es un corredor que se mete mucha presión encima y eso a veces le puede pasar factura.
–El cambio de equipo (del UAE Team Emirates al Lidl-Trek) ¿cree que le ha beneficado?
–Hizo muy bien conseguir liberarse del contrato con Emirates. Para mí es un total acierto y él lo mismo lo reconoce.
–¿Por qué lo cree?
–Porque puede crecer por sí mismo ahora. Después de esa victoria en Algarve de este año tuvo la caída en la París-Niza y no acabó de estar bien recuperado. Lo vemos con altibajos ¿no? Pero es sin duda el corredor español que tiene que ser nuestro principal referente.