Si hay un sitio en La Rioja donde se sigue con especial interés la nueva temporada de MasterChef es en Calahorra. Y es que la … calagurritana Ana María Jiménez (Annie), hija de los dueños del mítico restaurante Viana, ha conseguido llevar el nombre de la ciudad y sus verduras al popular programa de cocina como concursante.
– No ha sido la primera vez que se presentaba a MasterChef. ¿Por qué insistir y por qué quería participar en el programa?
-Siempre me ha gustado MasterChef y, sobre todo, la cocina, porque mis padres han tenido un restaurante, como bien sabéis. Soy una luchadora y, hasta que no consigo algo, no paro. MasterChef era un gran sueño para mí. ¿Por qué no he entrado antes? Creo mucho en una frase que me dijo mi amiga Marisa: ‘Qué cierto es que todo tiene su momento y ahora estás en el tuyo’. Ha tenido que morirse mi madre, que ojalá no hubiera ocurrido, para que yo pudiera desprenderme de algo que me mantenía en casa y así permitirme estar donde realmente quiero estar y poder hacerlo volcada al cien por cien. Sí, sigo teniendo que preocuparme de la familia, pero ahora tengo como más libertad.

– En la última fase de elección de los concursantes presentó como primera opción un plato con un producto muy calagurritano como es la borraja, además de llevar un delantal pintado por una calagurritana con un racimo de uvas. Está claro que desde el principo quería hacer también honor a su patria.
-¡Por supuesto! El plato riojano, para mí, es algo fundamental, y entrar en MasterChef con verduras, para mí, era primordial. Especialmente con la borraja, que es increíblemente buena, sana y deliciosa. Hice unas almejas a la marinera combinadas con la borraja, que era un plato de diez. Los jueces supieron valorar mi trabajo y les gustó, así que encantadísima. Claro que quiero hacer honor a mi patria, por supuesto, eso siempre.
-Se mueve en una cocina desde pequeña ¿Además de los guisos tradicionales, qué aprendió de sus padres?
-Además de los guisos tradicionales, aprendí muchas cosas de mis padres, como la constancia, el nunca mirar hacia atrás, el seguir siempre hacia adelante, el querer siempre dar más, el no rendirme nunca y que, siempre, menos es más.
-De hecho, contaba en su presentación en el programa que es una persona que siempre ha tirado para adelante por muy difíciles que vinieran las cosas y compartía una historia de superación muy bonita. Sus padres le adoptaron con solo unos días, le criaron un restaurante referente en Calahorra y por problemas de salud de su padre se tuvo que poner al frente. ¿Cómo recuerda el negocio y el sacarlo adelante siendo muy joven?
-Tengo unos recuerdos muy bonitos del negocio de mis padres y, sobre todo, del cariño que los clientes les tenían. La gente venía al restaurante y eran como uno más, casi como familiares. Yo me he criado prácticamente en familia. Entraban y conocías sus nombres, sabías lo que iban a tomar, lo que iban a cenar o a comer. Sacarlo yo adelante siendo muy joven me costó bastante, porque me resultó muy difícil irme a estudiar fuera. Mis padres me querían cerca de ellos, y el hecho de ir a estudiar a Logroño y a Barcelona fue muy duro por tener que alejarme de ellos. Me costó, en cierto sentido, por ellos, porque no querían que me fuera, pero tenía que salir para estudiar, aunque ellos no lo entendieran por ser más tradicionales. Podía haberme dedicado a estudiar cocina, pero no quise, quizás para marcar mi camino y no hacer lo que mis padres esperaban, como suele pasar en la adolescencia. Y creo que ese fue un error que cometí en aquel momento.
-¿Se puede cocinar bien sin haber pasado primera por la cocina de toda la vida?
-Por supuesto se puede cocinar bien, siempre y cuando le tengas ganas, pasión y cariño.
– ¿Es MasterChef cómo se esperaba? ¿Qué le ha sorprendido?
-Es más de lo que esperaba. Me ha sorprendido para bien. Tanto los jueces como el personal que hay detrás, que no se ve en televisión, para mí son increíbles. Son familia. Además, me ha sorprendido muchísimo porque entrar en una casa con 16 personas a las que no conoces es como volver al campamento cuando iba de pequeña. Y ha sido muy bonito, porque cada uno somos de una madre diferente y cada uno tiene sus complejos, sus rarezas, y juntarse con tanta gente distinta ha sido muy especial y muy bonito. Así que MasterChef me ha sorprendido en todos los aspectos.
-¿Qué destaca de la experiencia?
-Estamos en un programa culinario y destaco, sobre todo, el aprendizaje gastronómico. He aprendido técnicas que no sabía ni que existían, he aprendido un montón de cosas. Además, he conocido a mucha gente importante del mundo de la gastronomía, a quienes admiraba de verles en televisión y nunca imaginé tenerles tan cerca. Aquí he tenido la oportunidad de estar con chefs tan increíblemente sorprendentes, y al final les coges, de verdad, un cariño especial.
– ¿Son los jueces tan duros cómo parecen?
-Son duros si lo haces mal, claro. Eso pasa como en cualquier sitio. Es que yo misma me autocritico. Entonces, no son duros, son leales, son correctos. No les veo tan duros. Lo que ocurre es que en la televisión parecen más serios y estrictos, pero en realidad son un amor.
«Ha habido unos cuantos raspillas»
-¿Cómo se graba el programa y cómo es la convivencia con los compañeros?
-El programa se graba en tres días porque hay que hacer varias secuencias de grabación y cada prueba se graba en un día distinto, con lo cual se invierten muchas horas para grabarlo. La convivencia con los compañeros depende de cada uno. Si vas de buenas, pues bien; pero como hay algún raspilla, pues ya la hemos fastidiado, y de esos ha habido unos cuantos. No pasa nada, yo no me meto con nadie, sigo a lo mío y he venido aquí es a aprender, a disfrutar y a vivir un sueño.
-¿Fuera del programa conviven juntos y reciben también formación?
-Todos convivimos en una misma casa. Nos organizamos con unos esquemas con turnos de cocina; uno cocina por la mañana, otro por la noche. La verdad es que convivimos muy bien. Cuando estamos en el exterior, evidentemente cada uno está en su hotel, en sus habitaciones. La formación la recibimos del Basque Culinary Center, que es increíble. Es que no puedo decir otra cosa, porque es magnífico lo que nos enseñan.
-Una prueba de exteriores de MasterChef podría ser en las Jornadas de la Verdura de Calahorra. ¿Invitaría a la productora a que valorasen la propuesta? ¿ Qué platos de verdura se podrían proponer para la prueba?
-Bueno, este es el sueño de mi vida. Siempre he dicho que, si pudiera entrar en MasterChef, lo propondría, y hoy en día, que estoy aquí, es exactamente lo que he hecho. Por supuesto, ya lo he propuesto. No me ha faltado tiempo para decirlo. Claro que invitaría a la productora y ellos tendrán que valorarlo. No voy a contaros los platos de verdura que harían si vinieran, porque entonces ya lo sabrían, pero sí, ya tengo pensados los platos e incluso el restaurante. No voy a dar más pistas, ahí lo dejo. Eso queda en incógnita.