En Estados Unidos, la crisis de los opioides sigue siendo una de las más importantes y críticas a la que se enfrenta la salud pública. Las opciones terapéuticas que existen para tratar el trastorno por consumo han avanzado sin muchos nuevos resultados. Un grupo de científicos ha desarrollado un compuesto capaz de reducir el consumo de fentanilo en ratas con adicción, todo esto a través de inteligencia artificial, lo que abre una puerta a nuevas alternativas.

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La compañía GATC Health empleó una plataforma de inteligencia artificial denominada Operon para examinar datos cerebrales de personas con trastorno por consumo de opioides. El objetivo era identificar posibles objetivos farmacológicos. A partir de este análisis, el sistema detectó dos receptores de serotonina relevantes y generó moléculas optimizadas progresivamente para interactuar con ellos de forma eficaz.

Este enfoque podría ayudar considerablemente al desarrollo de nuevos fármacos

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Un equipo liderado por la neurocientífica Christie Fowler evaluó dos de los compuestos más efectivos en ratas dependientes de opioides. Uno de ellos, conocido como GATC-1021, logró disminuir significativamente el deseo de consumir la sustancia sin provocar efectos secundarios visibles, ni en el comportamiento ni a nivel físico. En principio, la propia experta tenía dudas sobre la eficacia del modelo de inteligencia artificial, aunque tras comprobar los resultados experimentales cambió de idea. Este enfoque podría ayudar considerablemente al desarrollo de nuevos fármacos.

El compuesto actúa sobre los receptores 5HT2A y 5HT6. Aunque la activación individual de estos puede generar efectos alucinógenos, en este caso no se observaron, posiblemente gracias a la precisión con la que la inteligencia artificial ajustó la interacción del fármaco. A día de hoy, el tratamiento más común para este trastorno incluye el uso de otros opioides como la metadona. Esto puede generar estigma y dificultades en el acceso; en cambio, GATC-1021 no pertenece a esta categoría y, además, mostró la capacidad de favorecer la formación de nuevas conexiones neuronales en áreas cerebrales vinculadas al aprendizaje y la memoria.

Este efecto resulta clave para romper con los patrones conductuales de la adicción que favorecen las recaídas. Cuando se modifica la estructura cerebral, el compuesto no solo será capaz de reducir el deseo de consumir, sino que también ayudará a romper estos ciclos. Los investigadores tienen en mente avanzar hacia ensayos clínicos y explorar su aplicación en otras adicciones y trastornos psiquiátricos. De poder ser real la idea de aplicarlo en los humanos, esto significaría un cambio clave para el tratamiento de las dependencias.

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