Ya son dos partidos bajo el sello de Néstor Che García que destilan las primeras conclusiones de lo que intenta esbozar el técnico argentino. Ante … el Baskonia se coqueteó con un plan de guarismos altos (88-86) y ante el Zaragoza, reduciendo el promedio del rival en casi 10 puntos (74-78), se optó por una mayor intensidad defensiva.

En ambos casos estuvo a punto de firmar la proeza pero el equipo murió en la orilla. El Gran Canaria acaricia con los dedos el cambio de signo pero el lastre anímico es de tales dimensiones que aún no consigue romper el mal fario. Con todo ello, el Che García parece que no va a dejar de insistir en ciertas pinceladas que en la última rueda de prensa.

Para el de Bahía Blanca, la intensidad en el juego es un axioma irrenunciable, por lo que la meritocracia en el juego no restará minutos, aunque con ello pueda exprimir en exceso a algunas de las piezas principales. De hecho, ante el Baskonia, las rotaciones básicamente se capitalizaron en nueve jugadores, mientras que, ante el Casademont, la pizarra se redujo prácticamente en siete.

Con ello, Metu gana en protagonismo, así como Wong y Robertson que incluso son compatibles, alternando Isaiah con Albicy en la dirección de juego. La pintura gana enteros en las jugadas de libreto ante un paupérrimo triple cuya inestabilidad sigue sin mitigarse. Por otro lado, Nico Brussino pasó de los 29 en Vitoria a los 35 minutos el pasado sábado. No tiene relevo natural tras la lesión de Salvó, pero tal y como confesó García, «conozco bien a Nico y tengo plena confianza».

Con todo ello, no descarta que el club haya explorado el mercado para buscar una posible incorporación que sirva de acicate anímico y oxígeno extra para esta recta final de competición, si bien las dudas se canalizan en si ese posible refuerzo pudiera contemplarse para la posición de base –Samar y Alocén están teniendo un papel residual– o para la de alero, dando relevo a Brussino.

No obstante, un dato que dejó especialmente preocupado al estratega sudamericano fue el capítulo de los rebotes: ante el Baskonia hubo un déficit de 13 capturas frente al rival, y con el Zaragoza, la diferencia fue de 17. Un dato muy elocuente que el Che ha subrayado con letra escarlata para trabajar durante la semana.

Un aspecto innegociable y que deja «recaliente» al entrenador, si bien al mismo tiempo reconoció que «hay muchas cosas en las que hemos mejorado». García no quiere ni oír hablar de botones del pánico ni de alertas de alarma, pero sabe que el margen de error es mínimo tras acumular ya ocho derrotas consecutivas en ACB.