Paradojas del deporte y caprichos del baloncesto, ha tenido que ir el Covirán Granada a sumar la primera victoria de su trayectoria ante el Unicaja … en una temporada en la que, salvo milagro, tiene todas las papeletas para cerrar como colista y con un descenso prácticamente garantizado desde hace semanas.
Ciertamente, el derbi andaluz salió raro, casi del revés a lo prácticamente estipulado históricamente. Con el Covirán vistiendo de verde, por mor del estreno de la equipación con motivo del 65 aniversario de su patrocinador, realizada también de forma benéfica en apoyo a ‘SuperDani’, niño granadino con Síndrome de Mitchell, enfermedad catalogada como ultrarrara y con apenas treinta casos en el mundo que además pasa por ser el hijo de ‘Zamo’ Fernández, hasta el curso pasado segundo entrenador rojinegro.
Y en lo deportivo, también salió la cosa rara, con un Unicaja extrañísimamente anticompetitivo –«no podemos hacer como que no ha pasado nada», criticó Ibon Navarro tras el encuentro– al que el Covirán sometió sin contemplaciones prácticamente desde el salto inicial, como si el equipo grande fuera, como suele suceder, el que vestía de verde.
Y así, con su tercera victoria en local en los cuatro últimos duelos celebrados en el Zaidín, el equipo de Arturo Ruiz se quitó un gran peso de la mochila, dejando atrás al fin la posibilidad de igualar ese récord negativo del CBValladolid, cuando, con tres encuentros ganados en 2014, firmó el peor registró en la historia de la ACBdesde que se juega con el formato actual. El Covirán, que ya tiene cuatro triunfos en el zurrón, al menos ha logrado huir de esa leyenda negra dignificando su final de campaña.