Los resultados del mayor estudio realizado, de la UK Health Security Agency (UKHSA) de Reino Unido, sobre el impacto de la vacunación contra el Virus Sincitial Respiratorio (VRS) han sido presentados hoy con un mensaje contundente: la inmunización materna es una barrera casi infranqueable contra la hospitalización infantil.
Los datos, presentados en el marco del ESCMID Global, demuestran que el riesgo de ingreso por infecciones respiratorias graves se reduce en un 81,3% cuando la madre recibe la dosis al menos dos semanas antes del parto.
El VRS es el principal responsable de la bronquiolitis y la neumonía en lactantes, y una de las mayores causas de presión asistencial en los hospitales de todo el mundo. Este estudio de la UKHSA ha analizado a 289.399 bebés en Inglaterra (el 90% de los nacimientos entre 2024 y 2025), ofreciendo la evidencia más sólida en «vida real» disponible hasta ahora sobre la vacuna bivalente Prefusion F.
El epidemiólogo Matt Wilson, autor principal del estudio, ha subrayado que la eficacia de la vacuna está estrechamente ligada al momento de su administración. La eficacia máxima alcanza el 85% cuando la madre se vacuna al menos cuatro semanas antes del nacimiento. Además, se requiere un mínimo de 14 días para la transferencia efectiva de anticuerpos al feto.
Uno de los puntos más celebrados por la comunidad científica es la eficacia demostrada en bebés prematuros
El estudio ha detectado una ligera reducción del riesgo (5%) incluso en bebés nacidos solo 10 días después de la vacunación, pero ninguna protección si el intervalo fue inferior a ese plazo.
Uno de los puntos más celebrados por la comunidad científica es la eficacia demostrada en bebés prematuros, el colectivo más vulnerable ante complicaciones graves como sibilancias recurrentes o deterioro pulmonar. En estos lactantes, la efectividad se ha situado en un 69%, siempre que existiera el margen de 14 días previo al nacimiento.
«Estos hallazgos son especialmente importantes para los bebés prematuros, que se encuentran entre los más vulnerables a la infección grave por el virus sincitial respiratorio (VSR)», añade Wilson. «Con un tiempo suficiente entre la vacunación y el nacimiento, observamos buenos niveles de protección en estos bebés”
«Administrar la vacuna al inicio del tercer trimestre, tal como recomienda la OMS, podría proteger a la gran mayoría de los prematuros», ha señalado Wilson, destacando que estos hallazgos son una hoja de ruta para reducir la mortalidad infantil global, especialmente en países de ingresos medios y bajos donde el VRS sigue siendo letal.
De cara a las próximas temporadas, la UKHSA ya ha anunciado nuevas líneas de investigación para evaluar el impacto del programa a largo plazo. El siguiente paso será estudiar la eficacia de combinar la vacunación materna con anticuerpos monoclonales en bebés extremadamente prematuros, buscando blindar por completo a los recién nacidos frente a uno de los virus más persistentes de la infancia.
*Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas
especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No
obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea
consultada con un profesional del ámbito sanitario.

