Cuando los niños se encuentran en plena etapa de crecimiento y desarrollo necesitan ser receptores de aquellas vitaminas y nutrientes que les ayudan a crecer y tener un físico y organismo fuerte durante su adultez. En este contexto, la vitamina D, se ha convertido en una de las esenciales y cruciales en el desarrollo de los más pequeños de la casa. Y es que, se ha establecido una relación causal entre esta vitamina y la estatida en la adultez.
El papel de la vitamina D
La vitamina D se considera esencial en cualquier etapa de la vida pero, en la niñez, es donde se convierte en un elemento crucial. Y es que, la llamada vitamina del sol, es un apoyo en la absorción de calcio, además de promover la diferenciación de osteoblastos y condrocitos, las que son células productoras de hueso y cartílago, respectivamente.
Por otro lado, también, puede ayuda r a reducir la hormona paratiroidea y promueve la señalización de IGF-1. Por eso, es esencial que los niños tengan suficiente vitamina D durante su desarrollo. Principalmente si lo que se quiere es un correcto desarrollo óseo, una respuesta inmunológica positiva ante las infecciones y un desarrollo cognitivo correcto, así como para tener un escudo ante la prevención de diversas enfermedades, según el blog de Laboratorios Farma.
Cómo consumirla
Según la Asociación Española de Pediatría, en bebés de desde los cero a los doce meses se debe suplementar de vitamina D de forma diaria de unas 400 unidades internacionales, en especial en aquellos lactantes que son amamantados, ya que la leche materna no tiene la cantidad suficiente.
En los niños que tienen edades comprendidas desde el año hasta los trece, se recomienda que la dosis diaria se sitúa en torno a unas 600 unidades internacionales. En cualquier persona, tenga la edad que tenga, se recomienda tener una exposición solar segura durante el medio día de unos diez o quince minutos durante la primavera, el verano y el otoño.
Además, a través de la alimentación, también se pueden mejorar los niveles de vitamina D en el organismo. Algunos de los recomendados por especialistas como el blog de Kern Pharma es consumir pescado azul, yema de huevo y leche fortificada.
La deficiencia de vitamina D es común, subdiagnosticada y suele asociarse a la falta de exposición al sol, requiriendo en muchos casos suplementación, especialmente en los primeros meses de vida. Se recomienda consultar al pediatra para evaluar la necesidad de suplementos y al médico en el caso de los adultos.