Solemos decir con asiduidad que un poco de ejercicio ya es mucho y es infinitamente mejor que no hacer nada. Y, ahora, una nueva investigación publicada European Heart Journal respalda esa afirmación al sugerir que realizar tan solo unos minutos de actividad física intensa al día es sinónimo de una mayor esperanza de vida por sus efectos protectores sobre el organismo.

El trabajo, a cargo de un grupo de investigadores de la la Escuela de Salud Pública Xiangya de la Universidad Central del Sur (Hunan, China) analizó los datos de 96 000 personas para constatar que incluso breves ráfagas de actividad más intensa, como correr para coger el autobús, reducían el riesgo general de enfermedad y mortalidad, pero resultaban especialmente protectoras contra enfermedades inflamatorias, como la artritis; enfermedades cardiovasculares graves, como el infarto de miocardio y el ictus; y la demencia.

“Sabemos que la actividad física reduce el riesgo de enfermedades crónicas y muerte prematura, y cada vez hay más pruebas de que la actividad vigorosa proporciona mayores beneficios para la salud por minuto que la actividad moderada. Pero siguen existiendo dudas sobre la importancia de la actividad intensa frente a la actividad física total”, explica el profesor Minxue Shen.

“Por ejemplo, si dos personas realizan la misma cantidad total de actividad, ¿la persona que hace ejercicio de forma más vigorosa obtiene mayores beneficios para la salud? Y si alguien dispone de tiempo limitado, ¿debería centrarse en hacer ejercicio más intenso en lugar de durante más tiempo?”, se cuestiona el investigador

Menos riesgo de enfermar y fallecer

En este sentido, los expertos chinos descubrieron que las personas que dedicaban una mayor proporción de su actividad física total a la actividad vigorosa tenían un riesgo sustancialmente menor de padecer todas las enfermedades. Por ejemplo, en comparación con las personas que no realizaban ninguna actividad vigorosa, aquellas con la mayor proporción tenían un 63 % menos de riesgo de desarrollar demencia, un 60 % menos de riesgo de diabetes tipo 2 y un 46 % menos de riesgo de fallecer. Estos beneficios de la actividad vigorosa se mantenían incluso cuando la cantidad de tiempo dedicada a ella era modesta.

Además, los investigadores también descubrieron que una mayor proporción de actividad intensa era más importante en algunas enfermedades concretas. Por ejemplo, en el caso de enfermedades inflamatorias como la artritis y la psoriasis, la intensidad era prácticamente lo único que importaba para reducir el riesgo. En otras, como la diabetes y la enfermedad hepática crónica, importaban tanto la cantidad de actividad como la intensidad.

La actividad física vigorosa parece desencadenar respuestas específicas en el organismo que la actividad de menor intensidad no puede replicar por completo. Durante la actividad física vigorosa —esa que te deja sin aliento—, tu cuerpo responde de forma notable. Tu corazón bombea con mayor eficiencia, tus vasos sanguíneos se vuelven más flexibles y tu cuerpo mejora su capacidad para utilizar el oxígeno”, comparte Shen.

La actividad física intensa también parece reducir la inflamación. Esto podría ayudar a explicar por qué observamos una fuerte relación con enfermedades inflamatorias como la psoriasis y la artritis. Además, puede estimular sustancias químicas en el cerebro que contribuyen a mantener sanas las células cerebrales, lo que podría explicar el menor riesgo de demencia”, añade

“Nuestros hallazgos sugieren -concluye- que realizar parte de la actividad física de forma intensa puede aportar importantes beneficios para la salud. Para ello no es necesario ir al gimnasio. Incorporar a la vida diaria breves ráfagas de actividad que te dejen ligeramente sin aliento, como subir las escaleras rápidamente, caminar a paso ligero entre recados o jugar activamente con los niños, puede marcar una diferencia real. Incluso entre 15 y 20 minutos a la semana de este tipo de esfuerzo —solo unos minutos al día— se relacionaron con beneficios significativos para la salud”.

En definitiva, más allá del tiempo dedicado a una actividad física, la intensidad parece ser un factor determinante en algunas enfermedades concretas. Eso sí, puede que la actividad vigorosa no sea segura para todo el mundo, especialmente para los adultos mayores o las personas con determinadas afecciones médicas, aunque para ellos cualquier aumento del movimiento sigue siendo beneficioso, y la actividad debe adaptarse a cada persona, nunca eliminarse.

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Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

 Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

 De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

 Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

 Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.