Landa, el documental dirigido por Gracia Querejeta y Miguel Olid con el que han querido llenar «un hueco que existía» en torno al primer actor que dio nombre a un género, el landismo, llega este viernes a las carteleras para conocer mejor a una figura imprescindible del cine español.

Ambos directores explicaban a EFE, en la presentación de su trabajo durante el pasado Festival de Málaga, que han hecho «el documental que Alfredo Landa se merecía».

Arranca precisamente con el landismo, que es calificado por José Sacristán como «una crónica de la España de ese tiempo» en el que «se hacía chanza de cosas que hoy en día serían impensables», según Querejeta.

Han recurrido al archivo de TVE para mostrar fragmentos de entrevistas a Landa, y en una de ellas este se lamenta del tono peyorativo que se da al landismo y anima a «educar al país» porque, cuando este evolucione, «se hará otro cine».

Ese otro cine llegó en el caso de Landa con la película El puente (1977), dirigida por alguien tan diferente en lo ideológico como Juan Antonio Bardem, recién salido de Carabanchel por su militancia en el PCE, pero que pensó en el actor navarro «para esta historia que está en las antípodas del landismo», resalta Olid.

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Añade que Landa le estuvo «eternamente agradecido» a Bardem porque «cambió su trayectoria».

«Esa es la grandeza de un actor como él. No todos los actores a los que dirijo tienen la capacidad de hacer todo, y algunos tienen sus márgenes de posibilidades interpretativas. Es grandioso que alguien pueda transitar entre personajes tan distintos», apunta Querejeta.

Los directores del documental se atreven incluso a apuntar quién podría ser, por sus características, el heredero de Alfredo Landa en el cine español actual: Javier Gutiérrez.

«Ha hecho también un tipo de papeles más cómicos e histriónicos y, por la trayectoria de ambos, es otro actor con un rango de posibilidades interpretativas muy grande», señala Querejeta.

Además del citado José Sacristán, prestan sus testimonios colegas de la profesión como Antonio Resines o Miguel Rellán y, en el plano más cercano a Landa, sus hijos Idoia y Alfredo, que han estado «involucrados e implicados» desde el inicio del proyecto, según los directores.

«Los hijos han depositado en nosotros su total confianza y estamos muy agradecidos. Lo han visto ya terminado y les ha gustado. Sabemos que no comparten al cien por cien lo que se cuenta, lo intuíamos desde el principio, pero han sido muy respetuosos con el resultado», apunta Olid.