Maria Garau (Palma 1986) es neuropsicóloga y psicoterapeuta. Descubrió con 27 años que tiene un Trastorno De Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) al verse reflejada en lo que le explicaban los niños y sus familias en la consulta de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar del Hospital de Sant Joan de Dèu en Barcelona. Aquello le abrió los ojos y cambió su perspectiva. En TDAH Adulto, una vida sin frontal recoge su experiencia, las evidencias científicas y herramientas prácticas para comprender, aceptar y convivir.

¿Cuándo empieza a sospechar que tiene TDAH?
—Me di cuenta ya de mayor, a los 27 años, a raíz de que empiezo a trabajar en la Unidad de trastornos del aprendizaje escolar. Entro en contacto con la sintomatología y veo lo que me explican los niños y sus familias forma parte de mi. Es cuando empiezo a pensar que hay cosas que he normalizado, que pensaba que teníamos todos y quizás no eran tan habitual. El TDAH llamó a mi puerta. No fue solo el contacto en sí con los pacientes, también a medida que empecé a estudiar el TDAH.

¿Cuáles eran esos síntomas que compartía con los niños?
—Sobre todo la inatención. Me cuesta mantener la concentración. En una hora puedo dispersarme muchas veces y recuerdo que en el colegio intentaba concentrarme y no había manera. Alargaba el tiempo de estudio. Pensaba que a todo el mundo le pasaba y llegué a creer que era justa, una lerda, porque estudiaba para un 12 y tenía un resultado normalito.

¿Cuándo y por qué decide escribir el libro?
—El motivo no es tanto para contar mi experiencia, aunque la utilizo para conectar con el lector. El objetivo principal es transmitir a los pacientes que la sintomatología va a estar contigo toda tu vida y que comprender tu propio TDAH te va a llevar a conseguir tu paz. Cuando entiendo cómo funciono dejo de estar en conflicto conmigo misma. Es un objetivo importante: transmitir paz y cambiar el diálogo interno. Cambiar cómo me dirijo a mi mismo cuando ocurre todo esto.

¿Entenderse o juzgarse?
—En el libro hablo de las ‘desfrontaliadas’, una palabra que une el concepto de desfrontalizado, con el que nos referimos a una lesión en el lóbulo frontocentral que provoca conductas erráticas e impulsivas, con el concepto liada. A lo largo del libro hablo de algunas liadas que he hecho en mi vida y que son consecuencia del TDAH. Hay que normalizar el error. Aunque llevo 15 años conociendo mi diagnóstico sigo cometiendo errores y no es por mi valía ni por falta de esfuerzo. He aprendido a convivir con esa sintomatología y he trabajado cómo me relaciono con ese error.

Dice que el libro se dirige a los pacientes. ¿Qué ocurre con el resto de la sociedad? Hace 20 años muchos cuestionaban su existencia. ¿Aún ocurre?
—El libro va dirigido a las personas que ya tienen un diagnóstico, a los que tienen síntomas y aún no lo saben y a los familiares que conviven con ellos. También es complejo vivir con un compañero de piso, pareja, hijo o marido con TDAH. Hoy hay más concienciación que hace 20 años y eso hace que haya un mayor diagnóstico y más temprano.

¿Qué consecuencias tiene un diagnóstico tardío?
—Lo que ocurre es que a lo largo de la vida me encuentro situaciones que confrontan mis dificultades sin tener una explicación para ellas. Si intento esforzarme y aún así no llego, pienso que aunque me esfuerce no voy a llegar, que voy a seguir siendo impulsivo. El mensaje que recibes es de falta de implicación, de que no haces suficiente. Mi autoconcepto, como yo me percibo, acaba siendo negativo. Mi diálogo es justiciero y el cómo me concibo influye en mi entorno. Yo tengo una consulta privada (Neuro & Psico) y nos vienen adultos con ansiedad, estrés… la falta de diagnóstico acarrea tanta sintomatología en adultos no diagnostivados que a menudo esa sintomatología interfiere de forma más notable que el propio TDAH en su vida. El TDAH no solo afecta a nivel laboral y académico, afecta al estilo de vida. Tiendo a irme a dormir más tarde, me levanto más cansado, tengo un problema de sedentarismo porque no planifico, me doy atracones por la impulsividad o porque no planifico qué comer… Todo eso impacta en el estilo de vida. Por eso requiere una intervención integral.

El infradiagnóstico pasa factura a los adultos ¿Se está sobrediagnosticando a los niños?
—Hemos pasado de no observar absolutamente nada a que ahora todo es TDAH. Hay que hacer un buen diagnóstico diferencial. Factores como el estrés prolongado interfieren en nuestra atención, también los cambios hormonales o trastornos como fibromialgia. Hay que saber diferenciar el origen, por eso es importante acudir a un profesional formado en el ámbito. No es lo mismo un TDAH a los 8 que a los 38 años.

¿Hay un sesgo de género? ¿Se diagnostica más tarde en niñas que en niños?
Tiene una presentación diferente. El niño es más movido, inquieto, tiene una conducta más disruptiva, se nota más y se detecta antes. El principal síntoma en las niñas es la desatención, están más empanadas, en la luna de Valencia. Pueden estar mirando al profe pero su cabeza está en otra cosa. Eso unido a que las mujeres históricamente han sido educadas para no hacer ruido y pasar desapercibidas explica el infradiagnóstico. Muchas acaban llegando a las consultas por ansiedad o estrés. El perfil del TAH en las niñas, esa parte de inatención, se traduce en que son hormiguitas constantes que pasan miles de horas estudiando y pueden lograr un resultado óptimo pero no excelente, no acorde al tiempo que dedican. Por eso tienen una autoconcepción muy dañada hipervigilancia e hiperexigencia con un coste emocional.

¿En qué medida es necesaria la medicación?
—Yo me he medicado en momentos muy puntuales y en espacios cortos de tiempo, en función de la demanda de la tarea pero en general no lo he necesitado. Dicho esto yo soy psicóloga, no psiquiatra. La medicación es un cartucho que está ahí y es interesante valorar pero no es suficiente por si misma. Si a lo lrgo de mi vida he estado expuesta, aunque tome medicación hay un un sistema de creencias que van a interferir en mi día a día y que hay que atender. Necesito estrategias de cómo organizarme, gestionarme, manejar el tiempo… Lo ideal es complementar la medicación con otro tipo de intervención y escucharte. En los momentos más desbordados hará falta psicoterapia, en otros neuropsicología o medicación. Tu TDAH evoluciona y tu vida también evoluciona.

¿Existe la hiperactividad sin déficit de atención o viceversa?
—Hace tiempo que se cambió la nomenclatura, ahora siempre es TDAH. Hay tres tipos: de predominio inatento, de predominio hiperactivo impulsivo o combinado. Dependiendo de la predominancia tendrá un impacto diferente en el día a día y la estrategia también es diferente. Además de esta triada en los años 90 se identificó una disfunción ejecutiva, en el conjunto de funciones que nos permiten ejecutar una acción. Tomar una decisión, tener la iniciativa de llevarla a cabo, secuenciar los pasos, checkear si he llegado… Esa disfunción está presente en el TDAH y es lo que más predomina en adultos.

¿Cuáles son las causas del TDAH?
—A medida que avanzo en edad la exigencia social es mayor y se evidencian más esas dificultades. Hay una causa anatómica, conexional y química. Se ha visto en resonancia magnética que hay una inmadurez del lóbulo prefrontal. Cuando estamos en modo reposo haciendo tareas mecánicas como esperar el bus o lavar los platos se activa por defecto la red que a su vez activa las áreas de la imaginería o la parte de la preorganización en el momento que empiezas a activarte para hacer una tarea se activa la red de control cognitivo. Ambas son antagónicas, si una está activada la otra no lo está pero no ocurre así con el TDAH. En una persona TDAH la primera no se desactiva por completo, por eso los pacientes se distraen con sus propios pensamientos. También tienen un déficit de dopamina y noradrenalina en los neurotransmisores que son los mensajeros químicos que van de una neurona a ora. La neurona que recibe la información es un poco vaga y no la recoge en el tiempo que toca. La que envía la información es demasiado rápida. Estos dos neurotransmisores se relacionan con la atención, el estrés y la motivación. El fármaco lo que hace es inhibir la recaptación en el momento en el que la que envía es muy rápida para que le de tiempo a la que recibe a tener toda la información.

¿El diagnóstico tardío deja secuelas de por vida?
—Con una buena intervención no tiene porqué dejar secuelas pero requiere una intervención larga, es un viaje de autonocimiento tremendo. Al final el TDAH siempre va estar contigo. Ese viaje debe hacerlo cada uno. Yo hablo mucho de la aceptación. El TDAH y tú no habéis elegido estar ahí pero vais a ser compañeros de piso. Vamos a intentar convivir de la forma más amable posible, sin maldecirte. Imagina como sería convivir así con un compañero de piso. Solo quiere sentirse aceptado y visto, no sentir que te están apaleando. Hay una tendencia a rechazar el TDAH y tapar su existencia haciendo ver que todo está bien cuando no lo está. Es liberador entender que el TDAH va a estar aquí siempre contigo y forma parte de ti. Sin olvidar que no somos solo TDAH tenemos más partes. Por eso requiere una intervención integral. Sabemos que cuando hay TDAH hay una alteración de la microbiota. No se sabe si es por una cepa concreta o si es una consecuencia de ese estilo de vida con tendencia al sedentarismo y a la comida ultraprocesada.