El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha condenado por primera vez a un país miembro por violar el artículo 2 del Tratado que describe los valores fundamentales de la UE. En concreto, los jueces han dado la razón a la Comisión Europea que … había denunciado el carácter discriminatorio hacia las personas LGBTI de la legislación húngara aprobada en 2021. La sentencia se ha conocido apenas diez días después de que fuera derrotado en las urnas el Gobierno del populista Viktor Orbán que la promovió.
El Tribunal considera que la legislación húngara «es contraria a la propia identidad de la Unión como ordenamiento jurídico común en una sociedad en la que prevalece el pluralismo».
Hungría aprobó una ley oficialmente dedicada a endurecer las penas contra delincuentes pedófilos y para proteger a la infancia, pero acabó aderezándola con la prohibición expresa de «contenidos, en particular en el ámbito audiovisual o publicitario, que representen o popularicen la desviación de la identidad propia del sexo correspondiente al nacimiento, el cambio de sexo o la homosexualidad».
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dijo entonces que «la legislación húngara es una vergüenza y la Comisión usará todos sus poderes para asegurarse de que los derechos de todos los ciudadanos europeos son respetados sin importar donde viven».
Posibles sanciones
A raíz de este recurso por parte del ejecutivo comunitario, al que se sumaron el Parlamento Europeo y otros quince países miembros, los jueces han considerado ahora que esa legislación «infringe una serie de leyes de la UE y constituye una injerencia particularmente grave en varios derechos fundamentales».
Con esta sentencia, la Comisión ya está en condiciones de imponer sanciones contra el país, incluyendo una multa pecuniaria diaria que estaría agrandándose mientras no se ponga remedio y se cambie la ley. El problema particular es que el nuevo Gobierno húngaro que presidirá el conservador Peter Magyar no entrará en funciones hasta el mes de mayo y, además, sus contactos preliminares con la Comisión Europea se centran sobre todo en la manera en que Hungría puede recuperar los fondos que se le han congelado durante estos años y que necesita para equilibrar su economía.
Además, por ahora Magyar ha hecho declaraciones más próximas a la sentencia de los jueces de Luxemburgo que a las de su predecesor: «Hemos dicho claramente que, según Tisza [el partido que ha obtenido mayoría absoluta] y los millones de húngaros que la apoyan, todos pueden vivir con quien amen siempre que no infrinjan las leyes ni perjudiquen a los demás«, dijo en la campaña electoral. «Hungría quiere ser un país donde nadie sea estigmatizado por pensar diferente, por amar a alguien distinto de la mayoría o por creer en algo diferente a la mayoría», dijo el que será nuevo primer ministro húngaro.
El fallo del tribunal sigue la jurisprudencia previa sobre el tema. El Abogado General que marca la dirección del posterior fallo había dicho que con esta legislación Hungría «se ha desviado significativamente del modelo de democracia constitucional» y establece a su juicio que «la vida homosexual y no cisgénero no tiene el mismo valor ni estatus que la vida heterosexual y cisgénero».
