‘Las inclemencias’ fue víctima de las inclemencias meteorológicas hace camino de tres meses. Perdonen si la frase les suena a chiste. Bueno, un poco … de juego de palabras, sí que es. Y real, también: la escultura de 14 metros de altura obra de Lucas Karrvaz, instalada junto a la Ciudad de las Ciencias en 2001, lleva tumbada desde el primer temporal que azotó Valencia en febrero, sin que nadie la haya levantado todavía. La pieza elaborada con acero reciclado está vallada, eso sí, ya desde hace semanas. Pero así sigue: como un gran gigante caído en batalla, a uno se le figura el Goliat bíblico tras la pedrada de David. ¿Y por qué nadie vuelve a ponerla en pie? Es más, ¿por qué sigue mutilada la escultura de Ripollés, a la que, también el aire, arrancó una mano días después? La explicación, según fuentes del Ayuntamiento, es que la restauración de obras de arte tiene unos procesos complejos, algo más que cualquier otra reparación u obra que la institución quiera impulsar.

Desde el Consistorio precisan que ambos casos están ya en manos de la oficina de Restauración de Patrimonio Cultural. Y que en el caso de las obras de arte hay una condición sine qua non: este tipo de restauraciones deben consensuarse con el autor de la pieza, si está vivo, algo que se cumple en ambos casos. La comunicación se ha realizado ya tanto con Lucas Karrvaz como con Juan García Ripollés. Al parecer, ha habido mayor sintonía con el artista natural de Alzira, mientras que con el de Torrebaja todavía se sigue a día de hoy en conversaciones.

‘Homenaje al Libro’, recuperará, por lo tanto, en pocas semanas la mano que le amputó el viento el pasado 12 de febrero. El Ayuntamiento, según apuntan fuentes municipales, ya ha liberado el crédito necesario para costear la rehabilitación de la escultura que se halla en una rotonda de la Alameda, a la altura de la confluencia con la calle Eduardo Boscà. La pieza, confeccionada con bronce y con 14 toneladas de peso, lleva en este emplazamiento desde 2006.

La pieza de Ripollés en la Alameda, tal como quedó mutilada en febrero.

La pieza de Ripollés en la Alameda, tal como quedó mutilada en febrero.

JESÚS SIGNES

Antes de que fuera trasladada a la Alameda, la obra de arte se asentó en el jardín de la Biblioteca Valenciana, que se halla en el Monasterio de San Miguel de los Reyes. La escultura de Juan García Ripollés representa a un personaje que está leyendo un libro. En la parte superior de la pieza había cinco manos y fue la superior, que estaba en perpendicular al suelo, la que quedó amputada tras el temporal de viento.

Una semana antes, el 6 de febrero, había caído ‘Las inclemencias’, también a causa del aire. La burocracia para llevar a cabo la restauración se va a dilatar algo más en el tiempo. Por razones que no han trascendido, al contrario que con Ripollés, el Ayuntamiento todavía no ha llegado a un acuerdo con Lucas Karrvaz sobre cómo se va a llevar a cabo la puesta en pie de la obra de arte de 14 metros de altura que se alzaba en las proximidades del Museo Príncipe Felipe.

Las mismas fuentes del Gobierno municipal, en cualquier caso, expresan confianza en que la actuación podrá llevarse a cabo también en las próximas, ya que insisten en que hay buena sintonía con Lucas Karrvaz. El problema es que este tipo de rehabilitaciones no pueden realizarse por cualquier empresa, ni siquiera los operarios del propio Ayuntamiento. El artista tiene siempre la última palabra sobre el procedimiento a seguir y los materiales que se deben emplear para, de este modo, garantizar que la pieza no pierda su esencia.