Una estrella visitó anoche ‘El Hormiguero’. Simone Biles (Estados Unidos, 1997) se sentó junto a Pablo Motos para repasar su carrera y aclarar su futuro. … A sus 29 años la retirada está más cerca que nunca y quizás los Juegos Olímpicos de Los Ángeles sean su última cita en la gimnasia de élite. O no. Porque ni siquiera ella sabe si estará. «La verdad es que no sé si estaré en el suelo o animando al equipo…», confesó anoche ante un Pablo Motos impresionado con la deportista.
Biles es la gimnasta más laureada de la historia. Cuenta con más de 40 preseas en sus vitrinas entre JJOO y Mundiales y en su mayoría son oros. Su carrera quedó marcada por un excelente debut en Rio 2016, donde consiguió 4 medallas de oro y una de bronce con solo 19 años. «Cambió todo y luego es complicado ir a comprar sin que estén pidiendo autógrafos», reconoció ayer. Sin embargo, cinco años después, en Tokio, Biles vio la otra cara de la moneda. Se retiró haciendo alusión a problemas de salud mental. Los aficionados al deporte no daban crédito con la decisión de la gimnasta. Aquella decisión, reconoce ella, «abrió un debate a nivel mundial sobre la salud mental y me alegro mucho de que fuera así. Conseguí la ayuda que necesitaba y me convertí en embajadora de la salud mental. Hay que pedir ayuda y yo estoy para ayudar».
¿Qué le ocurrió para abandonar en los JJOO? «En la gimnasia, tenemos una cosa que llama ‘twisties’. Tu mente y tu cuerpo de desconectan. Es como un bloqueo cuando estás compitiendo y te puede pasar en el aire. Es muy peligroso. Decidí que tenía que retirarme para no ponerme en peligro», aseguró anoche.
Para que el espectador ajeno a la gimnasia entendiese del peligro de los ‘twisties’, Biles puso un ejemplo muy claro: «Es como si condujeras todos los días y un día no sabes. Yo me sentía así». Y eso en el aire, confiesa, «es muy peligroso». «Hay gente que tiene twisties toda su carrera, simplemente lo gestionan haciendo solo saltos hacia delante. Cuando me ha pasado, a veces ha sido una semana o dos, pero en el caso de esos JJOO, no tenía tiempo. Eran 24 horas. Era una locura. Por eso tuve que recuperarme. Pensaba que no iba a recuperarme».
Su recuperación fue lenta pero contó con un equipo brillante: «Me entendieron y por eso pude seguir adelante y recuperarme». Aún sigue en terapia, afirma. «Estoy muy agradecida al trabajo duro que hemos hecho. Quiero que todo el mundo sepa que la terapia funciona». Se quitó la espina de Tokio en París, donde consiguió tres oros y una plata.
Biles recomienda a todos aquellos que sueñan con ser deportistas de élite que «hay que divertirse, que digan lo que quieren y que nunca se rindan. Que sueñen a lo grande porque no sabes dónde te va a llevar tu viaje».