La banca avala el nombre de Pablo Hernández de Cos como posible candidato español a presidir el Banco Central Europeo (BCE) una vez venza el mandato de Christine Lagarde en la segunda mitad de 2027. La presidenta de la patronal AEB, Alejandra Kindelán, … ha destacado que sería «un magnífico candidato, con una brillante trayectoria y reconocidísimo a nivel nacional e internacional», aunque también es consciente de que la decisión de proponer nombres corresponde al Gobierno.

Se trata de un espaldarazo para el exgoberandor del Banco de España, a quien las encuestas señalan como uno de los favoritos para ocupar el cargo y el mejor preparado para ello, algo en lo que también ha insistido Kindelán. Sin embargo, la elección es algo que se escapa del mundo académico y del propio sector bancario ya que el nombramiento depende de los países del euro, es una cuestión política.

Tendría que ser el Gobierno de España el que propusiera a De Cos para el cargo. De ahí que las palabras de la AEB supongan un ejercicio de presión al Ejecutivo para que dé un paso adelante ya que «es una magnífica noticia tener candidatos para ocupar la presidencia, es importante que España tenga la posibilidad».


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Pese a todo, en el propio sector bancario, como publicó ABC, se teme que España caiga en la absoluta irrelevancia dentro del BCE e incluso algunas fuentes señalan que Alemania y Francia, respectivamente, ya se han repartido la presidencia y el puesto de economista jefe. Fuentes del sector, así, insisten en que el Gobierno debería moverse ya para intentar tomar posiciones en la carrera política, aunque el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, todavía se resiste a desvelar sus cartas sobre a qué cargo querrá que opte nuestro país.

Asimismo, existen hondas dudas sobre la sintonía de Hernández de Cos con este Gobierno tras los choques de cuando era gobernador del Banco de España. Y todo ello aunque fuentes del sector señalan que Carlos Cuerpo le tiene en alta consideración.

Competitividad europea

Más allá de ello, Kindelán, que acaba de ser reelegida como presidenta de la AEB por otros cuatro años, ha incidido en la necesidad de favorecer el crecimiento y la competitividad de Europa, ante lo cual reclama cinco medidas para el sector bancario que van desde la simplificación hasta completar la unión bancaria.

La AEB pide que reguladores y supervisores amplíen el foco «con el objetivo complementario del crecimiento y la competitividad», para que no se centren solo en la estabilidad financiera. También insta a que tengan una «visión integral de los requerimientos y la regulación para tener más predictibilidad y estabilidad en los requisitos de capital», con mayor coordinación entre supervisores y reguladores.

De manera más concreta, Kindelán aboga por una «simplificación del marco de capital» ya que se superponen requerimientos, colchones. «Es importante priorizar y tomar medidas claras. Tenemos cinco colchones de capital», ha dicho, al tiempo que aclaraba que no se trata de desregular sino simplificar y hacer las normativas más sencillas. Uno de los argumentos que suele esgrimir el sector para justificar esa necesidad de simplificación es que en Europa los bancos están en desventaja respecto a Estados Unidos y que si se aliviaran las cargas podrían dar más financiación a la economía comunitaria.

Además, también ha pedido, en general, «mejorar la regulación y priorizar reglamentos frente a directivas», así como fomentar «la integración del mercado único» completando la unión bancaria (crear un fondo de garantía de depósitos común europeo) y dando alas a la llamada unión de ahorros e inversiones para impulsar la participación de los ciudadanos en los mercados de capitales comunitarios.