LIV Golf afronta dos semanas de relativa tranquilidad. Sus gerentes quieren que el tiempo que pase entre el reciente torneo de México y que el … acogerá Virginia del 7 al 10 de mayo sirva para calmar las aguas tras la tempestad. Y es que antes del comienzo de la cita de Chapultepec que acabó con Jon Rahm como ganador saltó la noticia de que Arabia Saudí, a través de su Fondo de Inversión Pública (PIF), valora cerrar el grifo y dejar de financiar la millonaria liga a partir de 2027. El propio CEO del LIV, Scott O’Neil, confirmó estos rumores de una manera sutil al asegurar que el tour busca nueva financiación.


LIV Golf, circuito en el que juega Jon Rahm, en serio peligro de desaparición


Rahm gana en México y sana la herida del Masters

Será difícil que el circuito encuentre un mejor mecenas que el PIF, que en cinco años ha invertido más de 5 mil millones de euros con un retorno que apenas supera los mil millones. Por ello surge el interrogante de si el LIV podrá sobrevivir con menos recursos pero con su elevado nivel de gasto. En ese sentido, el futuro de los jugadores es una incógnita. Rahm firmó en 2023 hasta 2028 a cambio de 300 millones de euros, mientras que Bryson DeChambeau, la otra estrella del tour, finaliza contrato este curso.

¿Qué pasaría si el LIV decidiera cortar por lo sano y finalizar su estrambótica aventura? ¿Cuál sería la salida para los cerca de sesenta jugadores que lo integran? Existen dos precedentes muy recientes para explicar las opciones. El circuito saudí perdió en enero a Brooks Koepka y Patrick Reed, dos de sus pilares. Cada uno compite en lugares distintos. Koepka rompió el vínculo que le unía a LIV y se unió al PGA Tour tras adherirse a un acuerdo que le fue ofrecido al propio Rahm, a DeChambeau y a Cameron Smith. Los cuatro son ganadores de grand slam en el último lustro, distinción que hizo el PGA para lanzar un anzuelo que solo mordió Koepka, que perdonó una buena cantidad de dinero de sus futuras ganancias. Si el LIV se acabara podría generar algún movimiento similar en el conglomerado americano.

Diez tarjetas

La otra opción es la de Reed, que juega en el circuito europeo en busca de una de las diez tarjetas del PGA que reparte. De hecho, ya la ha conseguido tras un exitoso inicio de año. De no llegar (o firmar) un acuerdo con el PGA, Rahm podría competir en el DP World Tour para buscar su regreso, aunque primero deberá solucionar el conflicto de las multas por jugar en el LIV desde 2024. Ni siquiera ganar un major le abriría las puertas directamente, ya que el PGA sanciona con un año tras el último torneo del LIV disputado.