El mapa de adicciones es «cada vez más complejo porque vivimos en una sociedad más compleja», sentenció ayer el presidente de Patim, Francisco López, durante la presentación de la memoria de actividad de 2025. El juego patológico ya representa uno de cada cuatro casos atendidos, alcanzando el 26% de las personas tratadas, y mostrando un incremento de un 7% respecto al año anterior. Dentro de esta subida de la ludopatía, se observa que más de la mitad de los casos ya se desarrollan en entornos digitales en un contexto marcado por un inicio precoz (situado entre los 11 y los 18 años), el policonsumo (cocaína, juego y alcohol están presentes, de forma directa o indirecta, en nueve de cada diez casos) y una elevada incidencia de la patología dual, con diagnóstico en el 31% de los casos, que confirma una elevada presencia de problemas de salud mental.

Desde Patim destacaron el cambio de contexto. En 2025 el 57,4 % de los problemas de ludopatía se desarrollan en entorno digitales, frente a los 42,6 % que todavía se vinculan con el juego presencial. La mayor parte de estas prácticas las concentran las apuestas deportivas (26 %) y las máquinas tragaperras (25 %). Desde Patim, recordaron que ambos comparten la inmediatez como rasgo clave. Asimismo, subrayaron que las adicciones se han cronificado y que el perfil clásico de la persona con problemas de adicción ha dejado de encajar con la realidad con la que trabaja el equipo de Patim. «Se dibuja un escenario donde la ludopatía y el consumo de varias sustancias al mismo tiempo ganan terreno con rapidez, muchas veces sin que la persona sea consciente de esta realidad, y actúan como catalizadores de vulnerabilidades múltiples», aseguró el presidente de la entidad.

La realidad que se viene percibiendo desde la pandemia, según indicaron López, es un aumento de casos debido a que se ha roto la brecha del tiempo. Ya no es necesario desplazarse a un lugar concreto para jugar, sino que puede hacerse en cualquier sitio y a cualquier hora, lo que ha reducido las barreras de acceso y acelerado la transición del uso recreativo al comportamiento problemático.Esta situación viene acompañada, tal como explicó López, por un silencio clínico familiar. Por un lado, clínico porque todavía no existen datos sobre ello. Por otro, familiar porque existe una complicidad que está unido a la creciente dependencia de las pantallas y el móvil. Uno de los problemas más acuciantes y que la sociedad ha banalizado, según la entidad. Así, López manifestó la necesidad de «reglamentar más el juego y las pantallas».

En este sentido, desde la entidad castellonense también recordaron el efecto negativo de la moratoria de ley de casas de apuestas, es decir, la suspensión temporal de la aplicación de restricciones estrictas, como las distancias mínimas a centros educativos, para la apertura de salones de juegos y apuestas y la renovación de los existentes.

Desde Patim también señalaron la necesidad de crear programas de prevención en lugares de ocio para jóvenes y en el entorno rural, debido a las nuevas formas de consumo y, como estas, han dejado de producirse únicamente en espacios marginales.