Bélgica, Alemania, Francia, Eslovenia, Turquía y después España. A fuerza de ajustes al alza del IRPF, de la no actualización de los mínimos personales y familiares del impuesto y de subidas de las cotizaciones sociales para financiar el déficit de las pensiones el sistema … fiscal español se ha consolidado como uno de los menos amigables de todos los países desarrollados para las familias con hijos en las que sus dos miembros trabajan y ganan un salario, según desvela la última edición del informe ‘Taxing Wages’ de la OCDE.
Según sus cálculos, lo que denominan cuña fiscal, que no es otra cosa que la carga tributaria sobre el coste laboral total que los trabajadores le suponen a su empresa, que se calcula a partir de la aplicación del IRPF y de las cotizaciones sociales que pagan tanto empleados como empresas, es del 38,7% en España para el caso de familias en las que sus dos miembros perciben una retribución equiparable a la más común en el país. Este porcentaje sitúa a España según la OCDE como el séptimo país de los 38 más avanzados con una cuña fiscal más alta.
La OCDE realiza un análisis comparativo internacional año tras año porque ha concluido que la cuña fiscal es un elemento crítico a la hora de interpretar los movimientos en los mercados laborales de los países avanzados. A la vista de las evidencias acumuladas durante años entienden que una cuña fiscal elevada reduce los incentivos de los trabajadores para trabajar y de las empresas para contratar «ya que reduce el salario neto que perciben los empleados e incrementa el coste laboral para las empresas», mientras que una más moderada contribuye a movilizar la fuerza de trabajo de los países.
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En el Top 10 por cuña fiscal
España es el séptimo país que impone una mayor carga fiscal sobre las rentas de las familias, según la OCDE. La cuña fiscal que soportan los trabajadores sin cargas familiares también es alta en términos relativos dentro de los países desarrollados pero nos sitúa en el puesto 11.
Para completar el cuadro, España asoma también como uno de los países menos generosos a la hora de conceder ayudas a las familias. Países con cuñas fiscales elevadas acostumbran a tener una serie de dispositivos que aligeran esas cargas en el caso de las familias, España, por el contrario, aparece como el séptimo país de los más avanzados donde a las unidades familiares se les reconocen menos ayudas.
Un sistema tributario que no protege a las familias
En países como Polonia o Luxemburgo la carga fiscal sobre los trabajadores solteros es prácticamente el doble de la que se aplica a los que tienen cargas familiares, y sin llegar a esos niveles en otros más comparables a España los esfuerzos por reducir el coste laboral para las empresas de los trabajadores con familia son bastante más importantes: en Francia la cuña fiscal de los contribuyentes con cargas familiares es ocho puntos más baja que la de los que no las tienen; en Italia lo que la OCDE define como preferencia fiscal hacia las familias es de 11 puntos, y en Alemania supera los 14 puntos. En España, sin embargo, apenas supera los 4,6 puntos, en el mismo rango de países nórdicos como Suecia, Finlandia o Noruega, que a estos efectos compensan la neutralidad de sus sistemas fiscales con un generoso programa de ayudas a las familias que en España, sin embargo, no existe, a la luz de los datos difundidos este miércoles por el organismo multilateral.
60.000
La brecha entre lo que pagan las empresas y lo que reciben las familias
La cuña fiscal en España hace que para una familia tipo en la que sus dos miembros adultos trabajan y tienen un salario equivalente al medio el coste de 150.201 euros que tienen para la empresa se quede en 89.626 euros cuando llega a sus bolsillos.
Puesto en cifras contantes y sonantes, que la OCDE estima en dólares y a paridad de poder adquisitivo, la cuña fiscal que soporta un hogar con dos hijos en el que sus miembros adultos trabajan y tienen un salario equivalente al sueldo medio superaría los 60.000 euros, de modo que los 150.201 euros que esos dos salarios le cuestan a la empresa quedas después de la aplicación del IRPF y las cotizaciones a 89.626 en términos netos. El saldo es favorable respecto a la situación de Alemania, donde un sueldo equivalente se quedaría en 83.090 euros o en Francia, donde se quedaría en 83.667; pero empeora significativamente la media de la Unión Europea donde las rentas salariales netas que ingresaría una familia en esas condiciones ascendería a 92.470 euros.
Si el caso español se compara con el de otros países con un rango salarial similar, la foto sale algo peor. En Corea del Sur, una familia tipo como la del ejemplo anterior le cuesta 150.145 euros a su empresa al año, pero ingresa en términos netos 119.141, es decir, casi 20.000 euros más al año y cerca de un 33% más en términos porcentuales. En Estados Unidos, donde el ingreso medio de un núcleo familiar de esas características es de 158.931 euros, lo que se queda de manera efectiva en el presupuesto familiar son 116.210 euros.
El análisis en términos relativos también revela un cierto maltrato fiscal a las familias. Mientras que el coste fiscal de los trabajadores sin cargas familiares en España se alinea de una manera casi perfecta con el estándar europeo tanto para las rentas bajas (38%), como para las medias (41%) y las altas (46%); en el caso de los trabajadores casados y con hijos se sitúa entre tres y seis puntos por encima de la media europea.
40,3%
La factura fiscal del salario familiar
España presenta una de las cargas fiscales más altas de la OCDE sobre el coste laboral que suponen las rentas salariales de una unidad familiar. Para un ejemplo en el que ambos miembros perciben el salario medio la cuña fiscal es del 40,3%, por encima del 37,8% del estándar europeo.
Para una contribuyente con pareja y dos hijos en el que solo uno de los miembros trabaja y percibe un salario medio la cuña fiscal es del 36,8%, muy por encima del 30,7% de la media europea y del 26,2% de la media de los países desarrollados y muy próxima al 37,9% que se aplica a un trabajador soltero. Si la situación es que los dos adultos de la familia trabajan y uno percibe un salario medio y el otro una renta baja la cuña repunta hasta el 38,7%, cuando en Europa es del 35,2%. Para un caso en el que los dos miembros adultos de la unidad familiar perciben el salario medio la cuña fiscal salta al 40,3%, cuando la media europea está en el 37,8%.
