El exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu ‘Txeroki’, al que Vigilancia Penitenciaria ha otorgado esta semana un permiso de salida de seis días, pidió el pasado mes de marzo perdón a sus víctimas en una carta manuscrita de cuatro páginas. La misma firmada de su puño … y letra, se incluye en el último auto dictado por el juez José Luis Castro.

«No podemos cambiar el pasado ni revertir lo irreversible; pero sí hacer lo posible por un presente, un futuro y una convivencia en paz y armonía», afirma en esa carta. Txeroki, en otro tiempo jefe militar de la banda, se dirige «a todas las víctimas» de ETA y, en particular, a las que él mismo ajustició. «Formé parte de ETA de manera voluntaria y en la medida en la que asumo las consecuencias de mis actos, reconozco y siento el daño que les causamos», asegura.

El etarra, que reconoce «que lo sucedido» ya no tiene «vuelta atrás», trata con sus palabras de «paliar y sanar en la medida de lo posible el dolor causado».

De manera especial a dos de sus víctimas, a las que se refiere de forma concreta: Esther Cabezudoe Ignacio Torres.

Txeroki hace un repaso desde su huida de casa hasta su posterior captura y sostiene que, a raíz del nacimiento de sus hijos, su objetivo es «construir una sociedad mejor». «De la misma manera que en el pasado me comprometí con la renuncia del uso de la violencia, hoy me comprometo en la medida de mis posibilidades a no dañar o añadir más sufrimiento» concluye.

Carta íntegra de Txeroki

«Yo, Garikoitz Aspiazu Rubina, nacido el 6 de julio de 1973 en Bilbao y actualmente interno en el Centro Penitenciario de Gipuzkoa, quiero expresar a través de este escrito mis sentimientos y reflexiones sobre los hechos por los que fui condenado, así como sus consecuencias.

Por el respeto que se merecen, quiero dedicar mis primeras palabras a las víctimas. A todas las víctimas de la organización a la que pertenecí en general y a las que yo causé en particular.

Formé parte de ETA de manera voluntaria y, en la medida en la que asumo las consecuencias de mis actos, reconozco y siento el daño que les causamos. De manera especial, el que yo causé a Doña Esther Cabezudo Martínez y a Don Ignacio Torres Mediavilla.

A pesar de que lo sucedido en el pasado ya no tenga vuelta atrás, espero y deseo que mis palabras y mis actos sirvan para paliar y sanar, en la medida de lo posible, el dolor causado. Dolor que hago mío y con el que empatizo de manera sincera y profunda.

«Formé parte de ETA de manera voluntaria y, en la medida en la que asumo las consecuencias de mis actos, reconozco y siento el daño que les causamos. De manera especial, el que yo causé a Doña Esther Cabezudo Martínez y a Don Ignacio Torres Mediavilla (…) Espero y deseo que mis palabras y mis actos sirvan para paliar y sanar, en la medida de lo posible, el dolor causado»

Garikoitz Aspiazu ‘Txeroki’

Terrorista de ETA

Huí de casa para vivir en la clandestinidad en noviembre del año 2000 y fui detenido el 17 de noviembre de 2008. Por lo que este año cumpliré 25 años (casi media vida) fuera de casa y, de ellos, 17 encarcelado.

Tras varias entregas temporales (2009, 2011, 2013, 2014, 2018, 2019, 2022) para responder ante la justicia española, el 22 de agosto de 2024 fui entregado de manera definitiva para continuar cumpliendo la pena impuesta por la justicia francesa lo más cerca posible de mi familia.

El 18 de julio de 2030 acabaré de cumplir la condena de 28 años que se me impuso en el estado francés como consecuencia de la suma y de la posterior compresión de diferentes condenas.

En el estado español, tras varios procesos judiciales, en la actualidad debo cumplir 25 años de condena por estragos terroristas.

Además de para estar lo más cerca posible de mi familia, las otras razones por las que solicité acabar de cumplir la condena de Francia en la prisión en la que me encuentro actualmente son las siguientes: contribuir en la medida de lo posible a arar la tierra de la reconciliación, de manera que podamos sembrar las semillas para una convivencia en paz; acabar con los procesos judiciales que tengo pendientes en el estado español; y dar pasos en mi recorrido penitenciario que, estando preso en Francia, no podía.

Prácticamente desde mi llegada al CP Martutene, trabajo como monitor-coordinador de deportes.

Doy clases de crossfit, dirijo entrenamientos de baloncesto y de acondicionamiento general y coordino las diferentes actividades deportivas del centro. Este sueldo me permite poder ir pagando la responsabilidad civil (algo que llevo haciendo desde 2022), ayudar en lo posible a la manutención de mis hijos y hacer frente a mis gastos.

También estoy realizando un Máster en Psicología del deporte en la UNED. Como licenciado en Educación Física que soy (terminé IVEF en 1996), podría decir que ocupo el tiempo trabajando y estudiando en relación a lo que considero mi profesión y, en cierta medida, mi pasión: el deporte.

Como ya señalé en el escrito que hice llegar a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el 23 de agosto de 2022, mi compromiso con las vías pacíficas y democráticas, así como el rechazo de la violencia para la consecución de fines políticos, es total.

Aunque mi forma de pensar y sentir actual viene de lejos y, en gran medida, es consecuencia de la experiencia, de la madurez y de la evolución personal, he de reconocer que el nacimiento de mi hijo en 2017 y el de mi hija en 2020 han sido dos acontecimientos importantes para consolidar y profundizar mi compromiso y determinación por crear puentes y construir entre diferentes una sociedad mejor.

Considero que hoy en día educar a mis hijos en valores como el respeto, la tolerancia, la no violencia, el diálogo o la paz es, junto a sanar en lo posible el dolor de las víctimas, la mayor aportación que puedo realizar a la convivencia.

No podemos cambiar el pasado ni revertir lo irreversible; pero sí hacer lo posible por un presente, un futuro y una convivencia en paz y armonía.

Por mi parte, de la misma manera que en el pasado me comprometí con la renuncia del uso de la violencia, hoy me comprometo, en la medida de mis posibilidades, a no dañar o añadir más sufrimiento a aquellas personas que sufrieron la violencia en el pasado.

En Martutene, a 24 de marzo de 2025»