La Unidad de Afrontamiento Activo del Dolor No Oncológico, de Atención Primaria, acaba de completar la segunda fase de implantación y ya atiende a pacientes de casi toda la provincia. ‘Casi’, porque faltan las Merindades, que se incluirán en un futuro, en una tercera fase que permitirá ofertar a pacientes de cualquier punto de la provincia una alternativa terapéutica y no farmacológica para aprender a convivir con un malestar crónico y, sobre todo, a manejarlo de manera que no condicione el día a día de los afectados. ¿Cómo? Mediante una combinación de educación -conocimiento del origen y del porqué de ese dolor- y un ejercicio progresivo que, tras años de experiencia -y de evidencia científica contrastada- el equipo de la Unidad ha comprobado que funciona.
«Lo más evidente es que mejora su calidad de vida», dice la fisioterapeuta Paula Areso, mientras Eva Arnaiz, también fisio, añade que «el dolor y el cansancio ha sido el centro de su vida durante mucho tiempo y ha determinado qué hacen o qué dejan de hacer. Entonces, solo con la educación y la exposición gradual que hacemos al movimiento van perdiendo el miedo, cambian creencias y conductas y recuperan capacidades, que es de lo que se trata».
Hace dos años que esta Unidad, a la que se accede siempre por derivación de un sanitario de AtenciónPrimaria, empezó a funcionar como tal en el centro de salud de Las Torres. El equipo tenía para entonces una avalada trayectoria en el manejo del dolor desde un planteamiento activo, porque en 2017 pusieron en marcha un proyecto para tratar a personas con fibromialgia bajo esta premisa, entonces rompedora. Así, desde febrero del 2024 han atendido a 1.060 pacientes con tarjeta sanitaria en los centros de salud de la capital y también en los del alfoz (Burgos Rural Norte y Burgos Rural Sur).
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