«Nosotros no trabajamos sobre emails, lo hacemos sobre documentos oficiales y posicionamientos del Gobierno de Estados Unidos». Así ha respondido el presidente Pedro Sánchez este mismo viernes desde Chipre a las informaciones que desde EE.UU. apuntan a que el Pentágono se plantea, … en un correo electrónico, la expulsión de España de la OTAN.
«La posición de este Gobierno es clara, absoluta colaboración con los aliados, pero dentro del marco de la legalidad internacional», ha afirmado desde la Consejo informal de líderes de la Unión Europea que está celebrando en Nicosia (Chipre), apenas una hora después de que se comenzar a publicar en nuestro país las informaciones sobre un correo interno del Departamento de Defensa de EE.UU. en el que se plantea la posibilidad de expulsar a España de la OTAN, una medida sin precedentes en la alianza militar y de la máxima gravedad.
Sánchez ha defendido que «no hay debate» en esta cuestión, porque España es «un socio leal», que «cumple sus obligaciones para con los socios», como está demostrando en Ucrania, y, por ende, ha mostrado su «absoluta tranquilidad».
El mensaje ha sido revelado por la agencia Reuters y en él se detallan los posibles castigos que podrían imponerse a los aliados de EE.UU. que no han querido implicarse en la guerra de Irán, como había exigido con insistencia el presidente Donald Trump.
Pedro Sánchez ya lleva muchos meses realizando grandes esfuerzos por posicionarse como una especie de némesis del inquilino de la Casa Blanca y que, en cierta medida, le han servido para minimizar las cuitas internas que su Ejecutivo y su partido sufren, como son el cerco judicial a diversos casos de corrupción, dos de ellos centrados en el ámbito familiar del presidente o los malos resultados que el PSOE está sufriendo en las últimas elecciones autonómicas y que están propiciando gobiernos de coalición entre PP y Vox en Extremadura, Aragón y, en cuestión de días, parece que en Castilla y León. Tampoco las perspectivas en Andalucía son positivas para los socialistas.
Paladín anti-Trump
La guerra de Irán ha sido el punto culminante de esa estrategia de convertirse en paladín anti-Trump cuando Sánchez no sólo se opuso al ataque al régimen persa de los Ayatolás, sino que prohibió, legítimamente, el uso de las bases compartidas con Estados Unidos para esas operaciones y se negó a colaborar en las misiones propuestas para reabrir el estrecho de Ormuz propuestas por la Casa Blanca.
Un conflicto que Sánchez ha vuelto a calificar de «ilegal» y que solo demuestra «el fracaso de la fuerza bruta y ala exigencia de salvaguardar el orden multilateral». «No se sabe cuál es el objetivo de una guerra (…) que solo lleva al sufrimiento de miles de personas, el debilitamiento del orden internacional y profundos efectos económicos en Europa», que el presidente ha cifrado en un incremento del coste en importar combustibles fósiles de «24.000 millones de euros, 500 al día». Y por ello, ha defendido a la Unión más «ambición» para completar la «independencia energética» y «transformación energética verde».
Son precisamente estas dos últimas cuestiones las que parecen haber colmado la paciencia de Trump, que se suma a las continuas tensiones que propiciaron la negación a elevar al 5% el gasto en defensa, como proponía Estados Unidos y la OTAN.
Denuncia un «debilitamiento de la UE» por Israel
El presidente también ha querido remarcar que en Chipre está defendiendo su propuesta de suspender el acuerdo de asociación con Israel. «Nos deslegitima de cara al exterior y al interior, porque demostramos una doble vara de medir entre Rusia e Israel. Claramente, Israel no respeta el derecho en el Líbano, Cisjordania y Gaza». Eso sí, Sánchez ha reconocido que «no hay unanimidad al respecto», y ha lamentado que eso produce «un debilitamiento de la UE en su legitimación, porque Europa es un proyecto de paz y debemos ser nosotros los que debemos defender el derecho internacional».
Precisamente, en el Consejo en el que participa Sánchez en Chipre, los líderes de la UE van a explorar una estrategia de defensa europea, sin dejar de lado a la OTAN.
Sobre los pactos y la «prioridad nacional»
Al ser preguntado por los periodistas allí presentes, el presidente no ha perdido la oportunidad de criticar los pactos autonómicos a los que han llegado Partido Popular y Vox en Extremadura y Aragón. Sánchez ha recordado la denuncia de Amnistía Internacional, una «ONG absolutamente independiente» en sus palabras, que denuncia que «ponen en riesgo los derechos humanos».
«Cuando hablan de prioridad nacional están vulnerando los derechos humanos y un principio de la Constitución como es la igualdad entre ciudadanos», ha cargado. «Si después de cuatro meses negociando lo único que puede ofrecer es este pacto de involución es un absoluto desastre para Extremadura, Aragón y España», ha defendido, a la par que ha vuelto a recordar que el Ejecutivo estará vigilante y que actuará «con total contundencia» si ese principio se escenifica en una ley.
