Alberto de Mónaco hizo de cupido

Clotilde tuvo su primer encuentro con Manuel Filiberto de Saboya gracias a Alberto de Mónaco, al que conocía desde hace años. Era el año 2001 y los dos príncipes competían en Mónaco en una prueba deportiva benéfica de esgrima. Alberto de Mónaco sentó a Manuel Filiberto y Clotilde en la misma mesa mientras, según se supo después, el cantante Johnny Halliday, íntimo del italiano, le guiñaba el ojo al príncipe dando su ok a ese posible romance. Pero Clotilde tardó un año en volver a coincidir con el italiano, ya que acababa de salir de una relación con Guillaume Depardieu, hijo de Gérard Depardieu que luego moriría de manera dramática.

La pareja se casó en 2003 en Roma.

La pareja se casó en 2003 en Roma.

VINCENZO PINTO/Getty Images

Una gran boda en Roma

Tras un año en el que el italiano trató de conquistarla, comenzaron a dejarse ver juntos y el propio Víctor Manuel IV dio su beneplácito a esta relación sentimental y anunciaron su compromiso matrimonial el 10 de julio de 2003. Se casaron el 25 de septiembre de 2003 en la basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires, en Roma, un templo que había sido testigo de la boda de Victor Manuel II de Saboya y Elena de Montenegro en 1896. Tras el enlace Clotilde se convirtió en princesa de la Casa de Saboya.

Al enlace asistieron 1.300 invitados, entre los que se encontraban Alberto y Paola de Bélgica, el príncipe Alberto de Mónaco (que actuó como testigo), la princesa Victoria de Suecia, Simeón de Bulgaria y Carlos de Borbón-Dos Sicilias. La novia lució un diseño nupcial de Valentino, un vestido de corte imperio y falda larga rematada con encaje. Clotilde lució un largo velo de encaje sobre el que llevaba la tiara de turmalina rosa de los Saboya, una pieza que perteneció a la reina María Teresa de Austria-Toscana, fallecida en 1855, y que fue heredada por Isabel de Sajonia, su nuera.

La hija de esta, Margarita de Saboya, fue la siguiente heredera de esta pieza, que quedó en propiedad de la dinastía Saboya tras el matrimonio de esta con el rey Humberto I. En el momento de la boda, ella estaba embarazada de cinco meses de su primera hija, Vittoria de Saboya. Tres años después, en agosto de 2006, nació su segunda hija, Luisa de Saboya.