El artista y opositor cubano Luis Manuel Otero Alcántara denunció desde prisión la incertidumbre sobre su liberación y la persistencia de la represión política en Cuba, en un texto publicado en The New York Times, donde cuestiona abiertamente el futuro de los presos políticos en la isla.
Titulado «Soy uno de los presos políticos de Cuba. ¿Cuándo seré libre?», y escrito desde la prisión de máxima seguridad de Guanajay, el texto fue transmitido al exterior mediante llamadas telefónicas monitoreadas de aproximadamente diez minutos, con la ayuda de la artista y académica cubanoamericana Coco Fusco.
Otero Alcántara lleva casi cinco años encarcelado tras ser detenido el 11 de julio de 2021, durante las mayores protestas antigubernamentales en Cuba en décadas, y fue condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión por «ultraje a los símbolos patrios», «desacato» y «desórdenes públicos».
En el texto, el artivista señala que a principios de abril el gobierno cubano anunció el indulto de más de 2,000 presos en lo que la Embajada cubana en Washington llamó «gesto humanitario y soberano», pero que la amnistía excluyó a quienes cometieron «delitos contra la autoridad», categoría aplicada sistemáticamente a los disidentes políticos.
«En otras palabras, no me incluyó a mí», escribe.
Su condena vence el 9 de julio de 2026, fecha ratificada por la Sala Penal del Tribunal Supremo Popular de La Habana el 7 de abril, que rechazó un recurso de apelación presentado por Cubalex y confirmó que no se le aplicaron rebajas por buena conducta.
Desde la prisión, Otero Alcántara describe los rumores que circulan entre los reclusos: «que el Estado no me liberará, que la isla se está quedando sin comida y combustible, que el presidente Trump va a bombardear Cuba».
Pese a que la administración Trump ha exigido la liberación de presos políticos de alto perfil y fijó un ultimátum de dos semanas al gobierno cubano en abril, el artista admite que no sabe si le permitirán salir en libertad al cumplir su condena.
Otero Alcántara denuncia que las concesiones otorgadas a otros presos —libertad condicional, reducciones de condena, visitas al hogar— le han sido negadas de forma sistemática, y que ha realizado múltiples huelgas de hambre para protestar.
La más reciente duró ocho días, del 30 de marzo al 6 de abril, tras amenazas de muerte proferidas por agentes del Departamento 21 de la Seguridad del Estado el 28 de marzo.
En el ensayo describe la vida cotidiana en prisión como un ejercicio de monotonía: el mismo timbre de madrugada, los mismos recuentos, los mismos canales de televisión estatal rusa y cubana, las mismas comidas escasas.
Lo que lo mantiene vivo, escribe, es la pintura. «Creo que el Estado sabe que si no pudiera hacer arte, moriría, y por eso los guardias me lo permiten: para que no me convierta en mártir», afirma.
«Paso horas y horas al día pintando en cartón, en los suelos, en las paredes. Pinto mi desesperación, mi aislamiento, mi frustración. Mis pinturas son como un almanaque: una guía de cada día que he pasado encerrado».
Otero Alcántara cofundó el Movimiento San Isidro en 2018, un colectivo de artistas, periodistas y académicos que lucha por las libertades civiles en Cuba.
Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia, y la organización Prisoners Defenders registra un máximo histórico de 1.250 presos políticos en la isla a abril de 2026.
El artista cierra su texto con una reflexión sobre el sentido de su sacrificio: «Pienso en ello como cambiar mi tiempo, como si cada día que paso en prisión no fuera un día perdido, sino otro día intentando hacer mi país más libre y más justo. Como otra de mis piezas de performance, pero una que debería haber terminado hace mucho».
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