Los requisitos que el Ayuntamiento exige para el concurso de ideas del que saldrá el proyecto que diseñe el futuro de La Vega fueron puestos en tela de juicio hace una semana por el Colegio de Arquitectos de Asturias. Su decano, Miguel Casariego, tilda de «abrumador» el nivel de exigencia requerido al pedir premios y méritos profesionales y académicos que «muy pocos aspirantes pueden acreditar». Al paso de estas acusaciones salió el concejal de Planeamiento Urbanístico, Nacho Cuesta, quien defendió que la solvencia requerida «guarda una íntima conexión con la envergadura del contrato». «Queremos garantizar un liderazgo técnico y académico especialmente cualificado porque esta es una intervención de alta complejidad urbanística y patrimonial», reseñó.

El objetivo final es lograr un diseño de «excelencia» para un conjunto que se convertirá en un polo cultural, verde y de vivienda pública. Entre los requisitos que se deben cumplir está la rehabilitación de todo el patrimonio que va desde naves hasta los chalés, generar empleo estable a través de empresas destinadas a la investigación científica y las nuevas tecnologías y convertir el espacio en la fachada de Oviedo.

La capital del Principado conocerá a principios de 2027 el diseño para la ordenación urbanística de La Vega. Todo después de que el jurado trabaje intensamente en elegir al proyecto ganador del concurso de ideas puesto en marcha por el Consistorio.

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