El Araski encontró en Estepona el jardín en el que sacurdirse los miedos, liberar su angustia y saltar de alegría. Vitoria tendrá un año más … en la élite a su referente en el baloncesto femenino. El conjunto de Made Urieta logra la salvación por décimo año consecutivo, un éxito rotundo que acaba con la ansiedad de ver de cerca el abismo. No sin sufrimiento, el elemento distintivo sobre el que se cimenta el carácter deportivo alavés, viendo como volaban hacia el aro dos triples de su exjugadora Gretter. Dos balas que podían haber enviado el último partido de la temporada a una prórroga fatídica. Los tiros se toparon con el aro. Pasaron de largo. Final feliz.

La formación verde hizo valer la ventaja de depender de sí misma y selló la permanencia sin la necesidad de mirar a Gran Canaria. Como era previsible, el Joventut apalizó al colista en la isla. La victoria se convirtió en vital de necesidad y todas, cada una de las nueve jugadoras, aportó su grano de arena en un encomiable esfuerzo colectivo que quedará debidamente recogido en los libros de historia del club.

Cada temporada, la permanencia se encarece en una máxima división con cada vez mejores presupuestos y nivel medio. Los ascendidos de la temporada pasada, el Leganés y el Estepona, jugarán el play off por el título. Unas cotas ambiciosas con las que el Kutxabank Araski intentará volver a soñar la temporada que viene, aunque siempre consciente de que las limitaciones económicas, también intrínsecas del deporte alavés, le empujan a convertirse en un superviviente entre lo más granado del baloncesto nacional. Lo fue en 2025 y vuelve a serlo en 2026.

El partido en el Juan Antonio Pineda, a escasos metros de la idílica Costa del Sol, empezó de la mejor manera posible. El Kutxabank Araski celebró cuatro triples en otros tantos minutos (4-12) con los que empezar a soltar el agobio y la presión del que sabe que sólo vale ganar. Hill ejerció de capitana y anotó los dos primeros. Los restantes los convirtió Morro. Pero el notable acierto exterior para abatir a un Estepona de play off. Fue necesario un elevado control del rebote (26-39), con las excelsas Urbaniak y Morro, con sendos dobles-dobles, y la templanza con la actuaron en el último cuarto las que permitieron el triunfo.

El conjunto vitoriano entró en los dos minutos finales con una ventaja reseñable de seis puntos (69-75). Solo quedaba cerrar el partido. Lo más difícil. El nerviosismo empezó a hacer acto de presencia tras la canasta más adicional de Gretter, imperial durante todo el encuentro. Urbaniak erró después un tiro libre (72-76) y Claudia Contell desbarató un ataque de la escuadra verde, ayer de rosa, y ajustó aún más el marcador (74-76) a falta de 14 segundos.

En el tiempo muerto, Sami Hill fue la primera en tomar la palabra. Gritó y apremió a sus compañeras para que el tesoro que tenían en sus manos no se escapara. Made Urieta preparó los siempre complicados saques de fondo presionados. El balón llegó a las manos de Dembele. El Estepona gastó su cuarta falta rápido. Otro saque. Ahora lateral. Marta Ortega estuvo a punto de recuperar la posesión. Pero hizo falta sobre Toussaint. La dominicana falló el primer tiro libre. Pero el segundo no. Estaba dentro. 13 segundos más de sufrimiento.

El Estepona le confió a Gretter la posesión definitiva. Intentó un primer triple frontal pero forzado, con los pies en movimiento, y capturó su propio rebote. Salió otra vez de la zona y volvió a intentarlo. Unos instantes de silencio. De nuevo angustia, miedo, dientes apretados, manos a la cabeza. El balón toca el aro y se lo queda Toissaint. El delirio araskizale solapa el bocinazo final. Solo Made Urieta, su cuerpo técnico y las jugadores saben el desahogo, alivio y respiro que sintieron mientras saltaban extasiadas de alegría. El Araski sigue en Liga Femenina. Celebra diez años seguidos en Primera. Y sigue sin conocer el sinsabor de descender.