Aunque no debería afectar a la mayor parte de la base de jugadores, cualquiera que tenga una consola en zonas remotas con conectividad a Internet irregular o nula está efectivamente sin suerte. Sin embargo, la verdadera bomba de relojería son los servidores de PSN. En algún momento, Sony considerará que los servidores de PS4/PS5 son peso muerto y los cerrará, dejando efectivamente a los propietarios de consolas sin forma de acceder a sus propios juegos.

Desde el punto de vista de Sony, esta medida ayudará en gran medida a frenar la privacidad, ya que los actores maliciosos podrían cargar sus juegos en numerosas consolas, desconectar dichas consolas y permitir que varios usuarios accedan indefinidamente a lo que en realidad es la misma copia de un juego. También pondrá en peligro la escena del jailbreaking, que a menudo se basa en contenidos offline para buscar vulnerabilidades. Afortunadamente, iniciativas como ‘Stop Killing Games‘ deberían ayudar a restaurar cierta apariencia de propiedad en una era que favorece abrumadoramente el alquiler.

Con todo, estos movimientos refuerzan aún más la necesidad de los juegos físicos, cada vez más escasos en estos tiempos tumultuosos. No ayuda el hecho de que muchos títulos vengan acompañados de parches gigantescos desde el primer día, y algunos de ellos ni siquiera tienen el juego completo en el disco.