El estreno de Malas Lenguas Noche en la parrilla de los sábados de La 2 de TVE terminó marcado por un momento inesperado: la salida abrupta de Ernesto Ekaizer, uno de sus colaboradores más reconocidos. El periodista Ernesto Ekaizer protagonizó un tenso enfrentamiento en directo con el presentador Jesús Cintora antes de abandonar el plató con un monumental enfado.
A pesar de la buena relación profesional que ambos han mantenido durante años desde su etapa conjunta en Las mañanas de Cuatro, la emisión de este sábado evidenció que Ekaizer está cansado de cómo el presentador conduce el programa. Según el tertuliano, la distribución de los turnos de palabra no estaba siendo justa, algo que detonó el conflicto en pleno debate sobre el caso Kitchen, tema que el periodista conoce a fondo tras haberle dedicado varios libros.
Cuando finalmente intervino, lo hizo visiblemente molesto, recriminando al presentador que no le diera turno de palabra. «Es que me has ignorado todo el programa. Yo he escrito tres libros y no me consta, no sé decirte nada sobre esto. ¿Qué quieres que te diga? Respóndete tú, has actuado como Teresa Palacios», contestó muy molesto y haciendo referencia a la presidenta del Tribunal que juzga el caso.
La reacción dejó desconcertado a Cintora, que intentó reconducir la situación, pero Ekaizer optó por no continuar con la discusión. Tras unos segundos de silencio incómodo y con tono tajante, anunció su intención de marcharse, subrayando que su malestar no era con los demás tertulianos, sino con la conducción del espacio. «Francamente, debería irme y creo que me voy a ir. Lo siento mucho. No es por vosotros, es por el presentador», anunció, mientras que Cintora solo supo decir «buenas noches» y «gracias, Ernesto». El programa continuó con normalidad, aunque ya sin uno de sus participantes habituales.
El estreno de Malas Lenguas Noche es una maniobra de Televisión Española que muchos interpretan más en clave de gratitud política que de estricta eficiencia televisiva. Este nuevo espacio informativo nace bajo la excusa del aceptable rendimiento de audiencia de Malas Lenguas, el formato que Cintora conduce diariamente. Sin embargo, resulta difícil ignorar la intensidad de la corporación en promocionar a una figura cuya trayectoria reciente parece caminar en perfecta sintonía con los intereses de Moncloa, consolidando esa percepción de que, en la televisión de todos, la fidelidad editorial suele encontrar siempre una recompensa en forma de minutos de pantalla.
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Este proyecto representa el tercer intento de RTVE en apenas un año por asentar una marca informativa también en el fin de semana, tras los estrepitosos fracasos de los especiales de Mañaneros 360 con Javier Ruiz y el efímero Directo a la gente, que apenas logró seducir a 602.000 espectadores pese a contar también con Cintora en su elenco.
Más allá de las cifras, la decisión de otorgarle un nuevo programa propio subraya una tendencia inquietante en la gestión de la televisión pública: la utilización de los canales del Estado como un ecosistema de protección para comunicadores afines. Cabe recordar que el propio Consejo de Informativos de TVE ha señalado formalmente a Malas Lenguas por su falta de rigor periodístico y su sesgo evidente, denunciando que el programa incumple las normas fundamentales de la casa.