Pacho Rodríguez

Entre el romanticismo y la acción se mueve Promonumenta, la asociación de amigos del patrimonio cultural de León. Y por eso casaba a la perfección con la aportación de Eloy Algorri al mundo de la arquitectura, porque también en él había algo de esa mezcla de hacer y de estudiar, de observar y contribuir a uno de los grandes activos de la provincia, como es su valor patrimonial y también dentro del urbanismo el papel de la arquitectura en el desarrollo social de las ciudades. Una vez fallecido Eloy Algorri, el pasado 31 de enero, su obra permanece y merece ser puesta en valor como lo va a ser gracias a Promonumenta. La defensa del patrimonio realizada por Eloy Algorri se verá recordada este lunes 27, a las 19.30 horas en el Colegio de Arquitectos de León en agradecimiento a tanta y tan importante labor de estudio y divulgación de la cultura leonesa. El legado de recuperación y conservación de los diversos patrimonios será objeto de análisis por varios de sus compañeros en la causa: Ramón Cañas, Joaquín Alonso, Anselmo Reguera, Marcelino Fernández, Juan Carlos Ponga o Jesús Celis.

Sólo asomarse a la Guía de Arquitectura de Eloy Algorri ya da prueba del exhaustivo trabajo, de la mirada de largo recorrido que entre fechas, tipologías, proyectos y nombres propios construye el relato de León y que además es desde la construcción, del partir de cero, hacia la perdurabilidad. Porque de todo eso hay cuando por ejemplo se lee en palabras escritas por el arquitecto: «Al mismo tiempo que se construía la contigua sede del Ministerio de Hacienda (actualmente Agencia Tributaria), el Patronato de sus funcionarios promovió este grupo de 38 viviendas de renta limitada con la evidente intención de ahorrar tiempo de desplazamiento entre residencia y lugar de trabajo. El conjunto se componía de tres edificios, uno con fachada a la calle Santa Clara y otros dos a Roa de la Vega, separados por un inmueble intermedio situado en la esquina de la manzana. Hoy sólo quedan dos de ellos porque el correspondiente al número 17 de Roa de la Vega se demolió en favor de un edificio más moderno, estilísticamente desentendido de su parentela. El proyecto, a cargo de Efrén García, arquitecto de la Delegación del Ministerio, no presenta mayores méritos pero se caracteriza por dos rasgos que lo singularizan…». Es un ejemplo para entender cómo hay mucho más que un relato de planos porque es todo un catálogo de vida, con sus cuestiones técnicas pero con tanto o más valor sociológico.

Junto a su visión general también hay en Eloy Algorri lo concreto de su desempeño profesional, como así fue en su tarea de arquitecto municipal en Astorga.

La firma de Eloy Algorri es la historia de un arquitecto humanista y comprometido. Desde la creación, las ideas y la restauración. En los años 80 es artífice de la restauración del castillo de Toral de los Guzmanes. Algorri redactó también los proyectos de restauración de los castillos de Valencia de Don Juan (1986-1989), Grajal de Campos (2005), San Pedro de Montes (1999-2017) y Laguna de Negrillos (2007-2008). En el mundo editorial participó en libros como Hórreos leoneses (2012), La cultura del vino en el Bierzo (2011) y Guía de Arquitectura de la ciudad de León (1997).

Ya en su momento, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) destacó el estar ante un arquitecto de referencia, ejemplo de entrega a la profesión y de humanidad para cuantos le conocieron. Igualmente, remarcaban los principales datos biográficos de la trayectoria de Algorri, como titulado en Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Madrid (ETSAM) en el año 1981. Desde entonces, compaginó el ejercicio libre de la profesión con la actividad institucional y la divulgación de la arquitectura, sin olvidar la etapa de arquitecto municipal en Astorga.

Construcción con tierra

En el campo de la edificación, acometió proyectos de vivienda de bajo coste y de intervención en edificios históricos y fue uno de los pioneros de la recuperación de las técnicas de construcción con tierra en España. Miembro de la Sociedad Española de Historia de la Construcción y la Asociación Libre de Profesionales de la Restauración Monumental, era un apasionado de la arqueología (desde 2006, formaba parte de una misión en Egipto) y un firme defensor del patrimonio, con numerosos artículos o trabajos sobre construcción con tierra y patrimonio arquitectónico, incluyendo alguna colaboración con do.co.mo.mo, y es autor de dos libros sobre arquitectura popular en León, referidos a lagares y hórreos, respectivamente.

En lo relativo a su faceta institucional, ejerció como secretario del Colegio Oficial de Arquitectos de León entre los años 2004 y 2013 y, en 2014, asumió la Secretaría General del CSCAE, un cargo que desempeñó hasta 2017. Desde esta posición, trabajó activamente en la revisión del Código Deontológico del CSCAE. En el ámbito de la docencia, ejerció como monitor en dos Escuelas-Taller y fue profesor en cursos de especialización promovidos por distintas Universidades o instituciones empresariales. La restauración del Monasterio de San Pedro de Montes le valió el Premio de Arquitectura de Castilla y León.