Pequeño, pero temible. El Sarcoptes scabiei se hace fuerte, se adapta para sobrevivir y parece que ha desarrollado resistencia a los efectivos tratamientos tradicionales, una … de las causas, entre otras, de que las consultas de Atención Primaria de La Rioja sigan llenas de pacientes con escabiosis humana, la enfermedad vulgarmente conocida como sarna y que todavía es ocultada habitualmente por muchos afectados debido a la carga de estigma que aún arrastra tras siglos de bulos, falsos mitos y demasiada desinformación e ignorancia.

Todos los alumnos, 160 niños de 0 a 3 años, de una escuela infantil de Arnedo han sido tratados este mes después de que se confirmaran dos casos en la guardería, cuyas instalaciones fueron desinfectadas conforme al protocolo de actuación establecido.

Este ha sido el tercer brote de escabiosis humana (es obligatoria la declaración cuando hay dos o más casos) registrado este año por la Dirección General de Salud Pública, que también computa a lo largo de este 2026 un total de 230 consultas en Atención Primaria motivadas por la infección.

La incidencia de la enfermedad se ha multiplicado en la última década, especialmente tras la pandemia de covid. Según los registros, las menos de 200 consultas anuales –180 en 2018 y 194 en 2019– iniciaron una escalada que parece no cesar: 257 en 2020, 410 en 2021, 1.113 en 2022, 1.179 en 2023, 1.066 en 2024 y 728 el pasado año, hasta las 230 en los tres y medio primeros meses de este ejercicio, lo que supone una media de tres consultas diarias en Primaria por este motivo.

«Sí que hay un claro punto de inflexión de los casos de sarna a raíz de la pandemia. No sabemos si el confinamiento tuvo que ver, en el sentido de que mucha gente infectada no fue tratada durante un tiempo, lo que hizo que el ácaro proliferase», explica el doctor Íñigo Martínez de Espronceda, jefe de Dermatología del Seris, quien, no obstante, también alerta de que «hay teorías que no se han podido confirmar del todo, aunque algunas sí que se ha certificado en estudios in vitro, sobre que parece que el ácaro ha desarrollado resistencia a algunos de los tratamientos clásicos que mejoraban por completo la enfermedad, como es la permetrina tópica, lo que provocaría la existencia de más casos».

Es una enfermedad contagiosa de

la piel causada por el ácaro parásito

Sarcoptes scabei, el ‘arador de la sarna’

EL CICLO DE LA ENFERMEDAD

Tras la fecundación la hembra

se introduce en el estrato córneo

de la piel y cava túneles

Aparecen

erupciones

y picor

La hembra fecundada

entra en la piel

Pone 2-3 huevos

al día hasta dejar

entre 30 y 50.

Segrega además

toxinas que causan

alergia

Los huevos eclosionan

y las larvas emergen

a la superficie de la piel

Empeora por la noche

y con el calor

Se trata con crema de

permetrina al 5% que se

aplica por todo el cuerpo

NO se contagia entre

animales y humanos

Se transmite entre personas

a través de la ropa por lo que

se aconseja lavarla con agua

caliente

Es una enfermedad contagiosa de

la piel causada por el ácaro parásito

Sarcoptes scabei, el ‘arador de la sarna’

EL CICLO DE LA ENFERMEDAD

Tras la fecundación la hembra

se introduce en el estrato córneo

de la piel y cava túneles

Aparecen

erupciones

y picor

La hembra fecundada

entra en la piel

Pone 2-3 huevos

al día hasta dejar

entre 30 y 50.

Segrega además

toxinas que causan

alergia

Los huevos eclosionan

y las larvas emergen

a la superficie de la piel

Empeora por la noche

y con el calor

Se trata con crema de

permetrina al 5% que se

aplica por todo el cuerpo

NO se contagia entre

animales y humanos

Se transmite entre personas

a través de la ropa por lo que

se aconseja lavarla con agua

caliente

Es una enfermedad

contagiosa de la piel

causada por el ácaro

parásito Sarcoptes

scabei, el ‘arador de la sarna’

El ácaro

mide apenas

4 milímetros

EL CICLO DE LA ENFERMEDAD

Empeora por la noche

y con el calor

Tras la fecundación la hembra

se introduce en el estrato córneo

de la piel y cava túneles

Aparecen

erupciones

y picor

Se trata con crema de

permetrina al 5% que se

aplica por todo el cuerpo

La hembra fecundada

entra en la piel

Pone 2-3 huevos

al día hasta dejar

entre 30 y 50.

Segrega además

toxinas que causan

alergia

NO se contagia entre

animales y humanos

Se transmite entre personas

a través de la ropa por lo que

se aconseja lavarla con agua

caliente

Los huevos eclosionan

y las larvas emergen

a la superficie de la piel

Esta posibilidad, cada vez más evidente, ha llevado a reforzar los tratamientos. «Antes dábamos una crema de permetrina y prácticamente se resolvía en la mayoría de casos, pero hoy en día muchas veces optamos por tratamiento oral con ivermectina y a veces combinamos también la permetrina o las vaselinas azufradas», concreta el especialista.

Metódico y sin tregua

El dermatólogo introduce otra variable en la ecuación a la hora de explicar el aumento de la incidencia de esta patología. «Otro aspecto clave es el entorno epidémico familiar. Hoy en día hay muchos núcleos familiares en los que los hijos pasan mucho tiempo con los abuelos, están días con la madre, a la semana siguiente con el padre… Eso provoca que ya no se limite la existencia de los contactos a un único domicilio», aclara el experto para explicar las dificultades de cortar una cadena de transmisión que precisa del tratamiento completo a todos los contactos directos de los afectados.

Casi todo lo que debe saber de la sarna…

  • ¿Qué es lo que provoca la escabiosis humana o sarna?
    El Sarcoptes scabiei. Es un ácaro de tamaño diminuto (0,4 milímetros, con ocho patas y cuerpo redondo. La hembra deposita sus huevos bajo la piel.

  • ¿Cómo se contagia?
    Por el contacto estrecho piel con piel, o a través de elementos de uso común como toallas, ropa o sábanas. También se puede transmitir a través de las relaciones sexuales.

  • ¿Cuál es el periodo de incubación de la enfermedad?
    En las personas sin exposición previa al ácaro, el periodo de incubación es de 3 a 6 semanas. En aquellos que han estado infectados anteriormente, es de 1 a 4 días. Los casos son contagiosos durante el periodo de incubación y hasta la eliminación de los huevos y ácaros tras el tratamiento.

  • ¿Cuáles son sus síntomas?
    No siempre se dan. El más característico es el pico, pero la intensidad es distinta en cada paciente. Es una enfermedad que no da un aspecto clínico característico, como sí ocurre con la psoriasis o la urticaria, porque lo normal es que no aparezcan señales en la piel. A veces se aprecian puntitos y pequeños surcos en la piel, que se agudizan por la noche, pero que en la mayoría de las ocasiones se deben al rascado del propio afectado.

  • ¿Existe tratamiento?
    Sí, el habitual consiste en la aplicación de una crema con permetrina en todo el cuerpo en dos aplicaciones sucesivas durante dos semanas con una diferencia de siete días. Para casos resistentes se administra en dos dosis con una semana de diferencia una solución oral llamada ivermectina.

  • Medidas de prevención claves
    Tratar a todos los contactos directos de la persona infectada, evitar el contacto piel con piel y compartir toallas, sábanas, etc…. Debe lavarse toda la ropa que se haya utilizado en los tres o cuatro días previos a altas temperaturas (más de 60 grados), en seco en la tintorería o en la secadora. El resto debe guardarse en bolsas cerradas en un armario durante 72 horas (tras ese tiempo el ácaro fallece si no halla un huésped).

De tamaño diminuto –0,4 milímetros, ocho patas y cuerpo redondo–, el Sarcoptes scabiei cuenta a su favor con las dificultades de un diagnóstico temprano, ya que los primeros síntomas de la enfermedad se inician entre las 3 y las 6 semanas después de la primera infestación; del cumplimiento estricto y simultáneo del tratamiento de todos los afectados; y de su propio ciclo vital, ya que la hembra, tras introducirse bajo la piel, pone de dos a tres huevos diarios antes de fallecer entre cuatro y seis semanas después.

No obstante, excepto en los menores atópicos, que pueden presentar una reactividad cutánea que tiende a la inflamación, y en los pacientes inmunodeprimidos, que tienen mayor riesgo de padecer escabiosis más severas como la denominada sarna noruega, un tipo de sarna costrosa y extremadamente contagiosa, la enfermedad no suele cursar de modo grave pero sí puede ser muy casi insoportable. «Sí, es muy contagiosa y muy molesta, porque afecta mucho a la calidad de vida debido al prurito, al picor que es totalmente incorregible y, de hecho, muchos de los afectados son pacientes que no pueden ni dormir», aclara el especialista.

Excepto en los casos asintomáticos o los que se ocultan, una vez que el paciente llega a la consulta de Dermatología, el diagnóstico no es complicado. «Aunque hay muchas enfermedades que pueden cursar con picor, gracias a la ayuda de la dermatoscopia a día de hoy se puede llegar a ver el ácaro fácilmente», aclara el doctor Martínez de Espronceda, quien sí asegura que «los tratamientos generalmente también son superseguros y no tienen prácticamente efectos adversos».

Pese a todo, el proceso no es sencillo del todo. «Es muy importante, pero es una parte en la que a veces se falla, igual porque no lo explicamos bien o a veces porque el paciente se relaja, repetir el tratamiento a la semana, siempre. Todos los tratamientos son eficaces para el ácaro, pero ninguno destruye el huevo y por tanto es muy importante repetir la administración, bien sea en pastillas o en crema, a la semana», incide el jefe de Dermatología, quien tras aclarar que a las 24 horas de iniciar el proceso el paciente ya no es contagioso y advertir de que el recontagio es posible y, «entre comillas, a veces frecuente», alerta de que es necesario limpiar y desinfectar todo el entorno, lavar toda la ropa a 60 grados o más o meterla en la secadora y que todo aquello que no pueda ser lavado se encierre en bolsas oscuras dentro de un armario porque el ácaro, si carece de huésped, fallece a las 72 horas. «Todo esto en conjunto no es fácil y, de hecho, sé que si me tocase a mí me costaría hacerlo bien, tendría que concentrarme mucho en cumplir todo bien, porque dar la crema por todo el cuerpo a veces no es fácil; el lío que se monta en el domicilio afectado es tremendo y hay que desinfectar ropa, sábanas, las fundas de sofá… Todo. Es decir, es realmente complejo y hay que ser muy metódico, muy concienzudo, por eso, como hay tantos pequeños procesos implicados en la curación del ácaro, pues muchas veces se escapa algo, lo que provoca que a veces salte el ácaro y veas casos de reinfección o de personas que se han infectado sin haber estado en contacto con el paciente», remacha el experto.