La muerte del motorista salmantino de 39 años fallecido este domingo en El Puerto de Santa María, cuando se dirigía al Gran Premio de Jerez, … ha causado un profundo impacto en Salamanca. Detrás del suceso hay un nombre propio, Diego, muy conocido en el ámbito del ocio nocturno de la ciudad y recordado como una persona trabajadora y cercana.

Diego estuvo durante años vinculado a un conocido local de la plaza del Corrillo -La Mona, que hoy funciona como K-nalla Club y que años atrás fue el mítico Café Torero.

Fuentes cercanas explican que compaginaba esta actividad en invierno con otra de sus grandes pasiones en verano: tenía otro negocio junto a su hermano de motos de agua en Mallorca, una ocupación que alternaba cada temporada. «Siempre le gustó todo lo relacionado con la automoción», señalan allegados.

Precisamente ese interés le había llevado estos días hasta Andalucía, donde se desplazó para asistir al Gran Premio de Jerez. Fue en ese viaje cuando se produjo el accidente mortal que ha truncado su vida.

La noticia ha corrido rápidamente entre conocidos, clientes y amigos, dejando un sentimiento de incredulidad y tristeza. «Era muy trabajador, un currante, y buena persona», resumen quienes le conocían.

Diego deja una hija de corta edad, uno de los aspectos que más ha conmovido a su entorno más cercano. Su fallecimiento deja una profunda huella en Salamanca, especialmente en el entorno del ocio nocturno, donde su nombre estuvo ligado durante años a uno de los locales más conocidos del centro. Una pérdida que ha golpeado de lleno a quienes le trataron.