Mustapha Brouzi Chairi, el principal implicado en la gran causa por narcotráfico en la que se ha descubierto el segundo narcotúnel de Ceuta, no perdonó que un supuesto transportista de hachís ayudara a la Guardia Civil a descubrir en febrero del año pasado la primera galería de tráfico subterráneo de drogas detectada en España. “Estaré detrás de él toda mi vida; si no lo detono, no me llamo Mustapha Brouzi”, dijo en una de las múltiples conversaciones interceptadas por la Policía Nacional. Esta última investigación, que acaba de enviarse a la Audiencia Nacional, revela que Brouzi, un importante narco al que fuentes de la investigación definen como pieza clave para que el hachís entrara en España desde Marruecos, presumía de ser el dueño de aquel primer narcopasadizo y de que la organización criminal que lideraba hizo contactos para matar Himad T.B., a quien consideraban un chivato por haber colaborado con los investigadores.

En una conversación de agosto, Brouzi justificaba la necesidad de que el arrepentido, Himad T.B que colaboró con la justicia tras su detención el pasado año, muriera. “Mira, en otros países, en los países de ‘tráfico’, este tiene que morir. Es la lógica”, le decía a Mohamed, el hombre sin identificar. “¡Hijo de puta!. Nos hizo daño», añadía después.

Un ceutí de 40 años, Hanuar M.A. alias Grana, que fue arrestado este 27 de marzo en la Operación Ares de la Policía Nacional, se mostró dispuesto a asumir el encargo. “Si hay buena pasta, le hago un arreglo, un anillo tremendo”, respondió el 18 de enero a Yassin S. H., también ceutí de 40 años, al que se sitúa como un intermediario de Brouzi. Ambos están investigados por conspiración para cometer asesinato, según el sumario de la causa, al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Mustapha Brouzi, empresario marroquí, había logrado pasar relativamente inadvertido hasta que salió a la luz la existencia del primer narcotúnel de Ceuta. Brouzi se lamentaba de que el narcotransportista, le hubiera vendido, a pesar de que él le proporcionaba droga. “Yo le metía mercancía para evitar que cause problemas, te hablo de toneladas (…) una, dos toneladas por día. Ganas dinero conmigo y me delatas”, se quejaba en agosto hablando con Mohamed, un “hombre desconocido” para los investigadores. En esa charla aseguró que había “comprado el vídeo” en el que Himad T.B. declaraba ante la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón que la droga no solo entraba por la frontera con Marruecos, sino que había un túnel en el Polígono de El Tarajal, muy cerca del paso fronterizo. Brouzi mantuvo que lo publicó en redes sociales “para delatarlo” y auguraba que su final era cuestión de tiempo. “Te juro voy a tumbarlo (…) Ese chico no va a vivir mucho más, no soy solo yo”, añadía.

Brouzi se implicó de forma “clara y contundente”, según la investigación, al decir en esa conversación que el primer túnel hallado por la Guardia Civil era suyo. “Tenía un agujero por el que metía la merca”, “le metía la mercancía y nos vendió”, “el túnel es mío y no suyo”, manifestó, dolido con Himad T.B. Sabía que la investigación de la Guardia Civil comenzó con él mismo como objetivo, aunque después no llegara a declarar como investigado, según fuentes conocedoras del procedimiento. “El capo de la mafia es fulano”, dijo sobre sí mismo, rememorando los inicios de la investigación de la Guardia Civil. “Empezaron a arrestar a mi gente. Cuando lo arrestaron [a Himad] por sus camiones dijo: ‘Soltadme y os doy un asunto más importante que este’. Entiendes. Me ha vendido. Yo le daba de comer y me ha vendido”.

Cinco meses después, a comienzos de este año, Yassin S.H, considerado intermediario de Brouzi, habló con Hanuar M.L. de un tema que iba más allá del transporte de “gran cantidad de sustancia estupefaciente” por vía marítima que tenían entre manos. Según las diligencias del caso, instruido en sus inicios en el juzgado número 3 de Ceuta, le contó que había una tercera persona que quería pagar una gran suma económica por acabar con la vida de Himad. “¿Tienes algún soldado en tierra o no?”, preguntó Yassin a Hanuar. “Hay una misión. Un hijo de puta, un chivato. Pagan para quemarlo. El maricón ese, Himad, que salió en la televisión hablando”, le explicó. “El tío paga dinero”, dijo, en referencia a Chairi, según los informes policiales. “Llegaremos a un acuerdo con él”, le respondió Hanuar.

– ¿Tienes a alguien para traer a ese hijo de puta?, volvió a preguntar Yassin.

– Tengo diez. Solo trae para ver cuánto dinero para darles a los chicos, que tienen fatiga, responde Hanuar.

-Es para hablarlo con el hombre.

-Que no salga de aquí porque nos la jugamos.

-No, no. no. (…)

-Si hay buena pasta, Yassin, le hago un arreglo, un anillo tremendo.

-¿Cuál es su precio, Hanuar?

– Oferta, dos por uno, lo hay. Si quiere, tres Coca-Colas y te llevas cuatro, también.

Ambos comenzaron a reír y Hanuar M.A. terminó diciendo: “Esto es en serio, hermano”. Los investigadores subrayaron en sus informes que el atentado contra la vida no se llevó a cabo y que tampoco habían observado que Hanuar M. A. realizara “actos materiales” para ello.

Hanuar M. A., al que los investigadores atribuyen un papel de “colaborador” de la organización de Brouzi, fue arrestado el viernes en su vivienda de Casares (Málaga) por conspiración para cometer asesinato. En 2019 fue condenado por la Audiencia de Cádiz por asesinato con alevosía, tenencia ilícita de armas, profanación de cadáveres y daños. Además, acumula 17 antecedentes policiales, cinco de ellos relacionados con delitos contra las personas, como intento de homicidio, homicidio o asesinato; y otros dos por tenencia de armas.

Yassin S.H., definido como “transportista e intermediario”, está investigado por tráfico de drogas, organización criminal y conspiración para cometer asesinato. Cuando la Policía se presentó en su casa de Algeciras (Cádiz) el mismo día, al filo de las siete de la mañana, intentó huir escapando por la vivienda de la vecina. Los agentes le arrestaron en la casa de al lado, con permiso de sus residentes. Con tres antecedentes policiales por delitos contra la salud pública, las diligencias le relacionan, además de con las conversaciones para matar a Himad T.B., con la incautación de dos cargamentos de hachís, una de 650 kilos intervenida el 27 de septiembre en Écija (Sevilla) y otra del 30 de noviembre, en Málaga, en la que el alijo pesó 480 kilos.