Ryanair ha advertido este lunes de que profundizará sus recortes en los aeropuertos regionales españoles si el Gobierno no interviene para bloquear la subida de … tasas del 21% más inflación que Aena pretende aplicar en el próximo marco regulatorio (DORA III, 2027-2031). La compañía ha dejado claro que no invertirá en infraestructuras que ya considera «manifiestamente poco competitivas» y ha situado la decisión en manos del Ejecutivo, principal accionista del gestor aeroportuario con un 51% del capital, que este año se embolsará 834 millones de euros como parte del dividendo récord de 1.650 millones aprobado por Aena.

Según los datos aportados por Ryanair, los aeropuertos regionales españoles permanecen infrautilizados en cerca de un 70% y siguen perdiendo capacidad mes a mes. Desde el verano de 2024, la propia aerolínea ha recortado 3 millones de asientos en estas instalaciones, con cierres totales de operaciones (-100%) en Asturias, Valladolid, Jerez, Tenerife Norte y Vigo. A esta lista se suman caídas drásticas en Santiago (-79%), Zaragoza (-45%) y Santander (-41%), además de descensos menores en Girona (-7%) y las Islas Canarias (-6%).

La aerolínea atribuye este desplome al modelo de costes elevados que mantiene Aena y que el Gobierno ha respaldado pese a su carácter de monopolio estatal. Los márgenes de beneficio del gestor aeroportuario alcanzan el 60%, un porcentaje que Ryanair considera «excesivo» y que se sostiene a costa de las economías locales. Esta política, denuncia la compañía, está desviando flujos turísticos hacia mercados competidores como Marruecos —donde Ryanair crecerá un 11% este año— e Italia (+9%).

A la denuncia sobre los dividendos se suma la crítica al destino de los beneficios de Aena. En los últimos doce meses, el gestor ha invertido 800 millones de euros fuera de España: 483 millones en aeropuertos brasileños y 309 millones en infraestructuras del Reino Unido, a los que se suman los recursos previamente comprometidos en México y Jamaica. Para Ryanair, esta política contradice el discurso oficial de «desarrollo regional equilibrado», ya que los recursos generados por el monopolio español se trasladan al exterior mientras los aeropuertos nacionales se quedan vacíos.

En total, los dividendos pagados por Aena al Estado en los últimos cuatro años suman cerca de 5.000 millones de euros, una cifra que, según la aerolínea, ha generado una dependencia presupuestaria que impide al Gobierno renunciar a la subida de tasas del 21% más inflación prevista en el DORA III (2027-2031).

El consejero delegado de Ryanair, Eddie Wilson, ha sido contundente: «El Gobierno español continúa abandonando a la España regional. Resulta extraordinario que se prioricen los dividendos y se envíe al extranjero el dinero obtenido en aeropuertos españoles para invertir en Reino Unido, México, Jamaica y Brasil, a expensas de unas regiones que pierden rutas, turistas y puestos de trabajo».

Wilson ha recordado que el Ejecutivo «tiene el poder» de bloquear la subida de tasas del DORA III gracias a su participación de control y le ha exigido que actúe antes de que la situación se agrave: «Un Gobierno no puede afirmar que está comprometido con el desarrollo regional equilibrado mientras recauda miles de millones en dividendos y supervisa la transferencia de capital a aeropuertos extranjeros, cuando los aeropuertos regionales españoles están vacíos en un 70%».

La compañía sostiene que, con tasas competitivas, podría aumentar un 40% su operativa en España

La compañía sostiene que, con tasas competitivas, podría aumentar un 40% su operativa en España: incorporaría 33 nuevos aviones con base en el país, abriría 5 nuevas bases regionales y elevaría el tráfico hasta los 77 millones de pasajeros anuales en 2031. Sin embargo, Ryanair advierte de que no comprometerá esa inversión si Aena confirma el incremento previsto. «No tiene sentido encarecer unas infraestructuras que ya son manifiestamente poco competitivas», ha sentenciado la aerolínea, que pide al Gobierno que reinvierta los beneficios del monopolio en bajar las tasas regionales en lugar de repartir dividendos extraordinarios.

Enfrentamiento con el Gobierno

El choque entre Ryanair y el Gobierno español viene de lejos. Desde el verano de 2024, la aerolínea ha ido escenificando su salida progresiva de la España regional con cierres de bases y supresiones de rutas que han tensado especialmente la relación con el Ministerio de Transportes. El entonces titular del departamento, Óscar Puente, llegó a calificar de «chantaje» las advertencias de la compañía y acusó a Michael O’Leary de utilizar a los aeropuertos regionales como «moneda de cambio» para forzar una rebaja de las tasas de Aena. Ryanair, por su parte, respondió con anuncios sucesivos de recortes de capacidad en Jerez, Valladolid, Vigo, Tenerife Norte o Asturias, presentándose como la consecuencia directa de un modelo tarifario que considera «manifiestamente poco competitivo».

A esa disputa se sumó el frente abierto con el Ministerio de Derechos Sociales y Consumo, que sancionó a las principales aerolíneas de bajo coste —Ryanair entre ellas— por el cobro del equipaje de mano y otras prácticas consideradas abusivas, una multa que la compañía recurrió y que volvió a enfrentarse públicamente con el Ejecutivo. El resultado es una relación deteriorada en la que Aena, los ministerios implicados y la propia aerolínea mantienen posiciones cada vez más alejadas: el Gobierno defiende la política de tasas y los dividendos como garantía de la sostenibilidad de la red, mientras Ryanair insiste en que esa estrategia está vaciando los aeropuertos regionales y desviando turistas hacia Marruecos, Italia y otros mercados europeos más competitivos.

Con este telón de fondo, el verano de 2026 se perfila ya con un nuevo recorte de 1,2 millones de plazas adicionales en la red regional de Ryanair en España, una caída que la aerolínea presenta como la antesala de un escenario en el que la conectividad turística podría seguir desplazándose a competidores europeos y norteafricanos si el Gobierno no rectifica su política tarifaria.