Los Trump se la tienen jurada a Jimmy Kimmel, el maestro del humor estadounidense que, el pasado septiembre, vio como el Gobierno decidía cancelar la emisión de su programa nocturno nacional de la noche a la mañana. Pero ahora, sin embargo, no ha sido el presidente quien se ha cebado contra uno de sus mayores enemigos públicos, sino que ha sido, para sorpresa de muchos, la primera dama, Melania Trump. Y ha llegado al punto de pedir que se cancele su célebre show nocturno.

En un movimiento poco habitual en ella, la esposa del presidente ha utilizado su plataforma oficial en X —la cuenta de la primera dama, bajo las siglas de esta en Estados Unidos, FLOTUS— para atacar abiertamente y casi de la nada a Kimmel. Melania Trump ha escrito así: “La retórica de odio y violencia de Kimmel tiene como objetivo dividir a nuestro país. Su monólogo sobre mi familia no es comedia: sus palabras son corrosivas y agravan la enfermedad política que azota a Estados Unidos”. La primera dama, de 56 años, hacía referencia al monólogo que dio el presentador en su programa del pasado viernes por la noche, donde se refería a la cena de corresponsales —que se celebró, a medias, un día después, el sábado por la noche, después de que un hombre quisiera abrir fuego en el hotel de Washington contra Trump y su equipo— que se organiza anualmente en la capital y a la que el actual presidente acudía por primera vez en sus dos mandatos.

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En ese monólogo de apertura de su programa, Kimmel bromeaba, como suele hacer, sobre política, y también del presidente y su camarilla. En un momento, hizo como que se subía al estrado para pronunciar un discurso como si estuviera en esa cena, y bromeó sobre la conexión de Trump con Epstein. Después, comentó: “Y aquí está nuestra primera dama, Melania, mírenla, tan guapa. Señora Trump, tiene un brillo como de viuda expectante”.

De mejor o peor gusto, el chiste tuvo lugar 24 horas antes del ataque a Trump en la cena de corresponsales, algo que, obviamente, Kimmel no sabía que podía pasar. Sin embargo, la primera dama ha decidido utilizar las palabras del humorista para pedir, de nuevo, que cancelen su espacio. “Gente como Kimmel no debería tener la oportunidad de entrar en nuestros hogares cada noche para difundir el odio. Kimmel, un cobarde, se esconde detrás de la ABC porque sabe que la cadena seguirá encubriéndolo para protegerlo. Ya basta”, ha asegurado.

La primera dama ha ido más allá y ha pedido públicamente a la cadena de televisión, propiedad del conglomerado Disney, que acabe con el espacio. “Es hora de que la ABC tome una postura. ¿Cuántas veces más permitirá la dirección de la ABC el comportamiento atroz de Kimmel a costa de nuestra comunidad?”. Una interferencia más de los Trump en la libertad de expresión del pueblo y la cultura estadounidense. Ya no solo el presidente trata de hacer una llamada a los operadores privados para eliminar a los activos que le van culturalmente a la contra, sino que también lo hace su entorno, tanto profesional como, ahora, personal, a través de la primera dama del país.

Kimmel, de 58 años, se ha convertido en uno de los mayores enemigos públicos de Trump y su entorno. En septiembre, la Administración decidió cancelar su Jimmy Kimmel Live! después de una serie de comentarios que realizó sobre el activista Charlie Kirk tras su muerte. En concreto, Kimmel dijo: “Este fin de semana tocamos fondo. La pandilla MAGA [de las siglas Make America Great Again, volvamos a hacer grande a EE UU] está intentando desesperadamente caracterizar a este chico que asesinó a Charlie Kirk como algo distinto a uno de ellos y haciendo todo lo posible para sacarle rédito político”. Esas palabras hicieron que el Gobierno de Trump decidiera cancelar su show, que graba en el Paseo de la Fama de Hollywood, de manera indefinida.

Fue el 17 de septiembre cuando ABC decidió suspender el programa, en un movimiento que provocó una oleada de protestas, tanto a las puertas del teatro de Kimmel como en todo el mundo de la cultura; de hecho, 400 artistas, de Meryl Streep a Robert De Niro, Jennifer Aniston o Selena Gomez, firmaron una carta abierta contra la “censura severa” del Gobierno de Trump al cancelar el espacio. La cancelación duró, finalmente, nueve días, hasta que Kimmel regresó a las pantallas de todo el país. En su retorno cosechó enormes elogios y aun mejores audiencias, con más de 6,3 millones de espectadores, la cifra más alta de su historia. En ese programa de vuelta, Kimmel habló durante una media hora (sus monólogos iniciales duran entre 10 y 15 minutos) sobre la importancia de la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza la libertad de expresión, y criticó a la Casa Blanca por esa cancelación.

“Nuestro Gobierno no debe poder controlar lo que decimos o no en televisión”, afirmó entonces, en su regreso, a finales de septiembre de 2025. “He estado pensando mucho en lo que contar esta noche, y no creo que vaya a marcar mucho la diferencia: si os gusto, os gusto; si no, pues no. Pero hay algo que quiero dejar claro, porque me importa como ser humano. Que entendáis que nunca fue mi intención burlarme del asesinato de un hombre joven”.