La enfermera desempeña un papel fundamental en la realización de las pruebas de esfuerzo, ya que es responsable de preparar al paciente tanto física como emocionalmente antes, durante y después del procedimiento. En este reportaje abordamos el papel clave que desempeña la enfermería en estas pruebas, un procedimiento esencial en el ámbito de la cardiología.
Para ello, contamos con dos profesionales del área, las enfermeras Patricia Conejero Ferrer, de la Unidad Técnicas de Cardiología del Hospital Universitario y Politécnico de La Fe (Valencia) y Ana Cubero Arranz, de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca de HM Hospitales, quienes, desde su experiencia, nos explican cómo se preparan estos estudios, qué cuidados requieren los pacientes y cuál es su papel en esta prueba.
Unidad de Pruebas de Esfuerzo. Copy Freepik
¿Qué papel tiene la enfermera en la Unidad de Pruebas de Esfuerzo?
“El papel de la enfermera en las pruebas de esfuerzo (ergometría) es fundamental para garantizar la seguridad del paciente, la calidad técnica del estudio y el soporte emocional”, explica Patricia Conejero, del Hospital La Fe. “Abarca la preparación del paciente, la monitorización continua del ECG y la presión arterial, la asistencia al cardiólogo y la actuación ante posibles complicaciones, asegurando un entorno seguro durante el ejercicio”, continúa.
“Una enfermera entrenada, es decir, con formación teórica y práctica en cardiología es perfectamente capaz de realizar la prueba de esfuerzo en su totalidad”, apunta Ana Cubero, de HM Hospitales. Cubero resalta que debemos desterrar la idea de una enfermera en una prueba de esfuerzo como un personaje pasivo, que coloca electrodos y toma la tensión. “Una enfermera con formación en este ámbito puede preparar al paciente, adecuar el nivel de esfuerzo según el perfil y tener las competencias suficientes para poder evaluar la prueba de esfuerzo a nivel clínico y sus posibles cambios en el electrocardiograma”.
Patricia Conejero Ferrer, de la Unidad Técnicas de Cardiología del Hospital Universitario y Politécnico de La Fe
Competencias específicas de la enfermera cardiológica
En el trabajo enfermero dentro de las pruebas de esfuerzo, una de las primeras funciones es la preparación y educación del paciente. “Realizamos una entrevista clínica inicial, revisamos su historial médico y le explicamos de forma clara en qué consiste el procedimiento para reducir la ansiedad y favorecer su colaboración. También verificamos aspectos clave como el ayuno o la medicación previa, obtenemos el consentimiento informado y colocamos correctamente los electrodos para asegurar un registro fiable”, enumera Conejero.
Durante la prueba, continúa esta enfermera, se lleva a cabo una monitorización continua tanto hemodinámica como electrocardiográfica, controlando la presión arterial y la frecuencia cardiaca, además de observar el electrocardiograma en tiempo real para detectar posibles arritmias o signos de isquemia. “Nos encargamos también de gestionar el desarrollo de la prueba, manejando el equipamiento, ya sea tapiz rodante o cicloergómetro, y adaptando la intensidad de los protocolos de ejercicio a la capacidad de cada paciente”.
Ana Cubero, por su parte, resalta la importancia de la formación en cardiología: “La enfermera necesita una base en fisiología cardiovascular que le permita entender cómo responde el corazón al ejercicio, así como reconocer signos y síntomas de alarma. También debe conocer las contraindicaciones de la prueba para garantizar la seguridad del paciente desde el inicio”. Es fundamental que tenga competencias en monitorización, explica, especialmente en el manejo e interpretación básica del electrocardiograma, pudiendo identificar arritmias o cambios sugestivos de isquemia. A esto se suma la capacidad de controlar y valorar constantes vitales antes, durante y después del esfuerzo, detectando cualquier alteración relevante.
En este sentido, Patricia Conejero resalta la importancia de actuar con rapidez “aplicando los protocolos de reanimación y el uso de medicación de emergencia si fuera necesario”.
Ergonometría y ecocardiograma de estrés
“La ergometría consiste en realizar por parte del paciente un esfuerzo físico (normalmente en tapiz rodante o cicloergómetro) para poder evaluar su respuesta al ejercicio físico a través de su capacidad funcional, su respuesta tensional y la inducción (o no) de isquemia por esfuerzo”, explica Ana Cubero, de HM Hospitales.
Está indicada, continúa Cubero, en aquellos pacientes que cuentan dolor en el pecho (angina de esfuerzo), dolores torácicos atípicos (para descartar complejidad), pacientes con arritmias (ver si se desencadenan o empeoran las arritmias con el esfuerzo), para evaluar la capacidad funcional de un paciente (pacientes con disnea limitantes), para ver respuesta tensional con el esfuerzo, etc.
Patricia Conejero, del Hospital La Fe, resalta que “un ecocardiograma de estrés permite detectar alteraciones en la contracción de las paredes del corazón que ocurren específicamente cuando el corazón está bajo esfuerzo, y que son invisibles tanto en un ecocardiograma en reposo como en un electrocardiograma de esfuerzo convencional (ergometría)”. A diferencia de otras pruebas, esta técnica combina el ejercicio (o fármacos) con imágenes de ultrasonido en tiempo real para visualizar cómo el músculo cardiaco bombea sangre bajo demanda máxima.
Errores comunes y gestión de la ansiedad antes de la prueba
Los errores más habituales en la preparación previa los resume Conejero en los siguientes: tomar café o bebidas energéticas poco antes de la prueba, ya que aumenta la frecuencia cardiaca artificialmente; fumar el mismo día; ir en ayunas si no se indicó; el uso de cremas corporales que impidan que los electrodos se peguen correctamente y realizar ejercicio intenso el día anterior o la misma mañana de la prueba.
Por su parte, la correcta gestión de la ansiedad previa a la prueba pasa por “una buena comunicación enfermera-paciente, esto es esencial para poder realizarla con seguridad y en HM Hospitales es algo que tenemos muy presente, explica Cubero. Con frecuencia, acuden pacientes asustados pensando que el nivel de esfuerzo que exigimos en la prueba de esfuerzo es extenuante o con miedo a caerse, pues algunos pacientes no han utilizado nunca un tapiz rodante. Explicarles con anterioridad la prueba y comentar todas las posibles dudas siempre es necesario y fundamental”.
Ana Cubero Arranz, de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca de HM Hospitales
Formación enfermera en el ámbito cardiológico
La formación enfermera en el ámbito cardiológico es fundamental para garantizar una atención segura, precisa y de calidad, especialmente en procedimientos complejos como las pruebas de esfuerzo. La actualización constante de conocimientos en fisiopatología cardiovascular, interpretación electrocardiográfica y manejo de situaciones críticas permite a las enfermeras actuar con rapidez y criterio clínico ante posibles complicaciones.
Además, esta especialización no solo refuerza las competencias técnicas, sino también la capacidad de educación sanitaria y acompañamiento al paciente, aspectos clave en un entorno donde la prevención y el control de factores de riesgo son esenciales.
“Para una enfermera que busca especializarse en el ámbito cardiológico, la formación adicional debe enfocarse en adquirir competencias avanzadas en monitorización, diagnóstico, manejo de dispositivos y cuidados críticos cardiológicos. Las mejores opciones incluyen másteres de formación permanente, diplomas de experto y cursos de especialización técnica”, indica Conejero.
Cubero también resalta la importancia de una formación continua a lo largo de los años, “puede realizarse a través de múltiples opciones: máster en cardiología, expertos en diferentes ámbitos (arritmias, valvulopatías, insuficiencia cardiaca…) e incluso cursos de menor duración, pero igualmente interesantes, como puede ser los cursos de interpretación de electrocardiograma o holter”.
Evolución del papel de la enfermería en cardiología
La enfermería en cardiología ha evolucionado de un modelo tradicional de cuidados básicos a un rol experto, autónomo y altamente especializado, expone Patricia Conejero, del Hospital La Fe. Destaca su papel en la gestión de casos, la educación sanitaria, la monitorización remota y la toma de decisiones basada en la evidencia, con un enfoque integral que mejora la calidad de vida y reduce reingresos hospitalarios.
Los avances tecnológicos en el diagnóstico y tratamiento cardiovascular, como el desarrollo del electrocardiograma, la hemodinámica o las pruebas de imagen, han ido ampliando progresivamente sus competencias, exigiendo una mayor cualificación y capacidad técnica. “Hoy en día, añade Ana Cubero, de HM Hospitales, la complejidad de los pacientes cardiológicos, más crónicos, pluripatológicos y con mayor dependencia, exige enfermeras con conocimientos específicos en áreas como insuficiencia cardiaca, cuidados críticos o pruebas diagnósticas avanzadas”.
Ahora mismo, una enfermera de cardiología, continúa, puede ser una pieza fundamental en los cuidados de los pacientes: realizando pruebas cardiológicas complejas, educación para la salud y titulación farmacológica en pacientes complejos. “Programas liderados por enfermeras en pacientes con insuficiencia cardiaca han demostrado reducir reingresos hospitalarios, mejorar la calidad de vida y optimizar recursos, lo que evidencia su impacto directo en la eficiencia del sistema”, destaca Cubero.