Su aparición en la sección oficial de Cannes es, tal vez, la más sorprendente de la lista. España está presente por triplicado en el festival de clase A: con Almodóvar, Sorogoyen y Los Javis. El tándem de directores carece de la reputación y, sobre todo, la filmografía de los otros dos cineastas, pero Ambrossi y Calvo competirán por la Palma de Oro con La bola negra.
Como productores, los Javis han sido muy activos, y su última obra a este respecto es Mi querida señorita, disponible en Netflix desde el 1 de mayo, previo paso por los cines el 17 de abril. Mi querida señorita está dirigida por Fernando González Molina (Tres metros sobre el cielo) y guionizada por Alana S. Portero (autora de la celebrada novela La mala costumbre). Portero se encarga de adaptar la Mi querida señorita original, disponible en Netflix, Movistar Plus+ y FlixOlé.
¿De qué trata ‘Mi querida señorita’?
Que España esté un año sí y otro no en los Oscar es algo que hemos llegado a percibir como la normalidad. Pero hace décadas, en los años más dorados de nuestro cine, no fue así: Buñuel ganó su Oscar con Francia, Berlanga y Bardem fueron nominados en una ocasión y no fue hasta Garci que nuestro país ganó su primera estatuilla. Ocurrió antes de que Jaime Armiñán rodase Mi querida señorita, con guion de Borau, que fue nominada al Oscar.
Mi querida señorita no ganó al hombrecillo dorado en la que fuera la gala de El padrino: casualmente, se alzó en la categoría a mejor película extranjera Buñuel con El discreto encanto de la burguesía, producida en Francia y que fue, en realidad, el brindis de la Academia hacia un director al que nunca había encontrado el momento de premiar. Pero vaya oportunidad para hacerlo.
Mi querida señorita cuenta la historia de una mujer de mediana edad de ciudad de provincias, que siente atracción hacia su criada y en la que los hombres nunca se han fijado. Por eso, termina acudiendo al médico: quiere saber qué le ocurre y por qué debe afeitarse cada mañana.
A la señorita la interpreta un José Luis López-Vázquez que infatuó a Hollywood: ganó el premio a mejor actor en Chicago y George Cukor, tras darle un pequeño papel en Viajes con mi tía (de ese mismo año), le pidió que se quedase en América a cambio de “convertirlo en el mejor actor del mundo”.
Pero López-Vázquez no sabía inglés y se sentía cómodo en España, así que descartó la oferta. Otra curiosidad en torno al magnífico intérprete madrileño: unos años antes, mientras Chaplin veía una película de su hija en casa, se levantó de un salto de su silla y exclamó “¡Es el mejor actor del mundo!”. La película en cuestión era Peppermint Frappé y el mejor actor del mundo, López-Vázquez.