De unos siete metros de altura, un un peso aproximado de 250 kilos y hecha con bloques que parecían sostenerse en el aire como por … arte de magia. Así lucía la escultura natural, hecha con un cedro seco, que llamaba la atención en el centro de Zalla, en la calle Bizkaitarra, junto a las vías del tren. Una obra que se realizó tras un encargo del Consistorio en 2019, como homenaje a la mitología e historia de la localidad encartada, y que tras una inversión de 16.600 euros, forma ya parte del pasado.
La actuación se planteó en un primer momento en 2012, pero quedó truncada por la falta de recursos, hasta que se retomó años después. De la mano del artista José Pablo Arriaga, natural de Markina, se decidió apostar por «hacer una intervención para transformar el patrimonio natural, con un árbol que estaba ya en las últimas, y que amenazaba con caerse, para que siguiera teniendo un interés cultural», ha explicado a este periódico el actual alcalde, Unai Diago, del partido independiente Zalla Bai, formación que lideraba el gobierno municipal también en esa anterior etapa.
Para ello, se decidió cortar el cedro ya seco por la mitad, «para hacerle una base», y sobre esta se construyó la escultura, con piezas que pertenecían al árbol anterior, colocadas gracias a unos cables de acero inoxidable «como si fuera un juego móvil de los niños». Su creador quería transmitir con ello una sensación de energía emanando del propio árbol, una fuerza que siete años más tarde se ha apagado.
Pese a que el propio artista explicó en su inauguración que la parte central del tronco, con una forma de ‘uve’ estaba hecha con madera de acacia, para aguantar mejor los embates de la naturaleza, lo cierto es que pocos años después la base comenzó a ennegrecerse y a pudrirse, y los enganches comenzaron a inclinarse y a terminar cayendo. Con la intención de tratar de mantener esta obra de arte, por su simbología, su autor recibió varias llamadas del Ayuntamiento que atendió, buscando soluciones con un herrero, pero no ha podido evitar que se haya optado por talar su creación.
«El mantenimiento de una obra de este tipo ha sido complicada a lo largo de los años. El paso del tiempo no juega a favor de algo que está a la intemperie y que es natural. Lo ha reparado en varias ocasiones pero la última vez que se le ha contactado estaba fuera de viaje y debido a que no se podía actuar con celeridad y a su mal estado, estaba ya caída completamente, pudriéndose por arriba, se ha decidido talar y retirar ante el peligro que pudiera suponer», ha apuntado Diago, recalcando que el proceso de degradación era ya «importante». «Aunque el artista tenía el compromiso con el Ayuntamiento, era muy complicada su reparación, y era un problema que se venía repitiendo. Es una pena, pero esto era lo correcto», explica el alcalde.
Críticas de la oposición
Esta actuación ha generado críticas en la oposición, concretamente entre el PNV, que ha aprovechado para atacar al equipo de gobierno por su gestión. «Una imagen –por la consecución de las tres fotos que acompañan a esta publicación–, que invita a reflexionar sobre cómo se gestionan los recursos públicos y sobre la necesidad de priorizar inversiones útiles y duraderas para Zalla», afirmaron, destacando que para esta obra se han destinado «más de 25.000 euros» en seis años, entre la ejecución y las posteriores reparaciones, «para acabar convertida en un simple tronco».