El 27 de febrero un conductor que decidiera llenar el depósito de su coche pagaba en surtidor a 1,49 euros el litro de combustible si su motor necesitaba gasolina 95. Los que precisaban diésel, pagaban de media unos 1,44 euros. Pero … todo cambió el sábado, 28 de febrero, cuando EE.UU. e Israel iniciaron una ofensiva militar en Irán. El coste del barril de crudo se disparó de inmediato y eso afectó a los combustibles. Se llegaron a alcanzar los dos euros por litro. Al otro lado del mostrador los ingresos empezaron a crecer. De media, desde entonces el conjunto de las estaciones de servicio ha ingresado 67,6 millones de euros al día.

Así consta en el boletín de ventas diarias del Ministerio de Hacienda que recoge los ingresos de los negocios minoristas. Esa cifra del mes de marzo, últimos datos oficiales que se han publicado, supone una media de 14 millones más al día con respecto a febrero, cuando las ventas se situaron en los 53,9 millones de ventas al día.

Se trata de un importante alza con respecto al primer mes del año, cuando las ventas de las estaciones de servicios se quedaron en 47,6 millones de euros. En comparación con los dos años precedentes, en 2025 no hubo ningún periodo donde se llegara a los 60 millones, y la media total del año fue de 53,3 millones.

Esta estadística recoge la evolución diaria de las empresas incluidas en el sistema de suministro inmediato de información; es decir, aquellas con un volumen de operaciones superior a los seis millones de euros al año. Igualmente, deben estar acogidas al registro de devolución mensual del IVA.

Cifra histórica

Lo que ha sucedido desde el inicio de la guerra es inusual. Para estar cerca de este nivel de ventas hay que remontarse a septiembre de 2023, cuando se consiguieron unos ingresos de 64,3 millones. Y para superarlo, hay que llegar a junio de 2022 -en plena escalada inflacionista tras el ataque ruso a Ucrania- cuando se llegó a un tope de 71,5 millones de ventas diarias.

La situación ofrece un reflejo fiel de lo que ha supuesto para los consumidores esta nueva crisis de Oriente Próximo. Cuando se llega a una cifra superior a los 60 millones revela un encarecimiento cercano a los dos euros el litro.

En este sentido, los precios del combustible han estado bajo lupa desde que el pasado 22 de marzo entrara en vigor el decreto de ayudas para paliar los efectos de la crisis. Desde ese momento hubo una abrupta caída, como es lógico, por las medidas fiscales que se aplicaron. Por ejemplo, la gasolina 95 cayó al entorno de los 1,55 euros el litro, mientras que el diésel se situó en una zona cercana a los 1,78 euros.

En los últimos años, hay que remontarse a 2022 para encontrar un mes donde las gasolineras ganaron tanto con la venta de combustible

La situación desde entonces ha sido sido de calma tensa. Los precios volvieron a repuntar, en el caso del diésel, hasta 20 céntimos el litro. Esto se debe a las tensiones que se han puesto de manifiesto en el suministro de este tipo de combustible. Ahora todo parece haberse normalizado, aunque desde el sector de las estaciones de servicio llevan tiempo trasmitiendo que no están aplicando todos los márgenes que se necesitarían para cuadrar las cuentas.

En todo caso, estas medidas son temporales, aunque la guerra en Oriente Próximo y el bloqueo en el estrecho de Ormuz sigue vivo. De hecho, los precios del crudo se mantienen por encima de los 100 dólares el barril. Las principales petroleras que están en el negocio del refino han tenido que variar su tipología de producción con el objetivo de tener mayor disposición de diésel.

El Gobierno instó a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que vigilase los movimientos que se produzcan en el negocio de las gasolineras durante estas semanas con el objetivo de controlar si hay alguna circunstancia anómala con la fijación de precios.