María José Carchano

29/04/2026

Actualizado a las 00:55h.

La historia que rodea la Casa del Notari es fascinante. Se sabe que se construyó en los años cincuenta en una lujosa urbanización de Picassent, pero no se conoce quién la diseñó, ni siquiera al notario que le da nombre, y si realmente existió. Sí se sabe que fue un arquitecto reconocido en la época pero los archivos han desaparecido. Viraje, el estudio que se encargó de su excepcional reforma en 2021, contó en su día que la vivienda venía con vidrios ahumados antibalas importados de Estados Unidos, y que sólo un profesional muy reconocido en aquella época podía haber accedido a este tipo de materiales. Hay otra singularidad en esta construcción, y es que el estilo japonés en el que se basó el arquitecto es único a este lado del Mediterráneo. «Es una inspiración poco habitual en el contexto residencial valenciano que le confiere una identidad única», explican fuentes de Person Inmobiliaria, la compañía valenciana que ha puesto a la venta la propiedad por 1,9 millones de euros.

Uno de los elementos más distintivos de la vivienda es su cubierta, concebida como una auténtica pieza escultórica. Una pieza icónica revestida de madera que le da personalidad, creando un dosel geométrico que diluye los límites entre interior y exterior. Las claraboyas atraviesan la cubierta como canales de luz, aportando una iluminación natural que transforma constantemente los espacios interiores.

Con una superficie construida de 449 metros cuadrados distribuidos en una sola planta, cuenta con cuatro dormitorios, cinco baños y varias zonas de estar abiertas a un jardín con una vegetación exuberante. De hecho, cuando la casa fue rehabilitada tras la pandemia, se abrieron espacios para que fuera más funcional, con grandes ventanales que le aportan luminosidad y una conexión con el exterior que contrastan con la calidez de la madera, presente en los techos de la casa y en los marcos de las ventanas. Lo que sí se hizo durante la reforma es eliminar los paneles de madera en las paredes, que le daban un aire demasiado recargado.

En la zona de día hay además dos volúmenes de madera curvos que esconden la cocina y la zona de estudio, sin llegar al techo de las estancias. Además, se colocaron vidrios transparentes para separar acústicamente las zonas y permitir la entrada de luz exterior, creando una percepción visual como si la cubierta estuviera flotando sobre la casa y no recostada en los vidrios.

En el dormitorio principal, la reforma de Viraje permitió crear dos vestidores a cada lado de la cama, con dos espacios diferenciados para los propietarios que en su día encargaron la reforma. Dispone además de un amplio sótano que alberga una zona de gimnasio y espacios que pueden albergar una sala de ocio, una bodega o simplemente que sea espacio de almacenamiento.

La propiedad se asienta sobre una parcela de 2.960 m² rodeada de vegetación consolidada que garantiza privacidad absoluta. En el exterior, jardines maduros y zonas de descanso en un entorno paradisíaco donde el desconocido que encargó la construcción hace ya más de setenta años se imaginó viviendo rodeado de belleza. Juanjo Masip, director general de Person Inmobiliaria cree que se trata de una propiedad «irrepetible, donde la arquitectura trasciende lo funcional y se convierte en una experiencia».