Desde que publicó el pasado 17 de abril su nuevo disco, ‘De un siglo anterior’, Enrique Bunbury se está prodigando en entrevistas a ambos lados del Atlántico. Unas charlas en las que habla de las canciones de estreno, pero en las que también aborda otros aspectos de su trayectoria, algunos de ellos menos conocidos.
Este es el caso del encuentro con el pódcast mexicano El Ampli, en el que el cantante zaragozano ha hablado largo y tendido sobre su relación con la industria discográfica a lo largo de las últimas cuatro décadas.
Bunbury relata un conflicto que tuvo y que le situó en una situación muy comprometida. «En realidad yo siempre he sido muy fiel con las compañías discográficas. Con EMI estuve desde 1987 hasta 2011. Ahí tuve un problema con el director de EMI España. Tuve un problema de enfrentamiento legal que me hizo huir de EMI», revela.
Afortunadamente para el aragonés errante, emergió otra empresa a su rescate: «La compañía mexicana Ocesa me acogió cuando yo estaba cayendo por el precipicio. Mientras yo encontraba discográfica, Ocesa montó una discográfica para sacar mis discos. Y sacó tres discos míos, sino me equivoco, o cuatro. Ya no me acuerdo. Pero me ayudaron mientras me ubicaba. Ahí llegamos un acuerdo en el que yo era dueño de los másters. Y a partir de entonces lo he seguido siendo».
En el presente, Bunbury está vinculado a Warner, pero no descarta otras opciones en el futuro: «Ahora estoy trabajando con Warner, pero licenciando. Ellos se dedican a distribuir, fabricar los diferentes formatos de los discos y luego me ayudan con la promoción y todo esto. Estoy en una situación ahora que me gusta. Pero si viene Sony y me ofreciera un buen contrato…».
Finalmente, el artista sintetiza cuál es la filosofía que sigue en este capítulo: «Yo principalmente busco compañeros de viaje. Al final no es solo cuestión económica. Es una cuestión de alguien que entienda mi lenguaje, a qué me dedico y qué quiero hacer».