Se tiende hoy a establecer una cierta equiparación entre las imágenes artísticas despreciando su naturaleza material, la especificidad y condiciones de su factura (aspectos que suelen encartarse en el capítulo de la artesanía: un exceso propio de iconografías ‘de secano’).

Al contemplar las pinturas de … Alfonso Albacete (1950) nos preguntamos dónde nos llevarían –o más bien, a dónde no– ese tipo de consideraciones que se limitan a la aplicación de una tabla hermenéutica fríamente urdida entre teorías ‘multidisciplinares’.

Y lo digo no solo por la ausencia de sensibilidad de esta clase de lecturas hacia lo inalienablemente pictórico (es imposible aproximarse a Albacete desatendiendo la rica materialidad de su discurso), sino también porque, en su caso, se da la paradoja de que sus cuadros están plagados de referencias a la Historia del Arte y, muy particularmente, a la de la pintura.

  • Alfonso Albacete

    ‘Pintura de Campo’

    • Lugar:
      Galería Fernández-Braso (Madrid)

    • Dirección:
      C/ Villanueva, 30

    • Clausura:
      Hasta el 30 de junio

    • Valoración:
      ****

Cosa que nada tiene que ver con ese apropiacionismo que es pura sujeción cosmética; en la obra de Albacete, la que ahora vemos en la galería Fernández-Braso, dichos referentes germinan en clave dialéctica, otorgándole otra profundidad que ya no es fruto de esa perspectiva que tan diestramente maneja, sino que es de índole cultural.