Ya desde pequeña, Koral Antolín (Girona, 1989) tenía sus pasiones muy claras: por un lado, la pintura y todo lo manual y, por otro, el teatro y el cine. “De hecho, durante muchos años perseguí el sueño de ser actriz”, rememora. En ambos casos, lo que la catalana buscaba era expresarse, pero las artes plásticas acabaron imponiéndose a las escénicas. “En mi casa siempre se ha valorado mucho hacer cosas con las manos. Mi madre ha cosido y hecho punto toda la vida, mi abuela también y mi padre me acercaba a las clases de pintura, así que la creatividad ha estado muy presente desde niña. Con el tiempo, fui llevándola más lejos hasta hacer de esta vocación mi profesión”.
La artista textil Koral Antolín.
Estudió Bellas Artes, licenciándose en dibujo y grabado por la Universidad Complutense de Madrid, donde reside y trabaja, y pasó por varias etapas antes de especializarse en 2018 en el arte y la artesanía textil. “Esta disciplina apareció más tarde. Durante años curré en fotografía, dirección de arte, creación de contenido y otros ámbitos ligados a la imagen y las marcas. Pero llegó en un momento en el que necesitaba volver a algo más personal y conectado con lo que quería contar. Mi base siempre ha sido el dibujo y, cuando empecé a experimentar con fibras, descubrí que podía seguir dibujando, solo que con volumen, textura y materia”.
Esta revelación hizo que, pese a su alma inquieta, decidiera profundizar en un campo con muchísimo recorrido, que le ha llevado a participar en Madrid Design Festival 2026 y presentar su exposición ‘En constante movimiento’ en el showroom Gancedo (Madrid). “Este material obliga a ir despacio, a repetir gestos, a cuidar cada parte del proceso, y eso genera una relación con la obra muy distinta a la de otros lenguajes. Para mí los hilos o las lanas funcionan casi como una pintura. Con ellos puedo construir composiciones, ritmos, contrastes o volúmenes, pero con una presencia física muy fuerte. La pieza no solo se ve, también se percibe”, nos cuenta desde su taller de Malasaña. “Utilizo técnicas tradicionales como el bordado, el punch needle o los trenzados, pero aplicados de una manera bastante libre, buscando que el resultado sea contemporáneo”.
© Cortesía de Gancedo y Koral Antolín.La artista textil Koral Antolín en el ‘showroom’ Gancedo (Madrid), que acogió su exposición ‘En constante movimiento’.
En 2014 creaste el blog Fábrica de la imaginación, lo que para Virginia Woolf habría sido la habitación propia de los millenials. ¿Qué significó para ti?
Durante muchos años, fue el lugar donde compartir procesos, ideas y proyectos. Gracias al blog empecé a tener visibilidad y a conectar con gente interesada en lo que hacía. A día de hoy ya no está activo, aunque el contenido sigue online, pero siempre será un paso importante en mi desarrollo.
Más tarde, en 2018, fundaste Studio Fi junto a tu madre y tu hermana. ¿Qué te aportó?
Nació como un proyecto familiar a través del cual realizábamos piezas decorativas bordadas a mano. Con el tiempo, el lenguaje fue evolucionando hacia artículos y encargos de mayor envergadura, así que llegó un momento en el que no tenía sentido seguir firmando así. Estaba desarrollando mi arte a través de una marca, y eso generaba bastante confusión.
¿Y en qué punto estás ahora?
Hace unos meses decidí hacer un cambio claro: rebranding, nueva web y, sobre todo, centralizar todo bajo mi nombre Koral Antolín. Ha sido un proceso necesario para situar la obra en el lugar que le corresponde. Mi madre sigue siendo mi mano derecha y mi hermana actualmente está centrada en un puesto de mucha responsabilidad, pero ojalá sea posible volver a trabajar juntas en el futuro, porque es uno de los pilares de mi vida.
© Bacon Studio.Koral Antolín bocetando las piezas que ha creado para el Parador de Ibiza.
¿Cómo es tu proceso creativo desde que tienes la idea hasta que la materializas?
Suelo empezar dibujando. En el boceto tomo casi todas las decisiones importantes: la composición, la paleta de color, el equilibrio de las partes… Muchas veces incluso ya sé qué materiales voy a usar. Después paso a la fase de pruebas, donde decido texturas, grosores o combinaciones técnicas. Cuando la pieza se lleva al tejido final, ya sé hacia dónde va y lo que requiere es mucha precisión. Para mí la obra termina cuando se tensa en el bastidor, porque es ahí donde adquiere cuerpo y presencia.
¿Qué influencias dirías que están presentes en tus creaciones?
Vienen de lugares muy distintos. Me inspiran artistas como Matisse o Toulouse-Lautrec, sobre todo la forma en la que usaban el trazo, la línea, el color, el gesto y el ritmo. También me interesa la arquitectura y el interiorismo, porque disfruto pensando en cómo dialoga una pieza con el espacio. Al mismo tiempo, hay una influencia muy personal y humana: impacta cómo se va construyendo mi identidad, las experiencias que me atraviesan, la gente que me rodea y el contexto en el que vivo. Todo eso se filtra inevitablemente en mi trabajo.
¿Algún tema al que acudas de forma recurrente?
El movimiento es, probablemente, el hilo conductor más evidente. Entiendo la vida como algo que está en constante transformación. La figura femenina también está muy presente, no necesariamente desde lo figurativo, sino como símbolo de fuerza, resistencia y evolución.
© Cortesía de Koral Antolín.El estudio de Koral Antolín en Malasaña (Madrid), decorado con tres de sus obras inspiradas en la figura humana y el movimiento. .
¿Qué te gustaría que la gente sintiera al ver tu obra?
Me encantaría que se pierdan en el universo que propone, que conecten con ella emocional y sensorialmente, que despierte la curiosidad y las ganas de tocarla, aunque no siempre sea posible (risas). Me entusiasma provocar esa sensación. Lo importante es que sea una experiencia propia y que invite a detenerse, explorar y sentir.
¿Hay alguna que haya sido especialmente significativa para ti?
Recuerdo con particular cariño el encargo para el hotel La Zambra, donde realicé casi 200 piezas textiles. Fue un antes y un después en mi carrera: supuso un reto técnico, creativo y de organización, y me enseñó muchísimo sobre cómo escalar un proyecto sin descuidar los detalles. Además, me permitió ver hasta dónde podía llegar y cómo integrar mi lenguaje artístico en un sitio concreto.
© Erea Azurmendi.La artista y artesana textil Koral Antolín en Studio Fi.
¿Con qué estás ahora? ¿Algo que puedas compartir?
Estoy centrada en mi obra personal, que es donde más puedo experimentar y construir mi universo y, paralelamente, estoy desarrollando un par de encargos para espacios arquitectónicos y hoteles. Recientemente, he terminado una propuesta muy especial para el Parador de Ibiza, donde realicé 68 piezas -combinando la obra única con la seriada- con la ayuda de un equipo de bordadoras.