La pintora ilicitana Inés Serna Orts ha terminado el gran cuadro del Niño Jesús que lleva entre manos y que está destinado al nuevo monasterio de Las Clarisas de Elche, una obra de casi dos metros de altura realizada sobre un lienzo inacabado que permanecía guardado desde hacía décadas en la comunidad religiosa. La pieza, ya concluida y en proceso de secado antes de su enmarcado, será bendecida el próximo 7 de junio, día del Corpus Christi, durante la misa de las 11 horas en la iglesia del monasterio, donde quedará instalada de forma permanente en la parte del coro.

La pintora ilicitana sujeta el lienzo de grandes dimensiones antes de intervenir en él / INFORMACIÓN
El trabajo tiene una historia poco habitual. El lienzo había sido iniciado hace unos 40 años por un pintor de Elche cuyo nombre se desconoce. Aquel artista llegó a pintar el fondo y, según los restos conservados en la tela, parte de unas piernas que parecían corresponder a un Cristo yacente. Sin embargo, falleció antes de poder concluir la obra. Desde entonces, el cuadro quedó guardado primero en el antiguo convento de Las Clarisas, en el centro de Elche, y después fue trasladado por las propias religiosas al nuevo monasterio.
Un lienzo recuperado
La historia llegó a manos de Serna Orts en una de sus visitas a Las Clarisas. Las hermanas le hablaron de aquel gran lienzo inacabado y le trasladaron su deseo de convertirlo en una imagen del Niño Jesús. La artista tuvo que recoger la obra con un furgón y con ayuda, porque sabía que era grande, aunque no imaginaba sus verdaderas dimensiones.
“El lienzo estaba en horizontal, pero las hermanas tenían el deseo de que pintara un niño Jesús, del que me facilitaron la imagen”, explica la pintora. Ese cambio obligaba a transformar por completo el planteamiento original. Las piernas del Cristo yacente tenían que desaparecer, pero Serna decidió conservar el fondo antiguo como base del nuevo cuadro, respetando así la primera intervención del artista desconocido.

El Niño Jesús de Inés Serna Orts ya está en el convento de las Clarisas de Elche / INFORMACIÓN
El resultado es una obra compartida en el tiempo. El fondo mantiene la huella del primer pintor, mientras que la figura principal ha sido realizada ahora por la artista ilicitana con una combinación de acrílico y óleo. “He podido respetar la parte de la tierra del otro pintor que nunca terminó la obra”, señala Serna, satisfecha por haber logrado que ambas manos convivan en una misma pieza.
Dos artistas separados por 40 años
La artista ha querido dejar constancia de esa doble autoría de una forma simbólica. En la firma del cuadro aparece su nombre y una referencia al pintor anterior, aunque no se conozca su identidad. Para Serna Orts, este ha sido uno de los elementos más especiales del proceso. No se trataba únicamente de pintar una imagen nueva, sino de cerrar una historia interrumpida. “Ha sido para mí una satisfacción poder terminar una obra que un pintor empezó y poder compartir dos técnicas distintas con 40 años de diferencia”, señala.
El cuadro, de grandes dimensiones, representa a un Niño Jesús de casi dos metros de altura. Las hermanas querían que la imagen pudiera presidir desde la parte superior del coro y acompañar espiritualmente la iglesia del convento. La obra quedará emplazada precisamente en ese lugar, visible desde abajo y también visitable subiendo al coro.
“Para las hermanas ver al Niño Jesús bendecir a la iglesia desde la parte superior del coro es una emoción y les ha encantado, lo que me ha llenado de alegría y satisfacción”, afirma la pintora.
Bendición en Corpus Christi
La bendición del cuadro tendrá lugar el 7 de junio, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi, en la misa de las 11 horas en la iglesia del nuevo monasterio de las Hermanas Clarisas de Elche. Después, la obra quedará incorporada de forma permanente al espacio religioso.
El proyecto confirma la relación de Inés Serna Orts con el arte sacro, una línea que en los últimos años ha adquirido peso dentro de su trayectoria. La pintora combina esta vertiente con su obra abstracta y contemporánea, además de exposiciones y encargos internacionales. Su producción se mueve entre la espiritualidad, la figuración religiosa y una pintura matérica vinculada a elementos como la tierra, el agua o el fuego.
La artista ya había explicado meses atrás que este encargo de las Clarisas suponía un reto técnico por las dimensiones del lienzo, que superaba los dos metros y no cabía en su casa. También implicaba una dificultad añadida: trabajar sobre una obra anterior, respetar lo posible y, al mismo tiempo, darle un sentido completamente nuevo.
El resultado final ha cumplido el deseo de la comunidad religiosa. La pieza nace de una pintura detenida en el tiempo y se transforma ahora en una imagen devocional que quedará en la iglesia “para siempre”, en palabras de la propia autora.

La pintora trabajando sobre la nueva obra en su estudio de Elche / INFORMACIÓN
Nuevo retrato para Roma
Tras concluir el Niño Jesús de Las Clarisas, Serna Orts ya trabaja en otro encargo de carácter religioso e internacional: un retrato del Papa León XIV destinado a la iglesia de Trevi, en Roma. Este nuevo trabajo se suma a la presencia que la pintora ilicitana mantiene en Italia, donde ya cuenta con varias obras en Trevi y en distintos espacios de Roma. Su carrera ha ido ampliando fronteras en los últimos años, con obra expuesta o vinculada a ciudades como Seúl, Nueva York o la capital italiana, además de proyectos relacionados con otros países.
La artista afronta así una etapa especialmente intensa, con encargos sacros, presencia internacional y una producción que alterna lenguajes distintos. El cuadro de Las Clarisas, sin embargo, ocupa un lugar singular dentro de ese recorrido: no solo por sus dimensiones, sino por su carga simbólica. Un lienzo iniciado por un pintor anónimo de Elche hace cuatro décadas ha encontrado ahora final, destino y lugar definitivo en manos de Inés Serna Orts.
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