El biopic es uno de los géneros menos agradecidos del cine, sobre todo para el espectador que busca algo de emoción, imaginación o profundidad (de la veracidad, mejor ni hablamos) cuando acude a una sala. Sin embargo, hay excepciones, y la mayoría de ellas (como el Mishima de Paul Schrader) retratan a individuos que se movieron en los límites de la experiencia humana, cuando no de la cordura.
Así pues, una biografía en imágenes de Michael Jackson podría haberse ganado un hueco en ese apartado: si por algo se caracterizó el Rey del Pop hasta su muerte en 2009 fue por no conocer otra cosa que los extremos, tanto en los momentos de gloria como en los de patetismo o sordidez, que fueron muchos. Vete a saber si el director Antoine Fuqua y el guionista John Logan (Gladiator) se hubieran tirado a esa piscina si los herederos del músico no les hubieran supervisado.
Pero eso es algo que nunca sabremos: el hijo y los hermanos de Jackson (salvo esa Janet que no se lleva ni una mención en el filme), así como su abogado John Branca, forman parte de la kilométrica lista de productores ejecutivos de Michael. Y para saber hasta dónde ha llegado su influencia basta con fijarse en las noticias acerca de un guion hecho trizas y un millón de dólares gastados en reshoots para suprimir momentos incómodos.
A esto, además, se suma que la película solo cubre parte de la vida de Jackson, deteniéndose en el momento álgido de su fama. Así pues, Michael acaba ajustándose a las peores expectativas: ser un lavado de imagen para su difunto protagonista y un vehículo de lucimiento para su sobrino Jafaar, que lo interpreta con mucho brío en las escenas musicales y una energía casi nula en todas las demás, por mucho que impresione su parecido físico.
El precio de quedar bien con todos
Aun dejando fuera las acusaciones que llovieron sobre el músico a partir de 1993, Michael hubiera tenido materiales de sobra para convertirse en una disección feroz del ‘sueño americano’. No solo por la trascendencia de su figura (el arquetipo de la estrella pop, tal y como lo conocemos hoy en día, nace con la publicación del álbum Thriller en 1982), sino también por el aberrante proceso que le llevó hasta ese Olimpo.
Sin embargo, la película toma la peor decisión posible: esforzarse por quedar bien y no ofender a nadie. De esta manera, y por poner solo dos ejemplos, Joseph Jackson (Colman Domingo) aparece como un patriarca severo y algo bruto, por mucho que las crónicas lo pinten como una bestia maltratadora que explotó a sus hijos para salir de pobre, mientras que aquellos que conozcan la historia del sello Motown no podrán sino echarse a reír ante ese retrato de su fundador Berry Gordy como un mentor comprensivo.
Esquivando las crueldades que moldearon a su protagonista, Michael elude indagar en cómo la vida de este (una persona talentosa y perturbada a partes iguales) reflejó, no ya la evolución del show business, sino también toda una época, todo un país y todo un sistema. Lo único que queda, entonces, son algunos momentos notables de canto y de baile envueltos en diálogos puramente mecánicos y en una realización lujosa, pero sin alma.
Las secuelas de Michael, suponiendo que lleguen a rodarse, no tendrán excusas: tendrán que abordar las acusaciones, los titulares escandalosos, los discos de menor cuantía, el esperpéntico matrimonio y, como cierre, la muerte atroz en vísperas de la que iba a ser su gira definitiva. En otras circunstancias, eso sería razón para mostrarse impacientes, pero, tras haber visto la primera entrega, nadie culpará a quienes no esperen nada bueno.
Título ‘Michael’
- Director
Antoine Fuqua
- Género
Biopic, musical
- País
EE UU
- Sinopsis
Biografía del músico Michael Jackson desde su infancia con los Jackson Five hasta la publicación del álbum ‘Bad’ en 1987.
- Guión
John Logan
- Duración
127 min.
- Distribuidora
Universal Pictures
- Reparto
Jafaar Jackson, Colman Domingo, Nia Long, Juliano Valdi
- Estreno
24 de abril
