Michelle Butti es una de las personas más influyentes en el campo de los asistentes digitales. Tiene una carrera brillante entre la que destacan varios puestos en Merrill Lynch o Radinci Group, pero desde hace 19 años trabaja para Amazon. El directivo, que actualmente ocupa el puesto de vicepresidente internacional de Alexa, ha liderado varios equipos de consumo, operaciones o Pantry, por nombrar algunos.
Sin embargo, el que más ilusión y retos le ha traído ha sido el de ahora: llevar a Alexa un paso más allá con el lanzamiento de Alexa+ a España.
Por eso es curioso ver cómo recuerda la llegada de Alexa a nuestro país hace 8 años, donde también estuvo presente: «Ver cómo Alexa ha crecido en España ha sido genial. España tiene algunos de los clientes más comprometidos del mundo».
«No buscábamos que fuera un asistente más, queríamos que fuera algo útil e imprescindible», comenta.
Al final, aunque la IA esté en todas partes, no toda es igual. Mientras la mayoría de grandes tecnológicas compite por construir el chatbot más listo, Amazon ha decidido jugar otra partida.
Michelle Butti lo deja claro: «Alexa+ no es un chatbot. Es un asistente personal. De hecho, es el único que hace lo que hace». Y aunque la afirmación pueda parecer marketing, lo cierto es que encierra una diferencia clave que podría definir el futuro de este tipo de tecnología.
El problema de los chatbots: saben, pero no se adelantan
En los últimos dos años hemos visto una explosión de asistentes conversacionales capaces de responder prácticamente a cualquier pregunta. El problema es que la mayoría se queda ahí: en la respuesta.
Pueden recomendarte un restaurante, sugerirte música o explicarte cómo organizar un viaje. Pero no pueden ejecutar la acción completa sin que tú hagas el resto del trabajo.
Ahí es donde Amazon quiere marcar distancias. Según sus propios datos, en Estados Unidos el 76% de las interacciones con Alexa son tareas que van más allá de la conversación: reproducir música, controlar dispositivos del hogar, gestionar compras o automatizar rutinas.
Alexa+ amplifica precisamente esa ventaja. Se trata de entenderte mejor, ya sea reservar, añadir al calendario, recordarte algo más tarde o incluso comprar por ti. Basta con decir: «Hace calor» para que encienda el ventilador o comentar que «Tienes hambre» para que te proponga reservar en tu restaurante favorito y, si lo confirmas, la formalice.
El propio Butti reconoce que usa mucho Alexa+ a lo largo de su día: «Sobre todo la utilizo para gestionar tareas de smart home. Tengo un hogar inteligente completo y le doy órdenes para que, por ejemplo, suba las persianas cuando amanece o para poner el termostato a una determinada temperatura. También me resulta muy útil para que gestione el calendario familiar con los horarios de los niños».
El dato clave: no necesitas cambiar de dispositivo
Uno de los mayores aciertos de Amazon con este lanzamiento es evitar fricción. Alexa+ será compatible con más del 90% de los dispositivos actuales -cerca del 98% en España-, lo que elimina el clásico problema de tener que renovar equipo si quieres lo último de lo último.
Al final, el salto es inmediato para la mayoría de usuarios. Esto es especialmente relevante en un momento en el que otras apuestas por la IA requieren dispositivos nuevos o experiencias aún poco integradas en el día a día.
Por eso, Amazon juega con ventaja: Alexa ya está en millones de hogares y mejorar esa base instalada es mucho más efectivo que empezar desde cero.
Los grandes retos de Alexa+: la cultura española y la infraestructura
Podría parecer que llevar Alexa+ a España es, principalmente, un desafío lingüístico. Pero no lo es. Los modelos actuales entienden múltiples idiomas sin demasiados problemas. El reto real es otro: la cultura.
Según Butti, estos sistemas tienden a comportarse como si fueran estadounidenses, porque están entrenados mayoritariamente con datos en inglés. Eso afecta a cosas tan sutiles -y tan importantes- como el humor, las referencias o la forma de comunicarse.
Por eso, una parte clave del desarrollo ha sido «españolizar» Alexa: adaptarla al contexto local para que no solo entienda lo que dices, sino cómo lo dices y por qué.
Es un detalle que suele pasarse por alto, pero que puede marcar la diferencia entre una IA correcta y una realmente útil.
«Creo que el sentido del humor está muy conseguido, es muy español. Así que la cultura fue probablemente uno de los mayores desafíos. También tenemos otro gran reto por delante, que es el de trabajar con tantos socios locales como sea posible».
Pero antes de ese hubo otro gran reto por delante para que Alexa fuera un paso más allá con Alexa+: empezar una nueva infraestructura.
Tal y como explica Butti, Amazon intentó integrar la IA generativa en la Alexa existente. Incluso llegó a desarrollar prototipos, pero finalmente decidió que ese enfoque no funcionaba.
«La arquitectura fue una decisión muy difícil. Intentamos añadir IA generativa al sistema existente, incluso hicimos demos de Alexa Chat, pero decidimos que era el enfoque incorrecto. Tuvimos que empezar desde cero«, comenta.
La solución fue radical: tirar el sistema y construir una arquitectura completamente nueva. Y esto no es un detalle menor. Significa que Alexa+ no es una capa añadida, sino un rediseño completo donde la inteligencia artificial está en el núcleo de todo: desde la música hasta el hogar conectado o las compras.
A pesar de que reconoce que fue una decisión costosa, fue necesaria para fortalecer la base de su producto.
El siguiente paso: que se adelante a ti
Si el presente de Alexa+ es la conversación natural, su futuro inmediato es la proactividad. La idea es simple, pero potente: que el asistente no espere a que le pidas algo, sino que se adelante.
Actualmente Alexa puede detectar patrones de comportamiento (como el día en que sacas la basura) sin que nadie lo programe, pero en el futuro, esto se traducirá en sugerencias contextuales: recordarte que lleves la bolsa del gimnasio si sabe que tienes esa rutina, avisarte de algo relevante según tu agenda o recordarte diariamente de alimentar a tu mascota.
El reto aquí será ser útil sin resultar intrusivo para el usuario.