Raphinha medita, reflexiona y ha trasladado al club las inquietudes que sopesa sobre su plan de carrera. No hay ningún caso en curso ni nada que se asemeje a una crisis interna. Sencillamente, el delantero gaucho ha querido exponer a la dirección deportiva cuál es su estado de ánimo, las incertidumbres que nublan sus pensamientos, en un ejercicio de sinceridad, transparencia y de ir, como hace siempre, con el corazón abierto, lo que le honra.
El delantero brasileño, que hizo el curso pasado una temporada digna de Balón de Oro, no ha podido rendir en este al mismo nivel. Ha mantenido el foco, las ganas y el hambre futbolística, ha marcado las diferencias cuando ha estado bien, pero lo han penalizado los problemas musculares y las recaídas.
Consecuencia de ello es que se ha perdido 19 encuentros. Y esto le ha afectado anímicamente. Nadie se exige más que él mismo. Incluso así, sus registros ofensivos son excelentes: 19 goles y 8 asistencias en 31 partidos.
La última lesión, en el bíceps femoral del muslo derecho, en la fecha FIFA de marzo en el amistoso Brasil-Francia en Boston, que lo apartó de la eliminatoria de Champions League contra el Atleti y la consecuente eliminación continental, lo ha dejado muy tocado. Y, en este contexto de silencio, de escucharse, de introspección y recapacitación, se ha planteado todas las opciones posibles. Una de ellas es dejar entreabierto su futuro en blaugrana, lo que ha expuesto al club.

El brasileño Raphinha en acción durante el partido amistoso internacional entre Brasil y Francia en Foxborough, Massachusetts (EE.UU.). EFE/ADAM RICHINS / ADAM RICHINS / EFE
Son dudas y pensamientos existenciales de un jugador que está en el cénit y el momento más maduro de su carrera. No ha tomado ninguna decisión ni lo hará hasta que termine la temporada en Barcelona, donde Hansi Flick le espera para que ayude a rematar esta segunda Liga consecutiva, ni tal vez antes de jugar el Mundial con Brasil, en el que Carlo Ancelotti le otorgará galones. El barcelonismo espera su presencia en el Clásico del día 10, donde se espera celebrar la consecución del título liguero.
Raphinha es un ganador y sigue queriendo ejercer como tal. Por eso, al ver el sueño de ganar la Champions de blaugrana tan distante, como mínimo a un año vista, se ha sentido apenado. El KO contra el Atleti le ha costado mucho de digerir.
Su razón de seguir en el nuevo Spotify Camp Nou va más allá de consolidar una dinastía liguera (ojo, que con esta ya serían tres en los últimos cuatro años), sino de llegar a la cima europea, como hizo su admirado y paisano Ronaldinho Gaúcho en 2006 y, consecuentemente, de posicionarse en la lucha por ganar el Balón de Oro, codo a codo con Lamine Yamal.

Lamine Yamal y Raphinha celebran un gol ante el Newcastle United / Valentí Enrich / SPO
Quedarse y afrontar su lustro culer significa que las expectativas de Raphinha se cumplirán y que habrá una plantilla mucho más competitiva que la actual para acometer con más posibilidades el asalto a la Champions League.
No es un calentón
El Barça entiende a Raphinha y su ejercicio de madurez. Que se plantee su futuro en Barcelona no es consecuencia de un calentón, sino de un proceso de reflexión de meses. Y el club valora que un líder del vestuario y del proyecto sea tan honesto.
Hansi Flick cuenta con él. Deco cuenta con él. El vestuario cuenta con él. La dirección deportiva otorga y otorgará al brasileño el tiempo que necesite. Es una decisión personal; no habrá ningún tipo de presión. De la misma forma que Raphinha ha expuesto su situación, se espera ahora un desenlace, que todo apunta a que será positivo, para cerrar este paréntesis.
Hay el convencimiento interno de que el gaucho decidirá quedarse y que seguirá tirando del carro, siendo una pieza fundamental para Hansi Flick, el entrenador que mejor lo ha entendido y que lo ha empoderado como nunca antes ocurrió en su carrera. Su familia es feliz en Catalunya, donde está plenamente arraigada.