De cinco a siete horas diarias, siete días de la semana. Así es la rehabilitación de Andrés Roca Rey para acelerar su vuelta a los ruedos tras su gravísima cornada en la Maestranza, una recuperación tremendamente dolorosa, según explica su fisioterapeuta José Antonio Salas. … «Sufre un importante destrozo muscular tras una cornada de 35 centímetros de trayectoria, aunque, afortunadamente, sin daño nervioso ni vascular», cuenta el especialista.

Salas, el llamado ‘fisio de los toreros’, detalla en ABC el exigente proceso de rehabilitación al que ya se ha sometido Roca desde hace tres días, con sesiones intensísimas de mañana y tarde, tanto con máquinas como con trabajo manual, el más doloroso. «Es mucho destrozo muscular. Hay mucho trabajo de dolor. Muchísimo», reconoce el profesional.

En las primeras fases, se combinan técnicas avanzadas no invasivas como la MBST (un tipo de resonancia magnética que actúa sobre la célula dañada para provocar un crecimiento rápido y regenerar el músculo) y la bomba diamagnética (técnica de regeneración de tejido). Pero hay otra parte más dura, «horas en las que se pasa muchísimo dolor». «Para ganar movilidad -señala- hace falta romper esas adherencias que tiene y hace falta sufrir. Si no sufrimos, no llegamos a la meta, eso seguro», subraya.

Forzar los rangos de movimiento supondría un calvario para cualquiera, pero para los toreros, para una figura de máximo nivel, la ilusión gobierna su estado. «Le hace mucha ilusión poder estar cuanto antes, no le gustaría perderse ningún compromiso», añade Salas, quien lleva 10 temporadas trabajando con el peruano.

El objetivo del equipo es acelerar notablemente los plazos habituales. Mientras que una cornada de esta gravedad suele requerir alrededor de «un mes y medio» en el dique seco, en este caso se trabaja intensamente para acortar el tiempo. «Su idea es que en 15 días aproximadamente pueda estar toreando», aunque matizó que, tras solo tres días de tratamiento, los plazos se irán ajustando día a día. Dos semanas es prácticamente un milagro incluso para probarse en el campo.

Roca Rey se ha visto obligado a cancelar su presencia en Valladolid el 10 de mayo, pero mantiene viva la esperanza de llegar a compromisos posteriores como Jerez (15 de mayo) y Talavera (día 16). Por nada del mundo quiere perderse Madrid, el 28 de mayo. Ni ninguna otra, claro, pero detalla el fisio, las manos que curan a los toreros, que hay que esperar al menos diez días más para ver la evolución. Pendientes están la afición y los despachos, en vilo. La empresa de Jerez no descarta que tanto Morante como Roca puedan reaparecer en la Feria del Caballo en plena festividad de San Isidro.

La figura peruana acudirá todos los días, de lunes a domingo, en laborable y en fiestas de guarda, hasta la clínica sevillana de Coria del Río, a las Salas Lluch. El alto coste físico y de sufrimiento no le importan: solo piensa en volver y volver.