El astrofísico Neil DeGrasse Tyson es uno de los divulgadores científicos más conocidos del mundo. Su manera de comunicar lo convierte en uno de los personajes más conocidos en internet.
En uno de los últimos episodios en su pódcast Star Talk, el científico neoyorquino habla sobre algo tan profundo como la muerte, sobre qué ocurre cuando morimos y qué pretende hacer él con su cuerpo.
«El contenido energético de mi cuerpo, que permanece cuando uno muere, se mantiene gracias a las moléculas que se acumularon a lo largo de mi vida a través de la alimentación, el ejercicio y el desarrollo de mis órganos, músculos y demás tejidos», dice el científico.
«Tras la muerte, esas moléculas aún contienen energía. Si me entierran y me descompongo, toda esa energía es absorbida por los microbios, por la flora y la fauna que se alimentan de mi cuerpo, del mismo modo que yo me he alimentado de ellas durante toda mi vida. De esa forma, le devuelvo algo a la Tierra«, dice Tyson, justificando así por qué él pedirá que le entierren.
Pero si piensas en la incineración, no te decepcionará el resultado. Tyson explica que después, «el contenido energético de esas moléculas no desaparece. Se transfiere al calor, que luego irradia energía infrarroja que antes era el contenido energético de las moléculas de tu cuerpo, y la irradia al espacio, moviéndose a la velocidad de la luz».
El astrofísico sostiene que los incinerados hace cuatro años, «habrían llegado al sistema estelar más cercano, Alfa Centauri. Así que, en cierto modo, siguen formando parte del universo, solo que en una forma diferente».