El ‘boom’ de Ozempic y sus fármacos hermanos para bajar de peso dibuja una trayectoria rápida y fulgurante; pero hay otra senda por la que … se discurre a menos velocidad, la de los efectos secundarios. Uno de los «menos explorados» es la caída de cabello, de la que ya hay evidencia científica de su relación con los medicamentos GLP-1. La buena noticia es que se trata de un efecto «reversible» y el pelo vuelve a crecer una vez que el peso se ha estabilizado.
En una reciente revisión de 133 artículos científicos sobre Ozempic y otros medicamentos del mismo grupo se halló que 24 de estos estudios reportaban la pérdida de cabello como uno de los efectos secundarios. «La semaglutida (Ozempic y Wegoby) y, sobre todo, la terzepatida (Mounjaro) –que provoca pérdidas de peso más grandes– demostraron tasas de incidencia de caída de cabello más altas. Mientras que los fármacos cuyos principios activos son liraglutida, dulaglutida, lixisenatida y exenatida presentan menor riesgo».
Las afectaciones al cabello derivadas de la toma de estos fármacos son dos: el efluvio telógeno, que se caracteriza por una caída temporal y difusa (no clarean zonas concretas), y la alopecia androgenética, relacionada con factores genéticos y hormonales. La manifestación más habitual es el efluvio telógeno, que muchas veces lo que hace es «desenmascarar» una alopecia subyaciente. «Si solo hay efluvio telógeno no hay un daño sobre el folículo piloso y es algo reversible», tranquiliza Inka Miñambres, miembro del área de obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
«Hay que tranquilizar al paciente, ya que no hay evidencia de toxicidad folicular irreversible»
Los estudios científicos confirman que este efecto «mejora generalmente entre los tres y los seis meses posteriores al momento en que se estabiliza de nuevo el peso». Advierte también que la caída de pelo no siempre es algo inmediato y «podría presentarse con un retraso de dos a tres meses después de iniciar el tratamiento o de aumentar la dosis».
Depende del medicamento
En todo caso, la doctora Miñambres aclara que la pérdida de cabello «ya se ha descrito previamente en otros tratamientos que comportan una bajada de peso importante como la cirugía bariátrica (reducción de estómago)», de modo que no sería tanto una consecuencia del fármaco en sí, sino de la propia reducción notable y repentina de kilos. «En los estudios sobre Ozempic se remarca que la caída de cabello aparece, sobre todo, cuando la pérdida de peso es de mayor magnitud y más rápida –los pacientes suelen bajan entre un 15% y un 20% de peso en un año–, lo que apoya un mecanismo metabólico/nutricional por encima de uno farmacológico puro», señala la doctora.
Lo que sí está demostrado, y que va en esta línea de que la causa, más que las inyecciones es la pérdida de kilos, es que la caída de cabello no se produce con igual intensidad en todos los casos. En el caso de la semaglutida parece que depende de la dosis «y cuando esta es inferior a 2 mg semanales no sucede, mientras que con dosis más altas (50 mg/día) o pérdidas rápidas de peso es más frecuente». Además, este efecto secundario «angustioso» afecta «desproporcionadamente a las mujeres». Con la tirzepatida ocurre parecido y está incluso medida la afección por género: «7,1% de mujeres frente al 0,5% de hombres».
En todo caso, la afección al pelo es «multifactorial», producto del cóctel de «pérdida de peso, restricción calórica y cambios hormonales» asociados al adelgazamiento. Como medida «preventiva», poco más se puede hacer salvo «asegurar una ingesta adecuada de zinc, hierro y proteínas», ya que el uso de estos fármacos se asocia con deficiencias de micronutrientes. «Hay que tranquilizar al paciente transmitiéndole que no hay evidencia de toxicidad folicular irreversible de modo que, en principio, el cuadro es reversible cuando se estabiliza el peso».