La mañana del 16 de mayo de 2002 el Ayuntamiento de Alicante amaneció con una escultura de Dalí en su zaguán. Nadie anunció nada en los días previos, tampoco las explicaciones del equipo de gobierno sonaron convincentes, de hecho se contradecían unas con otras, el día en que de la noche a la mañana la obra chapada en oro comenzó a presidir la entrada principal del consistorio alicantino. «Aparece una escultura de Dalí en el zaguán del Ayuntamiento», tituló este periódico al día siguiente, como si alguien la hubiera lanzado de madrugada por alguna ventana entreabierta. Su historia, aún hoy, es la de un misterio del que nadie quiere hablar; ni siquiera su actual propietario, la empresa Aguas de Alicante, que la compró en 2008 por un millón de euros.
Tras la espontánea colocación de la escultura de Dalí, en la primavera de 2002, el entonces concejal de Cultura, Pedro Romero, explicó a los medios que su propietario, un particular, la había cedido gratuitamente para que estuviera expuesta durante dos meses. «Puede que la dejara un marchante, a ver si la vendía, pero aquello fue todo un misterio», contaba Manuel Dopazo, que entonces cubría la actualidad de Alicante para INFORMACIÓN. Varios funcionarios municipales de entonces coinciden: «Fue raro cómo llegó».
El Ayuntamiento indicó que la pieza formaba parte de la exposición de obras pictóricas y escultóricas que se había celebrado en septiembre del año anterior en la Lonja de Pescado, organizada por el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana. En aquella primera intervención de los políticos ya hubo versiones diferentes puesto que el edil aseguró que el Ayuntamiento estudiaría la compra de la escultura. Acto seguido, el alcalde, Luis Díaz Alperi, lo negó. Hoy recuerda que la obra fue donada al Ayuntamiento por «un señor de Asturias que tenía trece esculturas iguales» y que no se compró.
Sin embargo, en julio de 2004 el propio Alperi pidió a la CAM que adquiriese la obra y que luego se la donara a la ciudad, ya que el Ayuntamiento no tenía fondos. Así lo reflejaba INFORMACIÓN en su edición del día 16 de aquel mes, donde se explicaba que la CAM encargaría un peritaje de autenticidad. «La forma en que se ofreció la escultura a Alicante y los casi tres años que lleva expuesta en el Ayuntamiento han generado especulaciones de todo tipo», se leía en estas mismas líneas.
La CAM optó por no adquirir una obra que, según fuentes oficiales, había llegado para estar solo dos meses. En 2008, seis años después, Aguas de Alicante adquirió la escultura por un millón de euros y en su comunicado indicó que la obra continuaba siendo de un coleccionista privado: «La obra pertenecía a un particular foráneo de Alicante que la tenía cedida al Ayuntamiento pensando que era el patrón de la ciudad».
Hoy la empresa ha declinado contestar a las preguntas («no queda nadie en la empresa de aquella época», dicen) sobre el origen de una escultura que sigue luciendo en el zaguán del Ayuntamiento y que es objeto de visita de turistas e incluso de orgullo del consistorio, como ocurrió hace unos meses cuando el alcalde de Alicante, Luis Barcala, enseñó la obra atribuida a Dalí al presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, en su primera visita oficial a la ciudad tras su llegada al Palau.
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