Hoy en día los videojuegos y las aplicaciones de PC ofrecen música y efectos de sonido con una calidad digna de un cine o un equipo de sonido. No era así hace 40 años. Todo cambió con el estreno de la primera tarjeta de sonido, fabricada por AdLib. Era un cervatillo en un mundo poblado por leones, así que duró poco en el mercado. Pero fue una pieza clave para convertir al PC en un gigante de los videojuegos y el entretenimiento. Es una historia interesante.
Viajamos en el tiempo al año 1986. En esta época los PC se usaban en la oficina o para estudiar. Si querías jugar, ver vídeos o usar aplicaciones de música, usabas un ordenador Commodore Amiga, un Atari ST, o una consola.
Los PC de los años 80 apenas podías generar gráficos, y por su altavoz solo emitían irritantes pitidos. Todo cambió con la llegada de las tarjetas de sonido.
Un profesor de música quiere arreglar el hardware de PC
Martin Prevel era un antiguo profesor de música de la Universidad Laval, en Quebec (Canadá), que no podía entender por qué los PC tenían ese horrible altavoz que solo emíta pitidos. No servía para crear aplicaciones de música, vídeos o videojuegos.
Así que fundó la compañía AdLib, Inc con el objetivo de desarrollar un kit de sonido para generar música de calidad en los PC. Comenzó a trabajar en él en 1986, hace 40 años. Presentó su tarjeta de sonido AdLib, la primera del mercado, en 1987.
AdLib proviene de la expresión en latín ad libitum, que significa “a gusto” o “a placer”. Se usa para significar algo que haces a gusto, de forma espontánea.
La tarjeta AdLib utilizaba el chip de sonido Yamaha YM38, también conocido como OPL2. Instalabas la tarjeta en el interior del PC, como hoy hacemos con las tarjetas gráficas, conectabas unos altavoces estéreo, y permitía reproducir música polifónica con un sonido similar a la música electrónica creada con un sintetizador. Hoy en día ha sido muy superada, pero por aquel entonces era un revolución, frente a aquellos pitidos del altavoz.
Aunque se desarrollaron aplicaciones de creación musical gracias a ella, triunfó al instante en los videojuegos. La aventura gráfica King’s Quest IV fue el primer juego de PC con soporte AdLib. Los títulos de Sierra On-Line y LucasArts, con bandas sonoras cinematográficas, añadieran soporte enseguida, y pronto todos los juegos.
AdLib abrió un mercado nuevo, así que fue un éxito instantáneo. En apenas un año se convirtió en un estándar, y en el objetivo de la competencia.
Tal como cuenta el historiador informático David L. Farquhar en su blog, Martin Prevel era músico y no tenía experiencia en los negocios, así que las feroces compañías asiáticas de PC se lo comieron vivo. Por ejemplo, se cuenta que Prevel entregó kits de prueba a gente de marketing que no tenía ni idea de lo que era, y no lo publicitaba. Y no conocía los canales de distribución del hardware de PC.
Un ejemplo de candidez, es que la tarjeta AdLib básicamente era una serie de chips externos colocados en una placa, como puedes ver en la foto de apertura. No escondía nada. Así que comenzaron a salir clones de la tarjeta de sonido, más baratos.
Pero quien realmente sacó a AdLib del mercado, fue el gigante Creative. En 1989 lanzó la mítica tarjeta de sonido Sound Blaster. Era compatible con AdLib por software, pero incluía algo que su predecesora no tenía: un canal de audio PCM para generar voces y efectos de sonido. AdLib se centraba en la música.
En apenas un año Sound Blaster se convirtió en la tarjeta de sonido más vendida, porque los diálogos hablados y los efectos de disparos, ruidos, etc., aportaban un extra de realismo a los videojuegos.
La compañía de Martin Prevel contraatacó con la AdLib Gold 1000, que ya ofrecía efectos de audio, pero era demasiado tarde. Creative, con más músculo como fabricante, lanzó la Sound Blaster 16, mejor y más barata.
AdLib Gold fue un fracaso, llevando ala empresa a la bancarrota. Cerró en 1992. Su gran rival todavía continúa lanzando tarjetas de sonido Sound Blaster, más de 30 años después. Aunque todos los ordenadores ya vienen con chips de sonido integrados en la placa base, los famosos Realtek.
La compañía AdLib apenas disfrutó de cuatro años de éxito. Pero cambió para siempre los PC. A principios de los 90, con las tarjetas de sonido, las placas gráficas VGA y el CD-ROM, el PC se convertía en el mejor ordenador para jugar y usar aplicaciones multimedia. Rivales como Commodore o Atari, irían desapareciendo poco a poco. Solo resistieron los Apple Mac.
